Nos vamos de concierto

Habitualmente nos referimos a un concierto como a cualquier interpretación musical en directo. Sin embargo, en un contexto musical más especializado se trata de una forma musical que ha ido evolucionando a lo largo de la historia, y que está concebida para el lucimiento de uno o más instrumentos solistas a los que acompaña un grupo orquestal.

El concierto nació en Italia y en su origen era una composición coral con acompañamiento preferentemente de órgano. Posteriormente, en el Barroco, surgió el concerto grosso (gran concierto en italiano), que establecía un diálogo contrastado entre un pequeño grupo de instrumentos solistas, denominado concertino, y otro más grande que constituía la masa orquestal restante, el ripieno (relleno). Este grupo principal solía estar formado por el clave y una orquesta de cuerda-frotada. En el concertino nunca faltaba el violín y podía haber flauta, violonchelo y otros instrumentos de la época como la tiorba o la mandolina.

El violinista y compositor Arcangelo Corelli (1653-1713) se hizo muy famoso en toda Europa por sus concerti grossi entre los que encontramos el Concierto de Navidad nº 8 op. 6. El Adagio es muy conocido porque forma parte de la banda sonora de la película Master and commander.

Antonio Vivaldi (1678-1741) desarrolló el Concierto a solo, en el que un instrumento, que solía ser el violín o la flauta, se oponía a la pequeña orquesta. Sus conciertos son un espectáculo de virtuosismo de un colorismo y sensualidad muy refinados.

En la época en que Vivaldi componía en Italia sus aclamados conciertos Las cuatro estaciones del año, en Alemania Johann Sebastian Bach (1685-1750) escribía los maravillosos Conciertos de Brandenburgo.

Las Cuatro estaciones son conciertos para violín y orquesta que se publicaron junto con unos poemas que narran escenas inspiradas en la naturaleza, siendo uno de los ejemplos más tempranos de lo que después se llamaría música programática o descriptiva. La frescura de sus melodías, los ritmos trepidantes y el colorido instrumental los hacen extraordinarios.

Los conciertos de Brandenburgo son una colección de seis conciertos con audaces combinaciones de instrumentos. En el último movimiento del 5º concierto puede escucharse fácilmente el tema musical que van interpretando sucesivamente los tres instrumentos solistas: el violín, la flauta y el clave, para después tocarlo la pequeña orquesta o ripieno.

El cine ha popularizado muchos conciertos que forman parte de bandas sonoras de películas. Por ejemplo, el primer tiempo del original y exigente Concierto para mandolina en do mayor de Vivaldi se escucha en la película Kramer contra Kramer, y el adagio del Concierto para clarinete y orquesta en la mayor K. 622 de Mozart, nos traslada a la sabana africana, donde se desarrolla la película Memorias de África.

El típico concierto instrumental, para un solo instrumento y orquesta, generalmente consta de tres tiempos contrastados: un allegro (rápido), un adagio (lento) y un allegro (rápido). El primer tiempo suele consistir en tres solos, interpretados por el instrumento solista, separados por tutti de orquesta (cuando toca toda la orquesta). Antes de terminar el último solo un reposo anunciaba una cadenza o cadencia, en la que antiguamente el solista improvisaba demostrando su virtuosismo.

Los conciertos públicos, como espectáculos comerciales a cambio de una entrada, surgieron a finales del siglo XVIII. La admiración a los intérpretes atraía a los melómanos a las salas de concierto, facilitando la evolución técnica y expresiva de muchos instrumentos. Los compositores románticos escribieron brillantes conciertos de lucimiento para los solistas. El sorprendente compositor y violinista Niccolò Paganini (1782-1840), con su dominio casi sobrenatural del violín, contribuyó a la extraordinaria evolución de su técnica y a consolidar la figura del artista admirado y mitificado. Para Beethoven (1770-1827), el piano fue el instrumento ideal para expresarse y a su vez dio a conocer sus infinitas posibilidades en sus cinco conciertos para piano y orquesta. Liszt (1811-86) llevó el piano a su completo desarrollo y su influencia llegó hasta el siglo XX.

Uno de los últimos grandes compositores posrománticos europeos y de los pianistas más influyentes del siglo XX fue Rachmaninoff (1873-1943). Su Concierto para piano n.2, op. 18 en do menor es una de sus piezas más celebradas y le supuso el reconocimiento como compositor. El Rach 3, su Concierto para piano n.º 3 en re menor, opus 30, tiene la reputación de ser uno de los conciertos más difíciles del repertorio pianístico.

Los concertistas más afamados, como las actuales estrellas del pop o del rock, hacían giras por todo el mundo y llenaban las salas de conciertos. El mismísimo Mozart (1756-91) desde su niñez era un instrumentista admirado por su capacidad prodigiosa para tocar instrumentos de teclado y el violín. Yehudi Menuhin (1916-99) a los diez años también era ya un violinista de fama mundial y es uno de los más grandes violinistas del siglo XX.

En la actualidad hay fenómenos similares como el del talentoso pianista chino Lang Lang, que ha conquistado a las multitudes y que es seguido por millones de personas de todo el mundo. Su magistral técnica pianística, su magnetismo y gran poder comunicador lo han convertido en uno de los artistas clásicos más famosos de todos los tiempos.

Antes de comenzar a escuchar esta música, os dejamos unas sencillas recomendaciones para disfrutarla al máximo:

• Estad atentos a los distintos planos sonoros que se establecen en la obra musical; unos instrumentos aparecen en primer plano, llevando la melodía destacada, y otros están en un segundo plano, estableciendo un diálogo con los anteriores o haciendo de acompañamiento o apoyo musical.

• Intentad reconocer los instrumentos solistas y si la orquesta es grande o se trata de un grupo más reducido.

• Buscad y recordad los temas musicales que van surgiendo y reapareciendo. Las melodías de los temas principales, con sus variados motivos, se repiten, se adornan y se modifican sutilmente por lo que son fácilmente reconocibles.

A continuación, os ofrecemos una lista de música de Spotify con una selección de conciertos, y os recordamos que en la Biblioteca Central de la UNED contamos con una selecta colección de música, en la que podéis localizarlos y llevarlos en préstamo.

Foto de Manuel Nägeli en Unsplash

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