Si estás embarazada o conoces a alguien que lo esté, es posible que hayas escuchado frases como “no llores/no te enfades… o eso hará daño a tu bebé” o “¿cómo puedes estar triste si esto es lo que más deseabas?”. Las emociones en el embarazo (y en la vida en general) no siguen una línea recta, así que si en algún momento te sientes de cualquier otra forma además de alegre o ilusionada: no estás sola.
Los cambios que se producen durante el embarazo son muchos y muy variados. Cambian tus hormonas, tu aspecto físico, tus rutinas… Pero también tus necesidades, tus rutinas, tus relaciones… y, en definitiva: tú. Puede que en algunos momentos te asuste no volver a ser la misma que eras antes de ser madre. Y es muy probable que eso sea cierto, puede que no vuelvas a ser exactamente igual que antes, pero sin duda alguna esos cambios no tienen por qué ser negativos, sino que nos ayudan a adaptarnos a una nueva realidad que incluye nuestro rol como madres.
Y en este proceso de adaptación… es totalmente esperable que parezca que vas montada en una montaña rusa emocional. No todas las mujeres sienten una alegría constante durante el embarazo, sino que la incertidumbre y los cambios constantes en esta etapa pueden hacer que la tristeza, la ansiedad, el miedo o la culpa también pueden ser compañeras frecuentes. Y no solo eso, sino que generalmente su presencia tiene funciones importantes. Por ejemplo, el miedo (en una intensidad moderada) nos ayuda a estar pendientes de nuestra seguridad y la del bebé, nos mantiene alerta para evitar riegos, y es el que nos lleva a acudir a las revisiones médicas o a cuidar de nuestra alimentación.
Otro asunto que puede influir en nuestras emociones durante el embarazo son las creencias y expectativas que los demás tienen acerca de la maternidad o de nuestro rol como madres. Es frecuente que otras personas nos den sus opiniones incluso aunque no las hayamos pedido. Puede que nos digan cómo debemos actuar para ser “buenas madres” o que muestren su desacuerdo con nuestras decisiones. Y esto puede ser una fuente de tensión en algunos casos, generando conflictos en nuestras relaciones interpersonales. Poner límites y expresar de forma asertiva nuestras opiniones y necesidades puede llegar a ser una tarea compleja.
Cuando nos fijamos en todo lo que implica un embarazo, es más fácil darse cuenta de que nuestras emociones no son un obstáculo, sino un mapa que nos orienta hacia nuestras necesidades. Además, aprender a relacionarnos con nuestras emociones de una forma más amable y consciente puede prevenir el desarrollo de problemas emocionales en un futuro. Recuerda que el embarazo no exige ser perfecta, sino estar presente: atender a lo que sentimos, actuar en consecuencia y pedir apoyo cuando lo necesitamos. Con esa finalidad nace esta guía práctica, en la que encontrarás ejercicios y recursos para comprender tus emociones en esta etapa, identificar su función y desarrollar herramientas prácticas para poder vivir el embarazo de una forma más coherente y alineada con lo que tú necesitas.
La guía incluye el siguiente índice de contenidos:
- 1. Comprende tus emociones
- 2. Cuida tu diálogo interno
- 3. Limita la sobreinformación
- 4. No te compares
- 5. Rodéate de apoyo
- 6. El duelo perinatal
- 7. Recursos de utilidad
Sara Fernández Buendía, doctora en psicología y psicología perinatal
psicologasarafernandez@gmail.com
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