Actividad GESP: Cuarta sesión del seminario «Seguridad, Política y Sociedad»

El próximo 25 de junio tendrá lugar la tercera sesión del seminario permanente sobre Seguridad, Política y Sociedad del Grupo de Estudios sobre Sociedad y Política (GESP).

La temática de esta cuarta sesión será “Seguridad y Resistencias”. Agenda:

CUARTO SEMINARIO SOBRE SEGURIDAD SOCIEDAD Y POLÍTICA: SEGURIDAD Y RESISTENCIAS
DÍA: 25 de JUNIO de 2019
LUGAR: FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA (UCM). CAMPUS SOMOSAGUAS. Seminario 2322 (antiguo departamento de Sociología I (Cambio Social). 2ª Planta

ORDEN DEL DÍA

10:30 – 10.44 H. Puesta en común de actividades del trimestre, informaciones varias.

10:45 H. – 11:15 H:
PRIMERA LECTURA: Amicelle , Anthony; Aradau, Claudia (2015) “Questioning Security Devices: performativity, Resistences, and Politics” presentada por Francisco-José Fernández Trujillo.
DEBATE.

11:15 H. – 11:45 H:
SEGUNDA LECTURA: Cortrigh, D. (2014) “Protest and Politics: How Social Movements Shape History” presentada por Alberto Martín.
DEBATE.

11.45 H. – 12:15 H:
TERCERA LECTURA: “Hoogensen, Ginhild y Stuvoy, Krissti (2005) “Gender resistance and Human Security”presentada por Fátima Anlló.
DEBATE.

12:15 H. – 12:30 H: Revisión de lo más importante de las lecturas y los debates del día.

12:30 H. – 12:45 H: DESCANSO/CAFÉ

12:45 H. – 14:15 H: PREPARACIÓN DE LAS JORNADAS DE CIERRE DEL SEMINARIO

Algunas respuestas a la situación en el trabajo en las economías de plataforma

17/06/2019 – Francisco Fernández-Trujillo Moares (UNED)

Las recientes movilizaciones y huelgas simultáneas en distintos países por parte de trabajadores de Uber ha vuelto a exponer el conflicto laboral en la llamada economías de plataforma, capitalismo digital, gig economy o economía bajo demanda. Las dificultades para la acción sindical, el deterioro de las condiciones o la limitación de derechos para trabajadoras y trabajadores son los motivos que están llevando a la movilización a quienes trabajan en los sectores más afectados. Algunas de las formas más conocidas del trabajo en las plataformas digitales son las de servicios de reparto o mensajería y el de transporte privado de pasajeros, sin embargo, estas plataformas se desarrollan cada vez en más actividades diferentes como cuidados, reparaciones en el hogar o clases particulares. En este texto se aborda cómo debido a cuestiones como las condiciones y formas laborales implantadas en estos sectores o el carácter temporal de estos trabajos para buena parte de sus empleados y empleadas hace que sus formas de organización, movilización y sindicalización en múltiples ocasiones no correspondan con los cauces más comunes en los conflictos propios de formas laborales más estándar.

El ejemplo de la complejidad en el conflicto entre taxi y VTC en España

Así, la complejidad de esta problemática se ve claramente reflejada en España en lo que ha sido presentado como un conflicto entre las llamadas plataformas de VTC (Vehículos de Turismo con Conductor) y el sector del taxi. Este conflicto se ha mediatizado debido a motivos como la presencia pública del taxi, el rápido crecimiento de plataformas como Uber y Cabify, las implicaciones del desarrollo técnico, las discusiones generadas a propósito de los modelos de transportes, la movilidad y la organización de las ciudades o el posicionamiento de algunos partidos políticos, tomando partido en el conflicto de uno u otro lado.

A diferencia de otros países y debido a la legislación sobre las VTC, en España es habitual que quienes trabajan para las plataformas de VTC sean asalariados y asalariadas bajo el contrato de quien posee la licencia. Esta es una de las primeras diferencias que encontramos con otros países con una legislación que permite empezar a hacer servicios apenas registrándose en las plataformas. Debido al carácter habitual de autónomos y autónomas de quienes trabajan en el sector del taxi, o al menos de buena parte de quienes han protagonizado las movilizaciones del último periodo, su organización se ha constituido en torno a asociaciones y no en sindicatos. Las movilizaciones del sector del taxi se habrían concretado en diversas manifestaciones, bloqueos de tráfico y huelgas a lo largo de los tres últimos años. Asimismo, otra evidencia de la complejidad de este conflicto se explicita en las alianzas y apoyos del sector del taxi y del VTC. Algunos grupos como No+Precariedad habrían participado del apoyo al sector del taxi, mientras que sería el sindicato UGT el que llegara a un acuerdo con Cabify para la mejora del empleo en la plataforma.

Las formas del conflicto en el sector del reparto

A pesar de la multitud de formas y sectores en las que opera el trabajo bajo plataformas digitales es habitual que sean señalados tres elementos comunes en la precariedad de esta forma de trabajo. Estos serían la situación legal y contractual de quienes trabajan en estas plataformas, los salarios y las formas salariales y los mecanismos de rating. La reciente aparición y la rápida expansión de las plataformas digitales y el trabajo asociado a éstas ha supuesto la preocupación de instituciones y sindicatos, quienes han puesto en marcha estudios y medidas para contrarrestar los efectos negativos de estas formas de trabajo no regulares o habituales.

Para mostrar cómo los diferentes contextos atendiendo a condiciones específicas de los diferentes contextos como la legislación vigente en cada país, las realidades del sindicalismo o las tradiciones de movilización afectan a las diversas respuestas, en esta entrada se presentan algunas de las estrategias abordadas en diferentes lugares por trabajadores y trabajadoras del sector del reparto o “delivery” que trabajan a través de plataformas digitales.

https://youtu.be/rU0xpx_wOpA

Cuando es estudiada la movilización y el conflicto laboral en la economía bajo demanda se sitúan las huelgas y movilizaciones por la mejora salarial y contra el cambio en la forma de pago de Deliveroo emergidas en Reino Unido e Italia, y más tarde extendida por otros países, como un momento clave en estos procesos de movilización. Y es que, puede que sea en Reino Unido donde se haya dado un mayor desarrollo de las organizaciones sindicales en estos sectores, en los que se han constituido sindicatos independientes como el IWGB (Independent Workers’ Union of Great Britain) con gran presencia en conflictos con empresas como Deliveroo o Uber. En el caso de Deliveroo, tuvieron gran implicación en las huelgas y movilizaciones citadas de 2016 en Reino Unido.  IWGB también habría promovido el conflicto con otras plataformas del sector como eCourier. Sin embargo, otras organizaciones sindicales como IWW (Industrial Workers of the World) también están presentes y desarrollando trabajo sindical en diferentes sectores de la economía de plataforma. En otros países, algunos casos similares aunque con menores dimensiones serían los de Riders Union en Holanda o el Riders Union Bologna en Italia.

Y es que, precisamente Italia es uno de los países en los que se ha dado un mayor número de movilizaciones relacionadas con los conflictos en las plataformas de reparto y cuenta con uno de los movimientos más importantes. Junto a Londres, Turín fue la otra ciudad que tuvo más protagonismo en la primera gran movilización y una de las más relevantes en el ámbito de las plataformas de trabajo bajo demanda. En los últimos años han surgido múltiples iniciativas en el ámbito de la movilización. Estas movilizaciones, normalmente alejadas de las formas sindicales más tradicionales, se habrían constituido a partir de la iniciativa de los propios y propias riders, llevando a cabo de manera frecuente diferentes acciones de protesta contra las condiciones laborales.

Como vemos, el carácter contractual y de relación entre trabajador o trabajadora y empresa implica que las formas de organización y resistencias en el ámbito laboral de las economías bajo demanda tengan en ocasiones un carácter alternativo y no tradicional en lo que respecta organización sindical. En este sentido, cabe destacar la experiencia en Argentina de la Asociación de Personal de Plataformas, en la que se reúnen “colaboradores” (forma de la que son llamadas a quienes trabajan por las plataformas), no solo de distintas plataformas, sino de plataformas de distintos sectores. Algunos ejemplos serían plataformas como Uber, Deliveroo o Rappi (plataforma similar a Glovo que opera en Latinoamérica), dándose así que la organización y unión de estos trabajadores y trabajadoras responda más a las formas y relaciones de empleo que a criterios más habituales como son los sectores económicos o territoriales.

Otra de las formas de abordar las problemáticas que implican en la movilización de quienes trabajan en las plataformas digitales es la creación de alternativas de trabajo y de modelos más sociales en el mismo ámbito. La iniciativa nacida en Francia, y extendida por otros países europeos entre ellos España, de Coopcycle pasa por la creación de una aplicación propia que opera bajo lógicas diferentes a las que denuncian que implican precariedad y malas condiciones laborales en las grandes plataformas digitales. Esta iniciativa cuenta con una aplicación propia que responde a las lógicas insertas en un modelo que rechazan.

Por otra parte, en procesos económicos como el capitalismo de plataforma o bajo demanda el carácter internacional es obvio, al ser empresas que operan de manera simultánea en varios países y en los que organismos de carácter supranacional como la Unión Europea están teniendo un papel fundamental. Es por esto que las respuestas y quienes están implicados en el conflicto empiezan a sobrepasar los límites de lo nacional para su respuesta. Así, en octubre de 2018 tuvo lugar uno de los primeros encuentros internacionales de riders y organizaciones implicadas en la defensa de sus derechos. Bajo el nombre de Transnational Courier Federation, riders de países como Francia, Italia, Finlandia, España, Reino Unido, Alemania, Holanda, Noruega, Austria, Suiza o Bélgica se encontraban en Bruselas para la búsqueda colectiva de soluciones.

Conclusiones

Como vemos, son múltiples las formas de abordaje y de resistencia a las condiciones laborales en las plataformas digitales. Sin duda, la aparición y extensión de nuevas formas de trabajo van a suponer en los próximos años múltiples procesos de movilización desde diferentes sectores de la sociedad para afrontar las contradicciones generadas en el marco de las llamadas “nuevas economías”. Esta problemática es cada vez más asumida no sólo por los actores involucrados de manera explícita, sino por otras entidades como instituciones políticas y legislativas y sindicatos que serán de gran importancia en este proceso. En este sentido, se puede observar como en los últimos años se han generado multitud de estudios e investigaciones por estas entidades, ejemplo de ello es los informes generados por organismos de la Unión Europea o los estudios impulsados por los sindicatos.

Bibliografía

Beneyto, Pere J. (2016) Trabajo y sindicalismo en la globalización. Revista Española de Sociología. 25(1):61-87.

Berins Collier, Ruth; Dubal, V.B.; Carter, Christopher (2017) Labor Platforms and Gig Work: The Failure to Regulate. IRLE Working Paper. No. 106-17.

De Stefano, Valerio (2016) The rise of the «just-in-time workforce»: on-demand work, crowdwork and labour protection in the «gig-economy”. Comparative labor law journal. 37(3):471-504.

Degryse, Christophe (2016) Digitalisation of the economy and its impact on labour markets. Brusselas: ETUI.

Srnicek, Nick (2018) Capitalismo de Plataforma. Buenos Aires: Caja Negra Editora.

Vandaele, Kurt (2018) Will trade unions survive in the platform economy? Emerging patterns of platform workers’ collective voice and representation in Europe. Bruselas: ETUI.

Zamponi, Lorenzo; Bosi, Lorenzo (2018) Politicizing Solidarity in Times of Crisis: The Politics of Alternative Action Organizations in Greece, Italy and Spain. American Behavioral Scientist. 62(6), pp. 796-815.

Imagen de portada de Leonhard Lenz

Situación de las personas privadas de libertad en los centros penitenciarios del estado español: la individualización de los problemas estructurales para invisibilizar los fallos sistemáticos

07/05/2019 – Emilio V. Silvestre González (GESP)

A finales de 2018 fuimos testigos de la primera huelga general de funcionarios de prisiones en nuestra historia democrática, con un único objetivo: declarar públicamente el abandono institucional que sufren los centros penitenciarios. Sin embargo, como no, el detonante de esta movilización, que llegó tras 8 meses de reivindicaciones y movilizaciones, fue la retirada de un aumento salarial que había prometido el gobierno a este colectivo de funcionarios. Además, con esta huelga quisieron poner de relieve que en los últimos 8 años han desaparecido 3.400 empleos en prisiones. Este hecho, sumado a que tres cuartas partes de la plantilla superan los 40 años, ha provocado que los últimos 9 años entre un nuevo funcionario por cada 3 que se jubilan. Todo esto no solo perjudica a los trabajadores de instituciones penitenciarias, sino también a los reclusos, ya que no se llegan a cubrir todas las necesidades de estos, lo que hace que las condiciones dentro de las instituciones penitenciarias no sean las más adecuadas.

Esta huelga, lejos de tener escasa incidencia en las prisiones, como había declarado la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, ha provocado cantidad de casos reportados por herramientas de difusión para presos en lucha (como el “Boletín de difusión TOKATA” o el “Colectivo de apoyo a mujeres presas de Aragón”), en los que no se han cumplido los derechos de las personas que se encuentran privadas de libertad. Esto no ha hecho más que empeorar las condiciones humanas en las que se encuentran las personas presas en nuestro país, y reforzar las redes de apoyo mutuo de estas personas, de sus familiares y de todos los allegados a esta causa. Lo que ha empoderado una lucha social silenciada por los medios, pero que lleva ya 3 años de actividad y que ha reactivado la lucha anticarcelaria en el estado español. Estos nuevos movimientos comienzan a gestarse con una estructuración muy parecida a otros movimientos anticarelarios (como la Coordinadora de Presos en Lucha COPEL) y con unos valores y métodos de acción también muy similares, la resistencia. Así, se convoca una nueva huelga de hambre colectiva en todas las prisiones de España a partir del 1 de mayo, defendiendo las mismas 12 razones que desde 2016:

1. Erradicar las torturas.
2. Abolir los FIES, del régimen de castigo y de los aislamientos.
3. Acabar con la dispersión.
4. Independizar los servicios médicos de la dirección penitenciaria.
5. Aplicar los artículos 104.4 y 196 a los enfermos crónicos.
6. Enfermos mentales fuera de las prisiones.
7. Dar los fármacos acompañados de terapias y grupos de apoyo.
8. Asumir responsabilidades por las personas asesinadas dentro de las prisiones desde 1978.
9. Acceso a todas las instalaciones de los presos catalogados como “irrecuperables”
10. No utilizar los módulos de respeto como herramienta de chantaje.
11. Prohibir los registros integrales a los familiares y visitas, con comunicaciones no limitadas a motivos burocráticos.
12. Acabar con la criminalización de la solidaridad de los grupos de apoyo.

Imagen de BKD libre de derechos

Todo lo anterior nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Ha cambiado la lógica de la política criminal española? Si bien es cierto, el sistema penitenciario y sus lógicas estructurales han demostrado en reiteradas ocasiones que las prisiones, en mayor o menor medida, se han desarrollado más que para reinsertar al ‘delincuente’, para proteger a la sociedad, o para dar esa falsa sensación de seguridad. Porque como podemos observar, estas instituciones no parecen servir ni para disuadir la comisión de delitos, ni para reinsertar a las personas que han incurrido en la comisión de uno. Puesto que un lugar donde no se aplica otra pedagogía que la del castigo, la disciplina, la autoridad y el miedo; no puede servir como herramienta a ninguna persona ni a ninguna sociedad. Y más teniendo en cuenta que el proceso de institucionalización anula a las personas, las hace perder su identidad y su autonomía, facilitando e incluso potenciando el abandono propio de cada persona, con el agravio de la ruptura de todo vínculo o red social que la persona tuviera antes de su entrada. Por lo que no sería de extrañar que hubiese un cambio en la lógica criminal española hacia otro tipo de alternativas ante la comisión de un delito que no fuese la privación de libertad.

Para tratar de responder a esta pregunta nos hemos basado en datos objetivos sobre indicadores para tratar de estudiar los recursos y las condiciones de las que gozan las instituciones penitenciarias. En primer lugar, y como consecuencia de las reivindicaciones de la huelga de los funcionarios de prisiones, hemos creído conveniente estudiar el número de personal efectivo dentro de los centros penitenciarios, pues como apuntábamos, ha ido mermando poco a poco desde el 2010 hasta el 2016, teniendo una bajada abrupta de personal en 2017 (de casi un 17% del número total de personal efectivo). Sin embargo, el numero de presos baja de una manera mucho más paulatina y constante, lo que se traduce en una escasez de recursos para cubrir en muchos casos los servicios mínimos de los centros penitenciarios de España. A lo que se suma que el 51% de los funcionarios tienen más de 50 años, y que el 76% del personal facultativo tiene más de 55 años (datos obtendios de la Agrupación de los Cuerpos de Administración de las Instituciones Penitenciarias, ACAIP).

sd (*): No disponemos de los datos del 2018 para el numero de personal efectivo en instituciones penitenciarias. Elaboración propia. Fuente: Ministerio del Interior y Acaip.

Para estudiar la situación de las condiciones en las prisiones, hemos considerado 2 indicadores que, creemos, reflejan de forma muy clara cuales son las causas de la inconformidad de las cárceles como herramienta (anti)pedagógica. Algo que también refleja muy bien esta situación, son los casos en los que los presos sufren una pérdida total o parcial de sus derechos como personas. Por ello hemos escogido el número de quejas al defensor del pueblo desde las prisiones para estudiar los reclamos de la población penitenciaria. Como podemos observar, y como una de las principales reivindicaciones de la lucha carcelaria, el 36% de las quejas registradas son relacionadas con traslados. Un 26% son quejas referentes a la sanidad, derecho básico de todos los españoles. Y un 24% acerca del régimen y las medidas disciplinarias que se imparten en los centros penitenciarios, algo que sorprende pues en mayo de 2009, una sentencia del Tribunal Supremo declaró ilegal el régimen F.I.E.S. por vulnerar los derechos de los presos y porque los reglamentos de los que forma parte exceden sus competencias, otra de las reivindicaciones de la huelga de hambre del 1 de mayo, acabar con el régimen F.I.E.S.

Y finalmente, tenemos que tener en cuenta el 14% de las quejas que llegan al defensor del pueblo acerca del tratamiento que reciben las personas dentro de prisión. Razón por la cual hemos escogido el número de muertes que se dan prisión como segundo indicador para estudiar las condiciones de las prisiones para conseguir una reinserción social mediante un aislamiento total. Considerando el gráfico de esta evolución desde 2010 hasta 2019 (aunque este año sólo tenga en cuenta los primeros 4 meses del año, y no dispongamos de datos del 2018), podemos observar ciertas tendencias que se corresponden con la realidad social española, como el descenso del número de muertes por VIH. Teniendo en cuenta la evolución de los diferentes porcentajes, y sin tener en cuenta el ordenamiento jurídico español, el número que más debería llamarnos la atención en este gráfico sería el número de suicidios que se dan en prisión. Y más si tenemos en cuenta los últimos datos extraídos de prisiones gracias a la “Petición de transparencia (2008-2018)”, que nos muestran que las tasas de suicidios en las cárceles son mucho mayores en regímenes de aislamiento, como consecuencia de las condiciones que sufren las personas internas en aislamiento. Sin embargo, y dado que en el articulo 91 del Código Penal se remarca precisamente: “el derecho a la libertad condicional” o transferencia a tercer grado a las personas con enfermedades graves, podemos considerar como demasiado elevado el porcentaje muertes causadas por “otras enfermedades”. Algo que consideramos que debemos remarcar, puesto que representa de forma muy gráfica las condiciones que se dan verdaderamente en prisión en contra posición de lo que se establece en nuestras leyes penales.

De todos estos datos y cómo podemos observar con las continuas reformas que se le han realizado al código penal desde su aprobación en 1995, nuestro Estado se ha centrado en mantener una actitud cada vez más punitiva hacia cierta clase de delitos. Así, España mantiene una filosofía inspirada en la teoría de ‘la ventana rota’, algo que podemos observar en la justificación de las nuevas estrategias de control social con discursos securitarios. Por lo que realmente no se está viendo un cambio de perspectiva dentro de la política criminal española, sino que se sigue caracterizando por la punitividad y el hecho de que cada vez se destine menos recursos a las instituciones penitenciarias tiene 2 razones principales. En primer lugar, una razón social, pues los recortes en matera penitenciaria tienen mucha menos repercusión social que los recortes en educación o sanidad. Y, en segundo lugar, una razón económica, ya que la crisis económica ha provocado un gran declive económico en el estado español que ha afectado a todos los ámbitos, incluyendo el penitenciario. Por lo tanto, la principal razón de esta situación en las prisiones es abaratar costes de una institución caduca, que poco a poco va destapando su verdadero sino: ser el vertedero de los considerados “desechos sociales” del capitalismo.

Es de esta forma cómo podemos comprender el papel real que tiene tanto el ordenamiento penal, como la institución carcelaria, que no es más que el de culpabilizar a aquellas personas que se desvían de las pautas normales y deseadas de comportamiento. Buscando perpetuar un orden social basado y estructurado sobre la desigualdad social. Y este aumento de las desigualdades, y en muchos casos la falta de perspectivas de mejora, dan lugar a un mayor número de incongruencias, de ‘anomias’ que serán las que conduzcan a los individuos a la comisión de este tipo de comportamientos. Por todo ello, y a falta de otra herramienta para tratar las conductas delictivas, al menos deberíamos de asegurarnos que los derechos humanos de las personas privadas de libertad no son vulnerados, como están lo están siendo. Por ello se hace obligatorio dar voz a las personas a las que tratan de silenciar, porque sus celdas no encierran las ideas, apoyo a todas las personas en lucha dentro y fuera de las cárceles.


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Actividad GESP: Tercera sesión del seminario «Seguridad, Política y Sociedad»

El próximo 10 de mayo tendrá lugar la tercera sesión del seminario permanente sobre Seguridad, Política y Sociedad del Grupo de Estudios sobre Sociedad y Política (GESP).

La temática de esta tercera sesión será “Seguridad y Ciudadanía”. Para más detalles consultar el documento TERCER SEMINARIO SOBRE SEGURIDAD SOCIEDAD Y POLÍTICA.

Análisis de Problemas Sociales de nuestro tiempo – Jornadas UNED 2019

Los días 26 y 27 de abril tendrán lugar las jornadas «Análisis de Problemas Sociales de nuestro tiempo», organizadas por la UNED y más concretamente por el Máster en Problemas Sociales, el departamento de Sociología III y el programa de Doctorado de Problemas Sociales.

VIERNES 26 DE ABRIL
9.00/9.30. PRESENTACIÓN DE LAS JORNADAS: JOSÉ ANTONIO DÍAZ MARTINEZ, VERÓNICA DÍAZ MORENO Y JULIO BORDAS.
9.30/10.30: PONENCIA ROBERT FISHMAN: “Prácticas democráticas en perspectiva comparada: España y Portugal, dos maneras de afrontar la crisis económica y política”. (Profesor CONEX-Marie Curie de Ciencia Política y Sociología Universidad Carlos III)

10.30 14.00: PRIMERA MESA REDONDA: AFRONTAR LOS PROBLEMAS DESDE LA POLÍTICA.
MODERADORA: MARÍA JESÚS FUNES
MARÍA JESÚS FUNES: Las relaciones entre los ciudadanos y la política (Profesora Titular de Sociología UNED).
EDUARDO ROMANOS: Afrontar los problemas desde los movimientos sociales: la política de la concienciación y la protesta. (Profesor Contratado Doctor de Sociología Universidad Complutense de Madrid).
OSCAR IGLESIAS: Afrontar los problemas desde el poder central: Democracia, ciudadanía y parlamento. (Profesor Asociado de Sociología UNED)
TOMÁS ALBERICH: Afrontar los problemas desde la política local y la participación no institucional (Profesor Titular de Sociología UNED)
12.30: 12.45. Descanso
12.45- 14.00. Debate

15:30-19.00: SEGUNDA MESA REDONDA: PROBLEMAS SOCIALES ACTUALES
MODERADORA: VERÓNICA DÍAZ MORENO
OSCAR JAIME: “Delincuencia y crisis”. (Profesor Titular de Sociología UNED).
VERÓNICA DÍAZ MORENO: El problema del suicidio juvenil en España (Profesora Contratada Doctora de Sociología UNED)
VIOLANTE MARTINEZ Y MARIA MARTINEZ Violencia de Género desde la perspectiva feminista y sociológica. (Profesora Titular de Sociología UNED y Profesora Ayudante Doctora de Sociología UNED)
HILDE SANCHEZ MORALES: Discapacidad y exclusión social (Catedrática de Sociología UNED)
17.45-18.00: DESCANSO
18.00 A 19.00: DEBATE.

SÁBADO 27 de abril
10.00-13.30. TERCERA MESA REDONDA: TRABAJO Y MIGRACIONES
MODERADOR: Julio Bordas
JULIO BORDAS: ¿Trabajo decente o trabajo indecente? (coordinador del Programa de Doctorado Análisis de los problemas sociales UNED)
JOSÉ ANTONIO DÍAZ: Innovación tecnológica y desempleo (Director del Departamento de Sociología III (Tendencias Sociales) UNED)

JAVIER PINILLA y PILAR NOVA: Crisis laboral y seguridad y salud en el trabajo. (Director del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y Directora del Centro de Formación Avanzada en Relaciones Laborales y Estudios Sindicales (UNED)
SERGIO BARCIELA: Situación laboral de las personas migrantes en la agricultura, hostelería y servicio doméstic (Equipo de migraciones de Cáritas Española: Universidad de Comillas)
ROSA SORIANO: La situación laboral de los marroquíes en España (I.P. del proyecto relocalización industrial y migración de la Universidad de Granada)

Para más información consultar el documento Jornadas departamento Sociología III (2019)

¿Una nueva voz indignada? Las novedosas movilizaciones de pensionistas en España

20/03/2019 – Gomer Betancor (UNED)[1]

En enero del pasado 2018 un acontecimiento despertaba las conciencias de los pensionistas. Llegaba a los hogares de jubilados una carta de Fátima Báñez, entonces ministra de Empleo y Seguridad Social del Gobierno del Partido Popular, en la que explica a las más de ocho millones de pensionistas que su prestación se iba a revalorizar en dicho año un ridículo 0,25%. En ese momento estalla la rabia y prende la mecha: la carta se convierte en el símbolo para que un grupo de pensionistas de Bilbao convoque una concentración de protesta con el texto “a las 12 del mediodía, en el Ayuntamiento de Bilbao, defenderemos nuestras pensiones. Pásalo. Este escueto texto (…) circuló a modo de convocatoria por las redes sociales, logrando reunir a varios cientos de personas” (Alejos, 2018: 3).

Los pensionistas aprenden la lección de los Indignados y, mediante el uso masivo de la auto-comunicación de masas en redes sociales, lanzaban públicamente en redes un mensaje corto pero impactante, que conseguía llegar a cientos de mayores que se congregan para reclamar unas pensiones dignas. Como señala Alejos (2018: 3), “en fechas sucesivas la participación siguió creciendo, hasta alcanzar una cifra que ronda las 5.000 personas. Mientras esas escenas se desarrollaban en Bilbao, lo mismo ocurría frente a los ayuntamientos de Barakaldo, Santurtzi, Basauri y muchas otras localidades de Bizkaia”. En Madrid, los pensionistas superaron el bloqueo policial y accedieron hasta las escaleras de acceso al congreso de los diputados. En televisiones y periódicos, se repetían las imágenes de pensionistas enfados rompiendo la carta recibida semanas atrás de la ministra, lejos de la subida prevista del IPC. Ese día, el hashtag #pensiones dignas ser convertía en trending topic en Twitter.

El paso siguiente para extender la movilización fue la viralización de las imágenes a través de la amplia cobertura informativa y la integración de grupos de afinidad, plataformas y coordinadoras por unas pensiones públicas dignas a lo largo y ancho del territorio español. Estas concentraciones de Bizkaia van a ser todo un referente, y generan un efecto llamada para el colectivo de pensionistas del conjunto del Estado. Así, bajo unos consensos mínimos de reivindicaciones que facilitan una incorporación masiva a las plataformas y grupos de pensionistas ya creadas anteriormente, tejen alianzas de lucha más allá de divisiones ideológicas fuertes.

Este proceso de identificación individual con las protestas se produce de forma paralela  a la consolidación y extensión organizativa del movimiento a través de diversas organizaciones que se consiguen integrar en la potente Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE), como espacio común de coordinación estatal del movimiento, y que va a ser clave para establecer unas líneas compartidas del movimiento junto a otras plataformas como la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones o la Marea Pensionista. De este modo, las demandas van a ser las mismas en las diferentes comunidades autónomas y cohesionando una tabla reivindicativa consensuada del incipiente Movimiento ante el Ejecutivo Estatal, que se resumen en las siguientes: unas pensiones mínimas de 1.080 euros; un Sistema Público de Pensiones garantizado por el Gobierno del Estado; la derogación de las reformas vigentes; una subida del IPC de todas las pensiones garantizada y permanente; rechazo a la sustitución de pensiones públicas garantizadas por la incógnita de las EPSV (Entidad de Previsión Social Voluntaria).

Los mayores heredan los repertorios quincemayistas, y mediante el uso masivo de redes sociales (Facebook principalmente) y grupos de WhatsApp crean nodos locales de plataformas por las pensiones públicas que replican la lógica de las acciones descritas, y que se concentran periódicamente en ayuntamientos de las ciudades españolas. Como atestigua Paca Tricio, la sociabilidad propia de las personas mayores, junto a su mayor tiempo libre (principalmente de los varones, al despreocuparse más de las tareas domésticas reproductivas), ayuda a citar  “a otros jubilados para reunirse en las principales plazas del país y que, al llegar a esos lugares, se han encontrado muchedumbre de pensionistas que se habían avisado entre sí a través del (…) teléfono o a partir de comentarios en las puertas de los centros de mayores de sus localidades” (Tricio, 2019: 73).

Se iba gestando así un incipiente Movimiento de Pensionistas que se reúne semanalmente y que se concentra frente a las instituciones públicas con un eslogan que replican, independientemente del territorio y quien esté en las instituciones: “¡gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden!” Durante todo el año se producen concentraciones que son semanales al principio y más adelante quincenales frente a las puertas de los ayuntamientos grandes y del Congreso de los Diputados en Madrid. Con el referente del movimiento fuerte de Bilbao, se consolidan grupos, plataformas y coordinadoras fuertes por unas pensiones públicas en diferentes puntos de la geografía española. El movimiento toma así el patrón surgido mayoritariamente a partir del 15M de consensuar grandes movilizaciones en todas las capitales de provincia con unas demandas comunes, cuestión que logra generar más presión en las instituciones.

La moción de censura que logra sacar al gobierno del Partido Popular del poder en junio de 2018 no cambia un ápice las demandas ni las líneas de movilización de estas plataformas, que consiguen mantener el músculo en la calle y sacar a miles de pensionistas a las calles para protestar por unas pensiones dignas. Tampoco cambian las protestas en la calle y la movilización pensionista ante el breve cambio de gobierno con el PSOE en el poder y sus moderados guiños a medidas más sociales, que no se traducen en plantearse en profundidad las demandas del Movimiento esbozadas anteriormente.

Lo que nos interesa destacar para estas lecturas que interseccionan la sociedad con la política (institucional y no institucional) es que dichas movilizaciones han generado una nueva identidad colectiva entre los pensionistas que previamente era inexistente y que ha marcado un precedente de movilización para este colectivo. A ello ha ayudado la progresiva generación de grupos y organizaciones de mayores y jubilados que iban larvando un discurso común y transversal con mucho potencial. En este sentido, su exitosa capacidad de convocatoria puede radicar en su naturaleza transversal y en la que encuentran acomodo pensionistas de situación económica diversa, junto a una evidente situación socio-económica progresivamente desfavorable que con los años ha desgastado a este sector poblacional (no olvidemos que para millones de familias, las personas pensionistas han sido el colchón de la sostenibilidad de su vida) (Pérez Orozco, 2010). Y ello amplificado, además, por una continuada cobertura informativa que ha ofrecido al Movimiento una oportunidad única para abrir una brecha política sobre la cuestión de las pensiones públicas.

¿Qué les deparará este 2019? Hay muchas cosas por decidir, pero lo que está claro es que esa brecha generada convierte al Movimiento en un actor político clave de cara a las inminentes elecciones generales del 28 de abril. Por evidencias anteriores, sabemos que el comportamiento electoral de los mayores se caracteriza por adscribirse mayoritariamente a la base electoral del partido y sistema político mayoritario y gobernante una vez iniciado un ciclo electoral, y perseveran en este apoyo mayoritario hasta que un o unos nuevos partidos acceden al gobierno (González y Caínzos, 2012). No obstante, acontecemos a un escenario electoral cambiante. Este factor de cambio de contexto, junto al gran peso poblacional y la arraigada costumbre de voto de este sector, lo convierten en pieza clave a la hora de diseñar campañas y estrategias políticas a corto-medio plazo (Riesco, 2014). En unos meses lo veremos con atención.

Referencias

-Alejos, L. (2018). El movimiento de Pensionistas, fenómeno singular de largo alcance. Lan Harremanak, 40.

-González, J.J. y Caínzos, M. (2012). Ciclos políticos y comportamiento electoral de jóvenes y mayores en España, 1979-2011. Panorama Social, 15, pp. 165-180.

-Pérez Orozco, A. (2010). Crisis multidimensional y sostenibilidad de la vida. Investigaciones feministas, 1, pp. 29-53.

-Riesco, E. (2014). La vejez y la política. Participación y potencial político de los mayores en España. Del voto cautivo al poder gris. Tesis Doctoral, Universidad de Salamanca.

-Tricio, P. (2019). La rebelión de los mayores. Porque la indignación nunca se jubila. Madrid: Península.

[1] Gomer Betancor participa en el proyecto de investigación PROTEiCA, Protesta, aprendizaje y cambio político, (FEDER/ Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades-Agencia Estatal de Investigación. Ref. CS2017-84861-P). Junto con el Investigador Principal de este proyecto Manuel Jiménez Sánchez (UPO) y Raúl Álvarez Pérez (UPO), está trabajando sobre las movilizaciones de los pensionistas. Le agradezco a ellos sus comentarios a este texto. Para más info: https://www.upo.es/investiga/dasp/es/project/proteica/

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