La doctrina del mejor estándar: el ser humano como centro del derecho
Hugo Neves Pérez (UNED)
Curso de última actualización: 2025/2026
La doctrina del mejor estándar, conocida universalmente en el ámbito jurídico como el principio pro persona o pro homine, constituye uno de los pilares esenciales del derecho constitucional contemporáneo y del derecho internacional. Más que una simple regla técnica, se trata de un criterio hermenéutico fundamental que obliga a replantear la finalidad de las leyes: el ordenamiento jurídico no existe para sostener una estructura formal, sino para garantizar la dignidad humana.
En esencia, este principio establece un mandato claro para jueces, legisladores e intérpretes jurídicos: ante la existencia de varias normas aplicables a una misma situación, o ante diversas interpretaciones posibles de un mismo texto legal, se debe elegir siempre aquella que favorezca más ampliamente a la persona o, en su defecto, la que menos restrinja sus derechos fundamentales.
DIMENSIONES DE SU APLICACIÓN
La operatividad de esta doctrina se despliega a través de dos vertientes principales que rompen con la rigidez jerárquica tradicional:
- La preferencia de la norma
Esta dimensión se activa cuando existe un conflicto entre dos leyes vigentes (por ejemplo, una norma nacional y un tratado internacional). Bajo la lógica clásica de la jerarquía, prevalecería la norma que ostente un mayor rango. Sin embargo, el principio pro persona invierte esta lógica en favor del contenido: no importa el rango formal de la norma, sino cuál de ellas ofrece una mayor protección.
- Si un tratado internacional protege un derecho con mayor amplitud que la Constitución, se aplica el tratado (aplicación positiva).
- Si, por el contrario, la ley interna es más garantista que el instrumento
- internacional, prevalece la ley interna (aplicación nacional).
Sin embargo, en el espacio jurídico europeo, esta aplicación tiene un matiz al estar regulado por el Artículo 53 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Si bien la Unión Europea establece estándares mínimos que los Estados pueden superar (es decir, fija el “suelo pero no el techo»), el Tribunal de Justicia de la UE (en adelante TJUE) ha establecido un límite a través de la “Doctrina Melloni”. Es decir, el TJUE ha construido un estándar nacional más alto que puede aplicarse siempre y cuando no comprometa la primacía, unidad y efectividad del Derecho de la Unión Europea. Es un equilibrio delicado entre la máxima protección del individuo y la cohesión del sistema comunitario.
- La preferencia de la interpretación
Esta vertiente entra en juego cuando no hay duda sobre qué norma aplicar, sino sobre cómo entenderla. Ante la polisemia legislativa, el operador jurídico debe rechazar las interpretaciones formalistas o literales si estas conducen a resultados injustos.
- Interpretación extensiva: Cuando se trata de reconocer derechos, se debe optar por la lectura que amplíe el ámbito de protección, permitiendo que las leyes se adapten a nuevas realidades sociales sin necesidad de reformas constantes.
- Criterio restrictivo: Por el contrario, cuando el Estado debe ejercer su poder punitivo o limitar libertades (como en el derecho penal o estados de excepción), la interpretación debe ser lo más estrecha posible. Se prohíbe el uso de analogías para sancionar o restringir derechos.
CONCLUSIONES
En definitiva, la doctrina del mejor estándar actúa como una brújula moral y técnica dentro del sistema legal. su función dual —maximizar el goce de los derechos y minimizar sus restricciones— asegura que la persona humana se mantenga siempre por encima de las estructuras normativas, garantizando que la justicia no sea solo una cuestión de legalidad, sino de dignidad efectiva.

