Blog CUED «Del manual estático al tutor socrático: la alianza estratégica entre REA e IA»
PEDRO A. TAMAYO
Palabras clave: Recursos Educativos Abiertos (REA); Inteligencia Artificial; Tutor socrático; Educación a distancia.
Si bien cualquier proceso de estudio autónomo a distancia debe lidiar por defecto con la barrera del aislamiento, este obstáculo se vuelve especialmente arduo en la enseñanza de materias con una fuerte carga conceptual. Es el caso paradigmático de las asignaturas introductorias a la Economía en planes de estudios de grados no económicos (Derecho, Trabajo Social, Ciencias Políticas…), donde la soledad del estudiante se ve agravada por la complejidad teórica. Cuando un alumno se enfrenta a conceptos como el coste de oportunidad o la elasticidad y no logra comprenderlos, el proceso de aprendizaje se detiene. Este parón es todavía más seco y duradero cuando se trata de estudiantes internos en centros penitenciarios, con un acceso a la comunicación exterior muy restringido, si bien la especificidad de los problemas que afronta este grupo de estudiantes merece ser tratada en profundidad en otro artículo.
Tradicionalmente, el diseño instruccional ha confiado en pilares consolidados para sostener este estudio autónomo: el manual de la asignatura y la labor de los profesores-tutores, cuya presencia de apoyo se canaliza habitualmente a través de las tutorías programadas —tanto presenciales como en línea— y los foros de dudas. Sin embargo, estos elementos presentan limitaciones en la práctica diaria. El manual —ya sea en soporte papel o un PDF estático— es un monólogo que no admite preguntas. Por su parte, la atención docente, aunque imprescindible para la orientación académica y humana, no siempre puede ofrecer la inmediatez que requiere el estudio autónomo. Las tutorías se limitan a horarios específicos y discontinuos, mientras que los foros son, por definición, asíncronos. Esta naturaleza provoca que, entre la consulta del estudiante y la respuesta del tutor, exista una latencia inevitable; esa espera de horas o días conlleva con frecuencia que la duda quede sin resolver en el momento crítico de estudio, diluyendo la motivación o consolidando errores conceptuales.
Ante esta falta de agilidad, la irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa parecía ofrecer la solución definitiva: un «tutor virtual» capaz de responder al instante, a cualquier hora. No obstante, quienes coordinamos asignaturas universitarias nos topamos pronto con dos barreras importantes. La primera es pedagógica: la IA «alucina» e inventa datos con gran convicción. La segunda, y más delicada en el ámbito institucional, es legal: ¿es lícito alimentar una herramienta externa con un manual comercial protegido por todos los derechos de autor (copyright)? Sobre esta cuestión es muy recomendable revisar el análisis de los recientes pronunciamientos judiciales en el ámbito internacional que distinguen entre «aprender» y «copiar», donde la clave reside precisamente en la legalidad del acceso a la fuente original (véase el artículo Aprender, no copiar: la sentencia que nos obliga a repensar la IA).
Quisiera compartir una experiencia reciente que sugiere una vía de solución y que apunta, además, hacia una transformación estratégica del sector: la integración de Recursos Educativos Abiertos (REA) como base de conocimiento para la IA.
En el último semestre, se tomó la decisión de sustituir el manual comercial de referencia por un texto de calidad equivalente pero con licencia abierta. En concreto, se utilizó un manual de elaboración propia, fruto de la adaptación —edición y traducción— de una obra de referencia disponible bajo licencia Creative Commons Atribución (CC-BY). Este cambio, motivado en origen por criterios de accesibilidad y gestión docente, acabó revelando una dimensión técnica estratégica que no habíamos anticipado. Al disponer de un texto con licencia abierta, descubrimos que se habilitaba legalmente la posibilidad de procesar su contenido mediante herramientas de Inteligencia Artificial sin infringir la propiedad intelectual. Esto nos permitió, en la fase de producción de materiales a cargo del equipo docente, aplicar una metodología de grounding o «anclaje».
Es importante matizar que este trabajo de ingeniería de instrucciones es una labor «de cocina», invisible para el estudiante. Nosotros, como diseñadores instruccionales, en lugar de solicitar a la IA explicaciones genéricas (propensas al error), diseñamos un flujo de trabajo basado en instrucciones muy acotadas para generar los recursos que luego consumiría el alumno. A modo de ejemplo, la instrucción o prompt de tarea que lanzamos al agente fue directa, tuteándole para forzar una ejecución precisa:
«Básate exclusivamente en el Capítulo 3 del manual adjunto. Genera cinco preguntas de autoevaluación y explica por qué las opciones incorrectas lo son».
¿Cómo se traslada esta labor técnica a la experiencia del estudiante? Una vez que la IA generó y estructuró estos contenidos bajo nuestra supervisión, se integraron en el Curso Virtual mediante herramientas interactivas (tipo H5P). De este modo, el manual dejó de ser para el alumno un simple texto de lectura para convertirse en un entorno de estudio activo. Ahora, al finalizar un capítulo, el estudiante encuentra una batería de ejercicios autoevaluables donde, si comete un error, el sistema le ofrece al instante una explicación razonada y contextualizada extraída del propio manual. Esa «actuación conjunta» entre el REA (la fuente veraz) y la IA (el motor de interacción) es la que rompe el aislamiento del estudio autónomo, ofreciendo una respuesta inmediata allí donde antes solo había silencio hasta la siguiente tutoría.
Más allá de los resultados inmediatos en el curso virtual, esta experiencia permite vislumbrar una tendencia estratégica de fondo. La combinación de REA e IA no es una simple suma de tecnologías, sino la base para recuperar una figura pedagógica clásica que hasta ahora era imposible de escalar: el tutor socrático.
Si analizamos el futuro de la educación abierta, vemos que transita necesariamente por este maridaje:
- La IA necesita a los REA para ser fiable: para actuar como un tutor y no como un generador de ficción, la IA requiere fuentes de datos («gasolina») de alta calidad, estructuradas y libres de cargas legales restrictivas.
- Los REA necesitan a la IA para ser conversacionales: el movimiento abierto ha generado excelentes repositorios, pero estáticos. La IA es el motor que permite al estudiante «dialogar» con el libro, hacerle preguntas y recibir orientación personalizada.
Esta simbiosis sugiere que el concepto de «Abierto» está evolucionando. Ya no basta con permitir el acceso gratuito a la lectura. La verdadera apertura hoy consiste en permitir que el estudiante interactúe con el conocimiento validado a través de un asistente socrático que le guíe, le pregunte y le corrija al instante.
Con todo, es necesario mantener una cautela realista. Por sofisticados que sean los desarrollos actuales, tanto en el sector público como en el privado, la IA Generativa y sus múltiples bots carecen todavía del necesario toque humano. La calidez, la cercanía y la capacidad para empatizar con los problemas específicos y las circunstancias vitales de cada usuario son atributos que la máquina no puede simular con éxito. En el fondo, no lo olvidemos: los estudiantes no quieren robots; te quieren a ti, profesor.
El material con Copyright estricto corre el riesgo de convertirse en un recinto cerrado, incapaz de dialogar con las nuevas tecnologías. Por el contrario, la tríada formada por Recursos Abiertos + Inteligencia Artificial + Metodología Socrática se perfila como el único camino viable para una educación a distancia moderna.
Para el docente o gestor universitario, esto implica una reflexión profunda: si queremos que la educación sea verdaderamente abierta, debemos ofrecer no solo el contenido (el manual), sino también la capacidad de interactuar con él de forma autónoma y segura. Y eso, hoy por hoy, solo es posible si la licencia del material original nos permite invitar a la IA a entrar en el aula.
Pedro A. Tamayo, profesor Titular de Universidad en Economía Aplicada (Facultad de Derecho).
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PEDRO A. TAMAYO
Pedro A. Tamayo es Profesor Titular de universidad, en el área de Economía Aplicada, y pertenece al Departamento de Economía Aplicada y Gestión Pública desde su creación. Es Licenciado en Derecho (Universidad Complutense), Doctor en Ciencias Económicas (UNED), MSc in Economic and Social Policy Analysis (University of York, Reino Unido), y Master en Economía de la Salud (Escuela Nacional de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III). Ha desarrollado su actividad docente en las asignaturas de Economía Política (Grado en Derecho); y Economía del Estado del Bienestar (Grado en Derecho). Desde el curso 2024-2025 se encargará de coordinar la asignatura Economía Política I, del Grado en CCJJAAPP de la Facultad de Derecho, de la UNED. Es Coordinador del Máster Universitario en Administración Sanitaria (MUAS) que se imparte conjuntamente con la Escuela Nacional de Sanidad. Desde febrero de 2022 y hasta febrero de 2023 desempeñó las funciones de Director del Departamento de Economía Aplicada y Gestión Pública, de la Facultad de Derecho de la UNED. Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio de la equidad en la descentralización de las funciones sanitarias a las Comunidades Autónomas, aunque su verdadero interés se dirige hacia el desarrollo de contenidos y de materiales para la docencia y el aprendizaje de Economía en su nivel introductorio (e-learning y enseñanza a distancia). Desde 2021 forma parte del Consejo Académico de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia de la UNED.
