Verano de mil colores

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En el ecuador de los Cursos de Verano de la UNED, os invitamos a dar un paseo reparador por algunos de los más de 116 seminarios que se han celebrado ya en las primeras semanas de estío


Tres semanas de verano… Tres semanas ya de Cursos en la UNED. Y dejando a un lado este clima impredecible que en un momento te derrite cual iceberg a la deriva como convierte calles en ríos, lo cierto es que en este tiempo estival solemos descansar nuestras neuronas realizando algunas actividades que durante el resto del año, digamos, nos cuesta más hacer. Si queréis acompañarnos, os invitamos a “veranear” un rato

 

Disfrutar de la naturaleza

Desde Gijón, Pablo Núñez nos acerca a la hermosa Asturias, más concretamente a la antigua capital del reino, para contarnos lo que aprendieron los estudiantes acerca de las aguas turquesas del Cares o de las cuevas de 400 millones de años que algo tienen que ver con el queso de Cabrales.

 

De costa a costa, nos vamos a Gandía, porque allí durante tres días disfrutaron de la observación de aves y su hábitat en el entorno del marjal de Pego-Oliva. Mónica Palonés, alumna del seminario, ha querido regalarnos además el relato de su experiencia en primera persona.

Mirar el cielo

Esto es algo que nos cuesta mucho hacer con el ajetreo diario, pero en vacaciones se convierte en el pasatiempo más reparador para muchos. Si lo hacemos de día, multitud de detalles nos hablarán sobre el tiempo que tendremos en las horas siguientes; pero para saber de verdad cómo es el mundo de la meteorología y la climatología, y cómo se logra hacer pronósticos cada vez más acertados, hemos escuchado a los expertos de la AEMET en el curso que se ha celebrado en Ávila estos días; Antonio Sánchez nos lo relataba.

Y en la noche abulense nos encontramos también con Antonio, que los hablaba de lo mucho que ha aprendido con David Galadí, Juan Ángel Vaquerizo y el resto de investigadores y científicos de uno de los cursos más veteranos en los veranos de la UNED, el de nos lleva de paseo por la astronomía; esta ha sido su décimo segunda edición.

Viajar

“All I seek, the heaven above and the road below me”, escribía Stevenson. Sin duda el viaje espacial sería el más fabuloso; pero algunos nos conformamos, como el poeta viajero, con coger la mochila, una carretera y “tirar millas”. Seguramente la comodidad, y a veces las incomprensibles prisas, transforman ese viaje en simple traslado; y no está de más atender a la seguridad vial. En Plasencia se celebró un interesante curso sobre este tema relacionándolo, desde un punto de vista jurídico, con la criminología.

¿Y por qué nos gusta viajar? Es probable que cada viajero tenga una o varias respuestas distintas a esta pregunta; y quizá una sería el conocimiento de otras culturas. Existe un lugar, Gibraltar, donde varias de esas culturas se unen y mezclan; así lo han corroborado los alumnos que visitaron la región, incluyendo Algeciras y San Roque en su aventura, para conocer un entorno mestizo y lleno de interacciones sociales. Nos lo cuenta Juan José Yborra desde allí.

Leer

Para los lectores ávidos, seguro que esta no es una actividad singular o propia únicamente del verano. Pero quién no ha tenido que dejar aquella novela a medias, porque las ocupaciones diarias no nos dejan un minuto libre… El verano es el tiempo de ocio por antonomasia, y la lectura nos permite evadirnos casi en cualquier lugar. Antonio nos cuenta que en Ávila han reflexionado sobre esto, precisamente, y se han preguntado si estamos asistiendo a un cambio en los hábitos de lectura.

Ir a un mercadillo de verano

 

Para los momentos de más actividad, los mercadillos veraniegos son lugares donde es posible encontrar de casi todo. Y algo parecido debieron percibir los estudiantes que asistieron a El Barco de Ávila o a Pontevedra, cuando les contaron la cantidad de cursos distintos, abarcando diferentes disciplinas y muchos de ellos de forma transversal, que en los siguientes días se celebrarían en ambas ciudades. Desde la psicología al patrimonio natural, desde la antropología hasta el arte o la educación. Todo tiene cabida en estos Cursos de Verano, como venimos contándoos desde hace mucho más que tres semanas.

 

Cuidarse más

No se trata de apurar la “operación bikini” (llegaríamos muy tarde…), sino de encontrar más momentos para relajarnos, hacer algo de ejercicio, quizá practicar alguna actividad deportiva nueva o simplemente comer mejor y de forma más sana. En Guadalajara, Isabel nos cuenta que se habló de la salud como una de las principales preocupaciones sociales hoy en día, en un momento en que las emociones “están de moda”. Incluso aprendimos mucho acerca de la salud y la interculturalidad en Latinoamérica.

Aprender algo sobre algo

También es tiempo de aprender una nueva habilidad, o un nuevo recurso para nuestro trabajo a la vuelta del descanso. Por ejemplo, sobre la didáctica del Español, “un idioma que se vende solo, lo que no implica que no cuidemos, potenciemos e invirtamos en su divulgación”, en palabras de María Antonieta Andión, la directora del curso que se impartió en Ávila y con la que conversó Antonio.

Escuchar historias de antes

Una de mis aficiones preferidas, escuchar historias; y si son los mayores, los sabios, los que las relatan, mejor que mejor. Historias de lucha, de vida y de muerte, como las que nos contaron en Guadalajara, en un curso que traía a nuestros días una de las contiendas más decisivas de la Guerra Civil española; Álex Jiménez nos detalla las sesiones en sus textos.

Historias de mitos, ritos y equívocos, como los que envuelven a la Orden de Malta en España. Fue en Ávila donde disfrutamos de este seminario, y Antonio nos cuenta su conversación con su director, Javier Alvarado, y otros ponentes.

O historias de civilizaciones antiguas, como el Antiguo Egipto, tan lleno aún de misterios que resolver. El arte y las costumbres de esta cultura fueron el centro de atención también en Ávila. Nos lo cuenta Antonio, una vez más.

Cenar en una terraza

Este es uno de los pequeños grandes placeres del verano: cenar al aire libre, en un lugar tranquilo o animado (para gustos… los mil colores del titular de esta crónica), y en buena compañía. La alimentación es fundamental en nuestras vidas, y no deberíamos cuidarla solo cuando tenemos tiempo, sino de forma constante. Esa es una de la enseñanzas que recibimos, una vez más, en la capital abulense, en un seminario en el que la dieta mediterránea ha sido el ingrediente esencial y básico en una buena alimentación y un elemento importante en la prevención de enfermedades,

Reflexionar sobre el mundo en que vivimos

Y después de la cena, viene el tiempo de la charla amistosa, de la reflexión en voz alta con los amigos, con la familia y hasta con uno mismo. De esos momento en los que arreglamos el mundo con nuestras ideas, a veces con la intención de hacerlo también con los hechos.

Así, la política suele ser un tema recurrente en estos tiempos de cambios, renovaciones y revoluciones sociales. En Alcalá la Real se hizo un examen minucioso de la situación de España en nuestros días, repasando la historia desde hace 40 años hasta hoy; nos lo relata Mariló Nieto. Y en Cebreros, nos cuenta Antonio que se habló, en la misma línea, sobre la Constitución Española de 1978, tratado de extrapolar los valores que tuvo aquel momento político hasta poder aplicarlos a la España de hoy.

También la educación suele ser motivo de polémica y búsqueda de soluciones alternativas a la situación actual. En ese sentido, nos dice Juan Pedro Rodríguez que el seminario celebrado en Aranjuez acerca de la supervisión e inspección de los centros para la mejora de la práctica educativa es un ejemplo de lo que preocupa este tema a toda la sociedad. La educación puede ser, además, una clara vía de reinserción, como pudimos observar en el curso celebrado en Centro Penitenciario de La Moraleja de Dueñas (Palencia), donde se dieron cita un buen número de especialistas en materias tan dispares como el mundo del derecho, las técnicas de relajación, la psicología, la filosofía o el cine.

No es extraño que en nuestro entorno tengamos a alguien intentando abrirse camino en la vida a través del emprendimiento. Y uno que cada vez tiene más auge (aunque aún va despacito) es el emprendimiento social como medio de vida, pero también como instrumento de cambio social. Sobre ello pudimos aprender en Ceuta, y así nos lo cuenta Rafa Uceda.

Pero si hay un asunto en el que todos estamos de acuerdo (salvo ciertos dirigentes electos americanos…) es en la importancia de nuestra responsabilidad como causantes del cambio climático. Pudimos reflexionar sobre ello en Ávila, una vez más, donde se vieron los aspectos socioeconómicos de un problema que es global y que es urgente resolver.

 

Porque si queremos seguir teniendo veranos de mil colores; otoños, inviernos y primaveras en las regiones del planeta que habitualmente las han tenido; si queremos preservar nuestros océanos; si queremos seguir disfrutando de un bien que no nos pertenece pero que es inmensamente generoso con nosotros… Si queremos seguir viviendo como especie, porque no tenemos otro lugar a donde ir… el único camino es cuidar nuestro entorno. No hay alternativa. Y cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor.

 

Inma Luque
Comunicación UNED

 

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