Sintagma

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La plaza Sintagma, vacía

La primera acepción de la palabra sintagma en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es “pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto, material o mentalmente considerado”.  Le sigue la relación de los tipos de sintagmas gramaticales. ¿Recuerda?: verbal, nominal, adjetival y  preposicional…

 

Pero Sintagma es también el corazón de Atenas. Una plaza donde los ciudadanos protestan duramente porque quienes les gobiernan no legislan para quienes les eligen, sino para quienes les dirigen. Y duramente son reprimidos por si los palos y los gases les hacen olvidar tanto como les debe la historia y la lengua de la vieja Europa.

 

En Sintagma gritan que al legislador le elige el demos, el pueblo, según manda la democracia, palabra acuñada por los griegos para regular la convivencia en sus clásicas polis.

 

Pero, susurran, le dirigen “los mercados”, un neologismo  sin ningún pedigrí lingüístico, constituido por apenas media docena de sintagmas –“conjunto de personas que, en beneficio de sus propios intereses, influye en una organización, esfera o actividad socia”- entregados a la insana pasión de atesorar en sus arcas los recursos del demos descompuestos en cifras millonarias de beneficios que engorden sus negocios.

 

En Argentina, Cuba y Uruguay se denomina sintagma al “conjunto de estudiantes que asisten al mismo grado y aula de clase”. Así que hoy, en la UNED contamos hasta 22 sintagmas repartidos en varias sedes. Y con varios compañeros dedicados a contarnos qué está aprendiendo cada uno.

 

Sintagma, en arte, se define como “conjunto de figuras pintadas o esculpidas”. Inma Luque, en Alcalála Real, extiende el concepto al urbanismo y lo amplía a los edificios. El debate se centra en la posibilidad de actuar sobre una ciudad mal construida para hacerla sostenible. El único camino es la demolición. Y no siempre parece una solución asumible socialmente.

 

Sintagma es también un “conjunto reducido de personas que interpreta piezas musicales”. Andrés Masa, despide el curso en el centro penitenciario de Albolote, (Granada), con un musical que funde ritmos flamencos, con rap y música electrónica para narrar la historia de Caronte, guía de los muertos en las tinieblas del Hades; un mito que también heredamos de la cultura clásica griega, ayer tan maltratada en la plaza de Sintagma.

 

Y fuera ya de prisión, en Baza, sigue Masa ocupándose de otra definición de sintagma: “conjunto de elementos químicos de propiedades semejantes, que en el sistema periódico quedan dispuestos en la misma columna”. A la química de la risa. A esa cuyos beneficios disecciona Emilio Ambrosio, en una clase atronada de carcajadas. La que mueve 400 músculos de la cara, oxigena el cuerpo, facilita la digestión, estimula el bazo, y baña nuestro organismo de citocinas unas sustancias que nos defienden de los estímulos negativos.

 

En Gijón,  según nos cuenta Pablo Núñez, hay un sintagma – “conjunto o equipo que en una escuela organiza el profesor o constituyen los alumnos para realizar en común una tarea” – dispuesto a todo para controlar el miedo a conducir.  El título del curso que siguen lo explica perfectamente: Inseguridad vial.

 

En Barbastro, Pilar Sierra habla de un sintagma, los estudiantes, que analizan las duras condiciones que impone el derecho internacional incumplido al pueblo Saharahui, sintagma adscrito esta vez a la definición argentina y uruguaya “grupo social al que se adscribe un individuo por compartir comportamientos, valoraciones y creencias”.

 

Esta misma acepción de sintagma podría aplicarse a las víctimas y verdugos de la violencia de género. Claro que a los primeros, los maltratadotes quizá sería muy cómodo verlos así, diluídos  en el conjunto. Mejor seguir detectándolos uno a uno para poder neutralizarlos. Quizá, como explica su directora, Josune Aguinaga a nuestro compañero Manuel Mesas en Denia, combinando medidas penales y policiales con las de educación y prevención.

 

María Dolores Orantos, en Plasencia, menciona uno de los sintagmas con más riesgo en el mundo de la educación: los alumnos de primaria y secundaria: alumnos que aprenden poco, poco afectos a la disciplina escolar y , en algunos casos, hasta violentos. De su estudio en estos días se obtendrán una conclusiones que pertican contener el avance de estos sintagmas.

 

Casi, casi, hemos recorrido hoy, de curso en curso, todas las acepciones de Sintagma según el Diccionario de la RAEL. Así que relájese y disfrute de su recién adquirida calidad de integrante del sintagma de lectores de Sin Distancia. Y, si aún no lo ha hecho, recuerde que aún le queda tiempo para diluirse en un sintagma de cualquier curso de verano de la UNED

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