El difícil arte de amar al arrogante, adolescente o televisionario

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Medio centenar de estudiantes asisten a la lección inaugural del curso Ars Amandi: Filosofía del amor y la amistad, impartida por ángel Gabilondo.

 

Ars Amandi: Filosofía del amor y la amistadLa clase se quedó pequeña. Más de 50 alumnas y alumnos buscaban sus sitio entre las cámaras, micrófonos y grabadoras de los casi 20 periodistas que aguardaban sus titulares, al borde del inicio del curso “Ars Amandi: Filosofía del amor y la amistad”. Los asistentes rodeaban las primeras filas, reservadas para los equipos técnicos y de gobierno de la UNED y del Centro Asociado de Ávila. Muchos acabaron de pie, aplastando su espalda contra la pared, otros, sentados en el suelo con su bloc de notas preparado para registrar las frases más brillantes. Todos dispuestos a ignorar el calor que iba adueñándose de la sala. La expectación se debía a la lección inaugural, “Amor y escritura: cierta redundancia”, impartida por Ángel Gabilondo, catedrático, rector, presidente de rectores, ex ministro de Educación, diputado por el PSOE en la Comunidad de Madrid y, sobre todo, antes que todo, filósofo.

 

Ars Amandi: Filosofía del amor y la amistadSe impuso el orden y el silencio en cuanto el ponente se sentó en la mesa, ante unas enormes pizarras, una digital y otra convencional, en la sala AVIP del Centro Asociado. A su lado, el rector de la UNED, Alejandro Tiana y la directora del curso, Teresa Oñate- El rector tomó la palabra. “Ángel Gabilondo es impresentable”, sonreía, “porque todos le conocemos sobradamente, por sus ideas y por sus hechos”. Recordó la grandeza de los filósofos, admirados y perseguidos, según las épocas y las circunstancias, y aprovechó para anunciar complacido el éxito de los esfuerzos de la UNED para conseguir fondos para las investigaciones de la Cátedra de Hermenéutica Crítica, dirigida por Oñate.

 

Comenzó la lección magistral y Gabilondo estableció el romance entre lectura y escritura. Estudiantes y autoridades académicas asistieron al banquete de Platón. Apolodoro convidaba a los filósofos de todos los tiempos y por el aula aparecían los griegos, Sócrates y Aristóteles, el inglés Hume, los alemanes Kant y Nietzsche, los franceses Montaigne y Camus… Gabilondo los había citado a todos y de todos extraía las mejores palabras, los mejores pensamientos para derramar un torrente dialéctico de sabiduría y palabra. El logos y el eros, dos conceptos que dos conceptos sobre los que se edifica la arquitectura del ars amanidi.

 

A quién no ama el filósofo

Ars Amandi: Filosofía del amor y la amistadAcabada la lección, el público pedía más. Ya sabían muchas cosas del arte de amar y de los mecanismos del amor: escuchar al del lado, ponerse en su lugar, acompañarlo en su camino, leer, escribir, dialogar, … Comenzaban las preguntas de las alumnas y alumnos, la mayoría profesores de Filosofía en institutos y colegios o investigadores y estudiantes de másteres o doctorados. Todos agradecían las palabras de Gabilondo, pero alguno cuestionaba si todo el mundo era o podía ser objeto de amor.

 

Y ahí se despachó el filósofo. Hay que amar a todo el que merezca, efectivamente, ser amado. Pero es necesario amar más a quien quiere cambiar aquello que no tiene el valor de ser amado. En su lista, la arrogancia ocupaba el primer lugar. La anti virtud de quien se cree en la posesión de la verdad absoluta, que no contempla la duda ni se cuestiona las razones de quien tiene enfrente. La arrogancia, que quiere imponer su verdad sobre la del otro, y que no cabe en ningún concepto filosófico porque impide avanzar el pensamiento y la empatía social.

 

Le seguía la adolescencia -no la de la edad, que se pasa con los años, que todos hemos vivido, que viven intensamente nuestros hijos y que hasta resulta conmovedora- sino la de la mente, que convierte al individuo en un ser quejumbroso y estérilmente rebelde, que lanza a los cuatro vientos sus sofismas: el mundo está en mi contra, nadie me entiende, nada merece la pena… Una actitud que tampoco contribuye a sentir amor, a construir una sociedad amigable donde se celebre la vida y sus avatares.

 

Y en tercer lugar de la cita, pero no en último, ese ente recién acuñado, del ente televisionario, un ciudadano muy activista, solo ante la pantalla de televisión. Ese que, mando a distancia en mano, vota sobre los debates peregrinos del mejor color de un traje o la mejor hora para merendar, pero ni se acerca a las urnas electorales porque “todos son iguales”. Ese capaz de conmoverse en su sofá ante el último gol de su equipo o llorar por el drama supuestamente real de la última heroína de reallity show. El o la que van reproduciendo sin saberlo las ideas acuñadas en los debates de la tele, sin reglarse tiempo para escuchar al del lado, ponerse en su lugar, acompañarlo en su camino, leer, escribir, dialogar… Para disfrutar, en resumen, del ars amandi.

 

Ars amandi y medios de comunicación

«Ars Amandi»: Filosofía del amor y la amistadÁngel Gabilondo definía el curso “Ars Amandi. Filosofía del amor y la amistad” como una oportunidad para “pensar sobre cuál es el sentido de la filosofía y de la vida, además de la importancia del amor para el saber. La pregunta esencial de nuestra vida es exactamente una pregunta acerca del sentido de la amistad del amor, y no es solo teórica, es una forma de vivir no solo pensando en uno mismo”.

 

También destacaba la importancia de la escritura para vivir la propia vida, “tenemos que escribir todos los días, y además hacerlo sobre el amor que, aunque es una palabra inquietante, da mucho sentido a la hora de preocuparse por otras personas y no solo de uno mismo”.

 

La actualidad política no ha pasado desapercibida para el ex ministro de Educación. Recordaba la existencia de “una dimensión política en la vida de todos los ciudadanos, ellos reclaman la construcción del bien común, porque olvidar este objetivo es el paso previo a obviar el bienestar de las personas”. Añadía que, a pesar de no ser ya del PSOE, sigue pensando en lo que es bueno para España, que necesita “una regeneración y una reconstrucción, lo que debería anteponerse para que el ciudadano sea siempre la prioridad”.

 

«Ars Amandi»: Filosofía del amor y la amistadRespecto a la reciente polémica de la posible desaparición de los estudios de Filosofía de las facultades, aclaraba que “las decisiones que se tomen no deben estar al margen de la sociedad y de la voluntad de los estudiantes”, por lo que espera que “haya filosofía”, y recuerda que en este momento “sufre cierto acoso en algunos estudios y el mero hecho de que exista es bueno”.

 

Para terminar recalcaba que los cursos de verano eran “algo extraordinario que antes se consideraban menores pero que cada vez tiene más calidad y no son jornadas para veraneantes, sino para la época estival”.

 

Aida Fernández y Sergio Recio
Edición web: Óliver Yuste

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