…como un abanico

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Un paseo por los campos verdes de Jaén en pleno julio… con la fresca

 
 
Recuerdo que, de niña, mis viajes en tren de Madrid a Córdoba o a Málaga se convertían en una aventura. Daba tiempo a leer, a conversar con el vecino (porque, a pesar de mi timidez, aquellos compartimentos cerrados no te dejaban otra opción…), a comerte el bocata que la abuelita te había preparado, a mirar por la ventana e imaginar lo que ocurría en cada casa, cada huerto, cada estación…
  

Patio de entrada

 
Ahora con el AVE, casi hemos perdido todo eso… Salvo si viajas a Jaén.

Cuatro horas en tren dan para mucho, incluso en los asépticos vagones de los trenes modernos, que cada vez más se parecen a un avión low cost volando a ras de vía.

 

Pasillo dentro del módulo de respeto

 

Uno sabe que está en la provincia de Jaén, no porque haya pasado ya Despeñaperros, sino porque los campos se tiñen de ‘verde oliva’. Mires por donde mires, los olivos son los protagonistas. Así como Córdoba huele a azahar en mayo, Jaén huele a aceite de oliva.

Pero no he estado de vacaciones, como alguien podría pensar si ha llegado hasta aquí en su lectura. Resulta que tengo el mejor trabajo del mundo. Bueno, vale, quizá hay otros ‘mejores trabajos del mundo’, pero este es el mío.

 

Posavasos, colgantes y pendientes elaborados por internos

 

Para una mente curiosa como la mía, ser reportera de los Cursos de Verano es un regalo. Y, por segundo año consecutivo, he tenido la posibilidad de acudir al C. P. de Jaén a un curso sobre la diversidad (cultural, étnica, social, económica,…) que puebla esta sociedad nuestra. Caras conocidas entre internos, externos y organizadores. Y otras, más expectantes, las de los alumnos que por primera vez pisan el Centro Penitenciario. La primera vez impresiona, hay que admitirlo. Pero, sobre todo, por la humanidad que te encuentras entre esas paredes. Y la visita al módulo de respeto seguro que sorprendió a más de uno. Te da que pensar que, en realidad, los internos están donde están por una equivocación (más o menos grave) en sus vidas. En otras palabras, que cualquiera podría pasar por esa experiencia… Depende de tantos factores…

 

¡Riiiiiing! Se acabó el sueño…

Toca volver a Madrid…

 
 

El título del texto hace referencia a un poema de Lorca, que comienza así:
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico

 
 

Sede: Jaén (Centro Penitenciario de Jaén II)
Curso: Otros…¿qué otros? humanos, diversos y, sobre todo, desiguales
Fecha: 4 al 6 de julio
Autor: Inma Luque Galán

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