{"id":6987,"date":"2026-03-23T15:10:36","date_gmt":"2026-03-23T14:10:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/?p=6987"},"modified":"2026-03-25T16:37:43","modified_gmt":"2026-03-25T15:37:43","slug":"el-lenguaje-lesbiano-de-monique-wittig","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/2026\/03\/23\/el-lenguaje-lesbiano-de-monique-wittig\/","title":{"rendered":"El lenguaje lesbiano de Monique Wittig"},"content":{"rendered":"\n<p>Milagros Lores Torres<\/p>\n\n\n\n<p>La vida humana, tal y como la entendemos, no puede pensarse sin el lenguaje. Los seres humanos nos alejamos de nuestra animalidad estableciendo relaciones simb\u00f3licas complejas con los dem\u00e1s, con el tiempo y con el espacio, formando comunidades en las que cada individuo se constituye como miembro y es identificado como tal \u00bfPero qu\u00e9 sucede cuando es el propio lenguaje que nos constituye el que nos hace sufrir y nos expulsa; cuando la existencia no puede expresarse ni pensarse?<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje se convierte entonces en un instrumento de opresi\u00f3n de una perversidad terrible. En el espejo de Monique Wittig, las mujeres nos reflejamos de modo grotesco como las mu\u00f1ecas del ventr\u00edlocuo, quien nos sujeta y habla por nosotras. En <em><a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/34UNED_INST\/1e76mq9\/alma991004872099704215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El pensamiento heterosexual<\/a><\/em>, escribe, antes que Judith Butler, que <em>la mujer<\/em> como naturaleza es un trampantojo, un enga\u00f1o para el sometimiento de la mitad de la humanidad, que se inviste obligatoriamente de esa categor\u00eda simb\u00f3lica y social, sin posibilidad de rebelarse \u00bfpues c\u00f3mo hacerlo contra el pensamiento -la autoconsciencia- que nos constituye y parece mostrarnos nuestra propia naturaleza, nuestra propia subjetividad? Ante eso, no caben ideas ni fuerzas emancipatorias, porque no hay tirano, ni explotador: si somos naturaleza, nunca seremos una clase y nunca podremos rebelarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os setenta y en el contexto del feminismo postbeauvoiriano y el feminismo materialista, Wittig demostr\u00f3 que las mujeres somos una clase. Bajo los modos de dominaci\u00f3n de los sistemas ideol\u00f3gicos conocidos, modeladores de la sociedad, se encuentra, oculto en el lenguaje, el r\u00e9gimen heterosexual, mucho m\u00e1s perverso y sutil.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace m\u00e1s de medio siglo, esta pensadora y activista tuvo la lucidez intelectual y la intuici\u00f3n filol\u00f3gica de encontrar en la gram\u00e1tica, incuestionable, axiom\u00e1tica, la condici\u00f3n de posibilidad de la opresi\u00f3n. Si Luce Irigaray denomina falogocentrismo a todo enunciado que da por hecho un sujeto masculino, especialmente el que subyace a todo discurso del saber, Wittig avanza hasta los intersticios de esos discursos mostrando que es en los pronombres, en el g\u00e9nero gramatical -marcado para lo femenino- y en las palabras <em>primitivas<\/em>, donde el sometimiento se muestra como una causalidad l\u00f3gica y un orden natural y, por tanto, universal. Una de esas palabras primitivas es <em>mujer, <\/em>signo que surgeen correlaci\u00f3n necesaria con <em>hombre<\/em>, conforme a reglas ling\u00fc\u00edsticas. Esta dualidad presupone el deseo heterosexual. Otra palabra, <em>madre, <\/em>funda la instituci\u00f3n universal de la familia. No hay m\u00e1s que recordar la importancia de las estructuras del parentesco (L\u00e9vy Strauss, Ferdinand de Saussure) en los or\u00edgenes de la sociedad y la cultura. El lenguaje es, as\u00ed, el soporte que da verosimilitud y eficacia performativa al mito de <em>la-mujer <\/em>que da sentido al r\u00e9gimen heterosexual, como un caballo de Troya: somete a las mujeres de la vida real y desactiva la posibilidad de toma de conciencia y toda vindicaci\u00f3n de clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que decimos <em>yo <\/em>ocupamos el lugar que ese discurso opresor ha reservado para nosotras, expresado en el g\u00e9nero marcado. Acontecemos en \u00e9l, como si existi\u00e9ramos en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>[C]uando hay un hablante en el discurso, cuando hay un \u201cyo\u201d, el g\u00e9nero aparece. Es una especie de suspensi\u00f3n de la forma gramatical. Se produce una interpelaci\u00f3n directa del hablante. El hablante es llamado en persona. El hablante interviene, en el orden de los pronombres, sin mediaci\u00f3n, en <em>su propio sexo<\/em>, es decir, cuando el hablante pertenece al sexo marcado sociol\u00f3gicamente como mujer (<em><a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/34UNED_INST\/1e76mq9\/alma991004872099704215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El pensamiento heterosexual y otros ensayos<\/a><\/em> 2006, 106).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las lesbianas no son <em>la-mujer, <\/em>son la viva refutaci\u00f3n de este mito. Ser lesbiana, no ser para el hombre, no desear al hombre, es para Monique Wittig, m\u00e1s all\u00e1 de la identidad, un acto de deserci\u00f3n y la posici\u00f3n pol\u00edtica necesaria para destruir la clase oprimida de las mujeres que pertenecen a los hombres. Si el g\u00e9nero es la expresi\u00f3n de la divisi\u00f3n sexual, del reflejo de la heterosexualidad en la gram\u00e1tica, y las lesbianas son sujetos que viven fuera del orden heterosexual, sujetos absolutos, sin correlaci\u00f3n, entonces, al destruir el g\u00e9nero en el lenguaje, emerge el pronombre lesbiano, no como un acto de transgresi\u00f3n puntual, sino como el signo universal, absoluto, sin correlaci\u00f3n, de representaci\u00f3n de lo humano, material y corporeizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus textos literarios, desde el <em>on <\/em>de <em>El Opoponax, <\/em>hasta el pronombre personal barrado, <em>y\/o <\/em>(en franc\u00e9s, <em>j\/e<\/em>) de <em><a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/34UNED_INST\/1e76mq9\/alma991005592943604215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El cuerpo lesbiano<\/a>, <\/em>Monique Wittigtransgrede la gram\u00e1tica del discurso. La alteraci\u00f3n en la escritura es mucho m\u00e1s que un gesto gr\u00e1fico, muestra el indicio de un referente real que se filtra entre sonidos ling\u00fc\u00edsticos y graf\u00edas, como un dique a punto de reventar.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue una visionaria. Propuso transformar el lenguaje para acabar con la ontolog\u00eda del g\u00e9nero que hoy denuncia Judith Butler, para acabar con las categor\u00edas filos\u00f3ficas e ideol\u00f3gicas que clasifican a los seres humanos por sexo, procedencia, raza, \u2026 Inici\u00f3 el camino que permite hoy, por ejemplo, el discurso inclusivo o la enunciaci\u00f3n del g\u00e9nero no binario y el respeto por el otro en los discursos institucionales. Honremos su legado y lesbianicemos el lenguaje, los s\u00edmbolos, los dioses y las diosas, a los hombres y a las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Foto de&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@sinileunen?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Sinitta Leunen<\/a>&nbsp;en&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/texto-IpS5832v2Yg?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Milagros Lores Torres La vida humana, tal y como la entendemos, no puede pensarse sin el lenguaje. 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