{"id":5831,"date":"2024-07-11T08:43:36","date_gmt":"2024-07-11T06:43:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/?p=5831"},"modified":"2024-09-06T16:05:06","modified_gmt":"2024-09-06T14:05:06","slug":"el-hitchcock-europeo-1926-1939","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/2024\/07\/11\/el-hitchcock-europeo-1926-1939\/","title":{"rendered":"El Hitchcock europeo (1926-1939)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\"><strong>Ramiro Lozano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em><strong>Hay que suponer que estas melod\u00edas sin car\u00e1cter conten\u00edan ya, sin embargo, en cantidades infinitesimales, y por esto quiz\u00e1s m\u00e1s asimilables, algo de la originalidad de las obras maestras que s\u00f3lo retrospectivamente cuentan para nosotros (Marcel Proust, \u201cEn busca del tiempo perdido\u201d)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda 4 de marzo de 1939 Hitchcock embarc\u00f3 con destino a Estados Unidos para rodar en Hollywood, bajo la producci\u00f3n de David O. Selznick, su primer largometraje americano, <a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/1vrbr59\/34UNED_ALMA2171984450004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Rebeca<\/em><\/a>. Le seguir\u00edan otros 28 m\u00e1s (m\u00e1s uno, <em><a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/huo5dn\/34UNED_ALMA2164665510004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Frenes\u00ed<\/a>,<\/em> rodado en lo que ser\u00eda su vuelta en olor de multitudes a Gran Breta\u00f1a). De ellos, todos menos uno (Matrimonio original, una comedia) encajan con mayor o menor claridad en el g\u00e9nero de \u201csuspense\u201d o \u201cthriller\u201d, sin que Hitchcock pareciera muy proclive, a diferencia de otros eminentes emigrados europeos, como Lang, a explorar otros g\u00e9neros t\u00edpicamente americanos y en boga en aquella \u00e9poca (caso del western, por ejemplo). As\u00ed es como Hitchcock va consolidando su imagen de \u201cmago del suspense\u201d, que le valdr\u00e1 el \u00e9xito comercial y cierto respeto cr\u00edtico que ir\u00e1 creciendo conforme meng\u00fce parad\u00f3jicamente su \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY antes de embarcarse, literal y creativamente, en su primer proyecto americano, qui\u00e9n era Alfred Hitchcock? Era un director profundamente ingl\u00e9s (cockney para m\u00e1s se\u00f1as), precoz (dirige su primer largometraje a los 26 a\u00f1os tras un periodo de aprendizaje en tareas de dise\u00f1o, ilustraci\u00f3n y codirecci\u00f3n en otros proyectos) y de enorme prestigio en el Reino Unido, donde pasa por ser el mejor director del momento. En Europa va a dirigir 9 pel\u00edculas mudas entre 1926 y 1929. las dos primeras son en coproducci\u00f3n con Alemania, rodadas all\u00ed (Hitchcock siempre reconoci\u00f3 su deuda con el cine alem\u00e1n de la \u00e9poca y cuando fue interrogado por sus mentores estil\u00edsticos respondi\u00f3: \u201clos alemanes, los alemanes\u201d). El resto se rodaron en Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas ellas, a excepci\u00f3n de <em>El enemigo de las rubias<\/em> son melodramas de distinto tipo (de enfrentamiento de clases, urbanos, rurales, marinos, deportivos, escolares\u2026), muchos de ellos adaptaciones de obras de teatro o novelas de la \u00e9poca. No obstante, aun en estos contextos, encontramos ya muchos rasgos estil\u00edsticos (la perfecci\u00f3n en el encuadre y la composici\u00f3n, determinados \u00e1ngulos de c\u00e1mara, la implacabilidad de un montaje que parece excluir como err\u00f3nea cualquier alternativa a su propuesta, el hecho de que parezca tener montada la pel\u00edcula antes de empezarla -Hitchcock era un maestro del \u201cstory board\u201d- y tem\u00e1ticos (el falso culpable, los complejos, las relaciones familiares traum\u00e1ticas, las tensiones agazapadas en la \u201cnormalidad\u201d, el humor soterrado\u2026) de lo que ser\u00e1 su modus operandi habitual en su etapa americana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sirva un ejemplo: en una secuencia de <em>Vida Alegre<\/em>, un melodrama basado en una obra de Noel Coward, podemos entresacar la siguiente escena: una mujer de mala reputaci\u00f3n (notorious lady) que ha huido de Inglaterra y se ha refugiado en la Costa Azul conoce a un rico y guapo heredero en un partido de tenis. Se casa con \u00e9l y regresa a la casa se\u00f1orial, donde ser\u00e1 recibida de u\u00f1as por la madre, cuya relaci\u00f3n con su hijo es de dominio absoluto. A falta de crimen, podemos, no obstante, encontrar ecos de <em><a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/huo5dn\/34UNED_ALMA2164557600004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Encadenados<\/a><\/em>, <em><a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/huo5dn\/34UNED_ALMA2193855320004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Atrapa a un ladr\u00f3n<\/a><\/em>, <em>Rebeca<\/em> y <a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/huo5dn\/34UNED_ALMA2182732760004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Extra\u00f1os en un tren)<\/em><\/a>. Y en <em>El Ring<\/em>, por ejemplo, la escena final tiene lugar en el Royal Albert Hall, que volver\u00e1 a ser empleado con efectos dram\u00e1ticos en El hombre que sab\u00eda demasiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, Hitchcock nos permite en estas sus primeras obras asistir a un proceso de decantaci\u00f3n, adivinar tanto aquello que ensay\u00f3 y que desech\u00f3 como aquello que fue afianzando su estilo y su visi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aunque Hitchcock defendiera, como muchos de sus colegas, la superioridad del cine mudo, enseguida empez\u00f3 a incorporar el sonido con efectos dram\u00e1ticos. Hay que tener en cuenta que su af\u00e1n de experimentaci\u00f3n, desde el principio de su carrera, fue notable y que siempre trat\u00f3 de explotar todos los recursos a su alcance y de ir incorporando otros de su invenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras sonorizar lo que en principio iba a ser una pel\u00edcula muda (<em>Chantaje<\/em>) seguir\u00e1n 14 largometrajes sonoros entre 1930 y 1939, en los que, poco a poco, se van consolidando definitivamente sus opciones formales y tem\u00e1ticas. Si bien al principio sigue explorando el melodrama costumbrista (<em>Juno y el pavo real<\/em>), la alta comedia de costumbres (<em>Juego sucio<\/em>), la comedia rom\u00e1ntica (<em>Ricos y extra\u00f1os<\/em>), el cine de \u00e9poca -no era lo suyo- (<em><a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/1vrbr59\/34UNED_ALMA2187883230004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La posada de Jamaica<\/a><\/em>) e incluso el biopic musical (<em>Valses de Viena<\/em>) los thrillers empiezan a ser mayor\u00eda (<em>Asesinato<\/em>, <em>El n\u00famero 17<\/em>, la primera versi\u00f3n de <em>El hombre que sab\u00eda demasiado<\/em>, <em>El agente secreto,<\/em> <em>Sabotaje<\/em>, <em>Inocencia y juventud <\/em>y las dos que, en mi opini\u00f3n, son las \u00fanicas que est\u00e1n m\u00e1s o menos al mismo nivel que sus mejores empe\u00f1os en Am\u00e9rica (<em>39 escalones <\/em>y <em>Alarma en el Expreso<\/em>). Durante este proceso de ensayo y error, de afianzamientos tem\u00e1ticos, de integraci\u00f3n significativa de imagen y sonido, &nbsp;y de experimentos estil\u00edsticos, va a ir cristalizando la imagen que todo aficionado tiene de su cine, si bien a\u00fan lejos de lo que, para m\u00ed, es su periodo de esplendor absoluto, entre 1954 (<em><em>El hombre que sab\u00eda demasiado<\/em><\/em>) y 1964 (<em>Marnie la ladrona<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed y todo, incluso en los contextos m\u00e1s aparentemente distantes de su estilo, de repente, de forma aislada, nos topamos con el Hitchcock esencial. Tomemos por ejemplo un melodrama como <em>Juego sucio<\/em> (<em>The skin game<\/em>), mucho m\u00e1s cerca del universo <em>Downton Abbey<\/em> que de otra cosa, y vayamos a la escena de la subasta (a partir del minuto 28 m\u00e1s o menos) y reconoceremos regocijados que asistimos a una especie de mezcla premonitoria de algunas escenas de <em>Sospecha<\/em> y de la escena de la subasta de <em><a href=\"http:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/1vrbr59\/34UNED_ALMA2169001740004215\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Con la muerte en los talones<\/a><\/em>. Esta es, muchas veces, para el seguidor de Hitchcock, la mejor raz\u00f3n para afrontar el visionado de sus obras \u201cmenores\u201d, una suerte de arqueolog\u00eda cin\u00e9fila de la que siempre salimos con algo que llevarnos a la boca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, la etapa brit\u00e1nica nos muestra a un director que duda entre el melodrama y el thriller, siempre con un humor soterrado, que todav\u00eda no ha hecho del suspense el motor dram\u00e1tico de la intriga, a trav\u00e9s del cual transmitir su visi\u00f3n de las tensiones latentes bajo la cotidianeidad, pero que progresivamente va a ir limando su estilo inconfundible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Post Data. Dada la buena salud de que goza la fama de Hitchcock, es relativamente sencillo acceder en plataformas o en Youtube a la mayor\u00eda de las pel\u00edculas de este periodo. Si yo tuviera que organizar una retrospectiva, mi propuesta ser\u00eda: <em>El enemigo de las rubias <\/em>(primer thriller), <em>La mujer del granjero<\/em> (melodrama diametralmente alejado de lo que esperamos de una pel\u00edcula de Hitchcock, pero estimable en sus propios t\u00e9rminos), <em>Chantaje<\/em> (su primera pel\u00edcula sonora, su primer final espectacular -en una biblioteca, por cierto-), <em>39 escalones <\/em>y <em>Alarma en el expreso<\/em> (dos gozosas pruebas de su madurez, que precipitaron su marcha a Hollywood). Y si no, que cada cual haga su selecci\u00f3n, afortunadamente en esta \u00e9poca hay para todos los gustos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Foto de&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@donaldedgar?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Donald Edgar<\/a>&nbsp;en&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/fidget-spinner-en-blanco-y-negro-olN2H4KJ_HY?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Unsplash<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ramiro Lozano Hay que suponer que estas melod\u00edas sin car\u00e1cter conten\u00edan ya, sin embargo, en cantidades infinitesimales, y por esto quiz\u00e1s m\u00e1s asimilables, algo de la originalidad de las obras maestras que s\u00f3lo retrospectivamente cuentan para nosotros (Marcel Proust, \u201cEn busca del tiempo perdido\u201d) El d\u00eda 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