{"id":504,"date":"2019-03-04T10:51:31","date_gmt":"2019-03-04T10:51:31","guid":{"rendered":"http:\/\/marcapaginasuned.blog\/?p=504"},"modified":"2024-06-26T20:01:26","modified_gmt":"2024-06-26T18:01:26","slug":"morir-en-primavera-ralf-rothmann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/2019\/03\/04\/morir-en-primavera-ralf-rothmann\/","title":{"rendered":"Morir en primavera, Ralf Rothmann"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><strong>Mirella Garc\u00eda Lucas<\/strong><\/p>\n<p>Pocas guerras han sido tan documentadas por escrito, desde la ficci\u00f3n o el testimonio, como la Segunda Guerra Mundial. No obstante la famosa cita de Adorno en la que pon\u00eda en duda la posibilidad de la poes\u00eda despu\u00e9s de Auschwitz, la palabra ha sido uno de los medios m\u00e1s utilizados para testimoniar, describir y denunciar el horror y la destrucci\u00f3n que supuso la que es, hasta hoy, la guerra m\u00e1s mort\u00edfera de la historia, con un coste estimado de entre 50 y 85 millones de v\u00edctimas, en su mayor\u00eda civiles.<br \/>\nPero en el mosaico literario que recoge las diferentes miradas sobre la Segunda Guerra Mundial \u2013 en el cual destaca la llamada literatura concentracionaria, con las obras imprescindibles de <strong>Primo Levi, Elie Wiesel o Imre Kert\u00e9sz<\/strong> \u2013 escasean aquellas obras que retratan el conflicto desde el punto de vista del lado perdedor, los alemanes, que adem\u00e1s tuvieron que cargar con la responsabilidad moral de haber dado inicio a toda la barbarie.<br \/>\nEl periodo nazi ha sido una fuente de conflictos y controversia en la historia reciente de Alemania y de los alemanes, que a menudo han mostrado su intenci\u00f3n de romper con el pasado sepult\u00e1ndolo bajo una capa de culpa, de verg\u00fcenza y de silencio. Un silencio que poco a poco se va rompiendo a medida que las nuevas generaciones, aquellas que no vivieron la guerra de una manera directa, empiezan a escarbar en ese pasado sepultado en respuesta a su necesidad de recuperar y entender sus or\u00edgenes.<br \/>\nY es a esta necesidad a la que responde<a href=\"https:\/\/acortar.link\/vYDXdC\"> <em>Morir en primavera<\/em><\/a>, la primera novela traducida al castellano del autor alem\u00e1n <strong>Ralf Rothmann<\/strong> (recientemente, Libros del Asteroide tambi\u00e9n ha recuperado otra de sus anteriores obras, <em><a href=\"http:\/\/www.librosdelasteroide.com\/-luz-de-juventud\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Luz de juventud<\/a><\/em>). Nacido en 1957, \u00e9l mismo pertenece a aquella generaci\u00f3n cuyos padres vivieron la guerra pero optaron por no hablar de ella. \u201cEl silencio, el rechazo absoluto a hablar, especialmente sobre los muertos, es un vac\u00edo que tarde o temprano la vida termina llenando por su cuenta con la verdad \u201c, son las primeras \u2013 y significativas \u2013 palabras de esta obra. El enigma y el dolor que se esconden tras la figura paterna se erigen en s\u00edmbolos de toda una generaci\u00f3n de alemanes que decidieron erradicar todo un per\u00edodo de sus vidas.<\/p>\n<p><em style=\"font-size: revert;color: var(--ast-global-color-3);background-color: var(--ast-global-color-5)\">Morir en primavera<\/em><span style=\"font-size: revert;color: var(--ast-global-color-3);background-color: var(--ast-global-color-5)\"> tiene una estructura literaria inusual. Envuelven la trama central una introducci\u00f3n y un ep\u00edlogo en los que un narrador an\u00f3nimo en primera persona \u2013 que en momentos se insin\u00faa que es el autor mismo, Rothmann, cosa que confiere un emotivo tinte autobiogr\u00e1fico a la novela \u2013habla de sus padres, y en especial de su padre, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que combati\u00f3 en el ej\u00e9rcito alem\u00e1n cuando no era m\u00e1s que un adolescente. El padre del narrador es un hombre de clase obrera, trabajador y comprometido ideol\u00f3gicamente, pero al mismo tiempo taciturno, que \u2013 en palabras del narrador \u2013<\/span><\/p>\n<blockquote><p>\u201cpas\u00f3 la vida sumido en un silencio que nadie quiso compartir con \u00e9l [\u2026]. La suya era la gravedad de quien hab\u00eda visto cosas terribles, que sab\u00eda m\u00e1s de la vida de lo que era capaz de explicar; sospechaba tambi\u00e9n que, aunque dispusiera de palabras para expresarlo, no exist\u00eda redenci\u00f3n posible\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Ni las preguntas m\u00e1s directas del hijo rompen su silencio, y es solo en su lecho de muerte que regresa a la guerra que tanto marc\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>La parte central del libro, en cambio, nos cuenta la historia de Walter, un chico granjero que todav\u00eda no ha cumplido los dieciocho y trabaja en una explotaci\u00f3n lechera en el sur de Alemania. Est\u00e1 enamorado de una chica, Lisbeth, y vive ingenuamente convencido de que no le tocar\u00e1 ir al frente. Es el invierno de 1945 y la derrota de Alemania parece inminente. Pero, en los \u00faltimos estertores de la contienda, Walter y su amigo Fiedrich (Fiete) son reclutados a la fuerza por las <em>SS<\/em> y enviados al combate para demostrar su lealtad a la patria. Ser\u00e1n as\u00ed testigos de una serie de atrocidades que les marcar\u00e1n la vida para siempre.<br \/>\nComo la mayor\u00eda de las buenas novelas sobre la guerra,\u00a0\u00a0es una obra profundamente antibelicista. En su periplo por el frente alem\u00e1n, Walter se enfrentar\u00e1 al sinsentido y al profundo horror que supone todo conflicto b\u00e9lico: la crueldad injustificada contra la poblaci\u00f3n civil, la carnicer\u00eda de las batallas, la deshumanizaci\u00f3n de tus semejantes, la normalizaci\u00f3n y la banalidad del mal. Destaca el episodio en que un matrimonio de molineros ancianos y su vecino son ajusticiados por su presunta colaboraci\u00f3n con los partisanos de la zona. Walter siente rabia e indignaci\u00f3n ante este hecho, pero no se rebelar\u00e1 nunca de manera expl\u00edcita contra sus superiores. En este sentido, Rothman establece una clara diferencia entre el protagonista y Fiete. Walter no es muy instruido pero es un muchacho sensato, que no siente afinidad por el r\u00e9gimen nazi pero no desobedece las \u00f3rdenes por muy en desacuerdo que est\u00e9 con ellas, porque considera que hacerlo ser\u00e1 contraproducente tanto para \u00e9l como para sus compa\u00f1eros de penurias. Representa as\u00ed, en cierta manera, a toda una generaci\u00f3n de alemanes que se tuvo que enfrentar a una situaci\u00f3n que los superaba y hacia la cual solo supieron reaccionar con obediencia y resignaci\u00f3n. En cambio Fiete \u2013 m\u00e1s intelectual e inquieto que Walter \u2013 intentar\u00e1 desertar del ej\u00e9rcito, y pagar\u00e1 las consecuencias de su rebeld\u00eda. La contraposici\u00f3n entre los dos personajes marcar\u00e1 el acto central de la novela en una alegor\u00eda desgarradora del enfrentamiento fratricida que supone siempre un conflicto armado.<br \/>\n<em>Morir en primavera<\/em> es una obra hermosa y terrible al mismo tiempo; retrata en toda su intensidad la atrocidad de la guerra y sus consecuencias. Cuando la guerra \u201creal\u201d se acaba, para Walter empezar\u00e1 otra, tal vez m\u00e1s terrible: aprender a vivir con su legado, enfrentarse a aquello que hizo (o no hizo) cuando estaba en el frente. Walter sobrevive a la batalla intacto f\u00edsicamente, pero el mundo que conoc\u00eda ha desaparecido y \u00e9l nunca volver\u00e1 a ser el chico ingenuo que fue ni tampoco ser\u00e1 el hombre que pudo haber sido. Porque, como la historia de Walter y Fiete demuestra, hay muchas maneras diferentes de perecer en una guerra, y no todas significan necesariamente morir en un sentido literal.<\/p>\n<p>Foto de\u00a0<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@austriannationallibrary?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Austrian National Library<\/a>\u00a0en\u00a0<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/fotografia-en-escala-de-grises-del-edificio-del-teatro-dea-o6-TCuFM7n8?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Unsplas<\/a>h<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirella Garc\u00eda Lucas Pocas guerras han sido tan documentadas por escrito, desde la ficci\u00f3n o el testimonio, como la Segunda Guerra Mundial. 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