{"id":3315,"date":"2023-04-03T00:50:00","date_gmt":"2023-04-02T22:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/?p=3315"},"modified":"2024-04-11T00:48:47","modified_gmt":"2024-04-10T22:48:47","slug":"kafka-y-las-cartas-de-una-muneca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uned.es\/marcapaginas\/2023\/04\/03\/kafka-y-las-cartas-de-una-muneca\/","title":{"rendered":"Kafka y las cartas de una mu\u00f1eca"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Nieves Garc\u00eda<\/strong>   <br>En julio de 1923, un Franz Kafka frecuentemente abatido por sus problemas de salud \u2013ya en 1917 se le diagnostica una tuberculosis pulmonar y ha sido varias veces ingresado en diversos sanatorios-, pasa unas vacaciones en M\u00fcritz, a orillas del mar B\u00e1ltico. All\u00ed conoce a <strong>Dora Diamant<\/strong>, una periodista de familia jud\u00eda, quince a\u00f1os m\u00e1s joven que \u00e9l, con la que m\u00e1s tarde, en oto\u00f1o, decide trasladarse a Berl\u00edn, tal vez con la esperanza de distanciarse de la autoridad de su familia y concentrarse definitivamente en su trabajo de escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>Doctorado en leyes en 1906,<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> tras unos a\u00f1os de trabajo burocr\u00e1tico poco o nada remunerado (en el que, a pesar de ello, era eficaz y competente) que marcar\u00edan definitivamente el contenido de su obra literaria, el t\u00edmido, inseguro, indeciso Kafka ya ha publicado <strong><em>El juicio<\/em><\/strong> (<em>Das Urteil<\/em>), <strong><em><a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/permalink\/f\/vkj742\/TN_cdi_gutenberg_primary_23532\">Contemplaci\u00f3n<\/a><\/em> <\/strong>(<em>Betrachtung<\/em>), en 1912, <strong><em><a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/primo-explore\/fulldisplay?docid=34UNED_ALMA2171648830004215&amp;context=L&amp;vid=34UNED_VU1&amp;lang=es_ES&amp;search_scope=TAB1_SCOPE1&amp;adaptor=Local%20Search%20Engine&amp;isFrbr=true&amp;tab=tab1&amp;query=title%2Ccontains%2Cmetamorfosis%2CAND&amp;query=creator%2Ccontains%2Ckafka%2CAND&amp;sortby=rank&amp;mode=advanced&amp;offset=0\">La metamorfosis<\/a><\/em><\/strong> (<em>Die Verwandlung<\/em>), en 1915, y algunas cortas historias, pero, a pesar de haberse dado a conocer en sociedad como escritor, y con la siempre inestimable colaboraci\u00f3n de su amigo y editor <strong>Max Brod<\/strong>, sus obras pasan pr\u00e1cticamente inadvertidas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Vida en Berl\u00edn<\/h4>\n\n\n\n<p>Hace tiempo que desea vivir en Berl\u00edn. Ya tuvo intenci\u00f3n de ello en 1914, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial se lo hab\u00eda impedido. En 1922 ha recibido la jubilaci\u00f3n anticipada de su \u00faltimo trabajo en la compa\u00f1\u00eda <em>Arbeiter-Unfall-Versicherungs-Anstalt f\u00fcr K\u00f6nigsreich B\u00f6hmen<\/em>. Detr\u00e1s queda tambi\u00e9n su dif\u00edcil relaci\u00f3n con <strong>Felice Bauer<\/strong>, de la que finalmente s\u00f3lo quedan cartas (m\u00e1s de quinientas) y una profunda decepci\u00f3n. Hab\u00eda conocido someramente la ciudad en 1910, tras una breve estancia en Par\u00eds. Berl\u00edn le pareci\u00f3 a la vez exuberante, naif e intimidante; y le encant\u00f3 el teatro: escribe con entusiasmo sobre el <em>Kamerspiele<\/em>. Trece a\u00f1os despu\u00e9s, no encuentra lo mismo. En una carta a su cu\u00f1ado Josef David, escribe: \u201c<em>es verdaderamente terrible vivir en el centro de la ciudad, pelear por los ultramarinos, leer los peri\u00f3dicos. No lo hago, no podr\u00eda soportar ni un solo d\u00eda\u2026\u201d<\/em> Se siente afortunado por vivir en Steglitz<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, pero tambi\u00e9n se siente culpable por mantenerse distanciado de la gente corriente. Siente que la ciudad se deteriora en su aspecto social y pol\u00edtico, sin embargo \u201c<em>es totalmente razonable permanecer aqu\u00ed un poco m\u00e1s, especialmente porque las grandes desventajas de Berl\u00edn tienen un agradable efecto pedag\u00f3gico<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00abLa mu\u00f1eca se ha ido de viaje\u00bb<\/h4>\n\n\n\n<p>Efectivamente, Berl\u00edn tiene una vertiente amable con Kafka (o viceversa). En uno de sus paseos, encuentra en un parque a una ni\u00f1a que llora desconsoladamente. Kafka, conmovido, le pregunta el motivo de tal desconsuelo: ha perdido su mu\u00f1eca. \u201cPero no, no se ha perdido\u201d, le asegura \u00e9l: la mu\u00f1eca se ha ido de viaje. La ni\u00f1a, l\u00f3gicamente esc\u00e9ptica, le pregunta c\u00f3mo lo sabe. \u201cPorque me lo ha dicho ella en una carta\u201d. La ni\u00f1a le pide que le ense\u00f1e tan precioso documento. \u201cHoy no la llevo conmigo, pero ma\u00f1ana te la traigo\u201d, promete. Kafka vuelve a casa y comienza r\u00e1pidamente a escribir una carta. En sus ojos, Dora detecta la misma intensidad y fervor que cuando escribe sus libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Kafka se apresura a ir al parque con la carta en sus manos. La ni\u00f1a, efectivamente, le espera all\u00ed, ansiosa de saber sobre su preciada mu\u00f1eca y, como a\u00fan no sabe leer, Kafka lee la carta para ella. La mu\u00f1eca, lee \u00e9l, lo siente de veras, pero estaba un poco cansada de vivir todo el tiempo con las mismas personas. Necesita ver mundo y conocer nuevos amigos. No es, en absoluto, porque ya no quiera a su due\u00f1a y amiga, sino porque quiere tener nuevas aventuras y ello implica que tienen que separarse por un tiempo. Pero la mu\u00f1eca, en su carta, le promete que escribir\u00e1 todos los d\u00edas cont\u00e1ndole sus experiencias.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cartas a la peque\u00f1a due\u00f1a de la mu\u00f1eca<\/h4>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, fiel a su promesa, durante tres semanas, Kafka iba al parque y le le\u00eda diariamente una carta de la mu\u00f1eca dirigida a la peque\u00f1a. En cada una de ellas, le va contando los lugares que est\u00e1 visitando, la gente que est\u00e1 conociendo, tambi\u00e9n va a la escuela y aprende muchas cosas. Poco a poco, en cada carta, la mu\u00f1eca se est\u00e1 haciendo mayor. La sigue queriendo much\u00edsimo, pero insin\u00faa que hay ciertas complicaciones en su vida que la impiden volver a casa con ella. Carta a carta, d\u00eda a d\u00eda, Kafka trata de preparar a la ni\u00f1a para el momento definitivo en el que la mu\u00f1eca vaya a desaparecer de su vida para siempre\u2026 Ese Kafka de introversi\u00f3n casi patol\u00f3gica piensa en la ni\u00f1a, en su mu\u00f1eca, pero no encuentra un final satisfactorio sin que la magia desaparezca\u2026 Medita varias posibilidades y, finalmente, decide que el mejor final feliz es que la mu\u00f1eca se va a casar. Entonces, en sus cartas, a trav\u00e9s de la pluma de Kafka, la mu\u00f1eca empieza habl\u00e1ndole a su amiguita de un muchacho al que ha conocido; le narra cada d\u00eda, progresivamente, los detalles del compromiso, los preparativos para el enlace<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>\u2026 De tal forma que, comprensiblemente, como tendr\u00e1 que dedicarse a su marido y a su nuevo hogar, la mu\u00f1eca ya no va a poder volver con su antigua propietaria. De esta forma, en las l\u00edneas finales de su \u00faltima carta, la mu\u00f1eca se disculpa, y se despide de su querid\u00edsima amiga.<\/p>\n\n\n\n<p>Dora es testigo de esos encuentros en el parque, de la labor diaria de escribir una carta a la ni\u00f1a como si fuera el <em>alter ego<\/em> de la mu\u00f1eca, y &nbsp;recuerda el entusiasmo y el especial cuidado que Kafka pon\u00eda en cada detalle de sus cartas, fiel reflejo de su prosa personal: precisa, amena, fascinante\u2026 y tierna. Enfatiza el primor con que se entregaba a esta altruista tarea auto-impuesta, la implicaci\u00f3n personal con la que personificaba a la mu\u00f1eca hasta darle vida en cada carta, y con el mismo esfuerzo creativo con el que se entregaba por completo al resto de su obra literaria.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Correspondencia perdida<\/h4>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, no existen pruebas documentales que verifiquen esta dulce historia.&nbsp; Dora Diamant se la cont\u00f3 a Marthe Robert, germanista cr\u00edtica literaria y traductora, y a Max Brod, en dos versiones ligeramente distintas (seg\u00fan la versi\u00f3n de Brod, la despedida no conclu\u00eda en boda). De ah\u00ed que los m\u00e1s incr\u00e9dulos opinen que se trata solamente de una fabulaci\u00f3n de Dora Diamant sobre su idolatrado Franz Kafka. Sin embargo, resulta bastante improbable que se lo inventase, pues ten\u00eda una alt\u00edsima opini\u00f3n sobre Kafka como para comprometer su memoria en una farsa. Es m\u00e1s, Max Brod escribe que antes de abandonar Berl\u00edn con destino a Praga, Kafka se asegur\u00f3 de que la ni\u00f1a recibiera como regalo de despedida una nueva mu\u00f1eca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entonces con la ni\u00f1a? \u00bfY esas cartas? Puede que, pasados los a\u00f1os, la ni\u00f1a, si es que fue depositaria de esas cartas, las perdiera en alg\u00fan momento de su vida; tal vez, dada la \u00e9poca tan convulsa y atroz, la ni\u00f1a huyera, o desapareciera poco despu\u00e9s a causa del Holocausto\u2026 De ser el propio Kafka quien guardase tan preciosa correspondencia, es sabido que, poco antes de su muerte, le pidi\u00f3 a Max Brod, como su albacea, que destruyera todos sus manuscritos. Y aunque afortunadamente Brod no le hizo caso y supervis\u00f3 la publicaci\u00f3n de la mayor parte de los escritos que obraban en su poder, esas cartas no deb\u00edan de estar en su poder. Dora Diamant, en cambio, s\u00ed cumpli\u00f3 sus deseos pero solo en parte: quem\u00f3 varios papeles (\u00bfincluidas las cartas?) pero tambi\u00e9n guard\u00f3 en secreto la mayor\u00eda de sus \u00faltimos escritos. Sin embargo, en 1933 la Gestapo registr\u00f3 el apartamento donde viv\u00eda con el hombre con el que se casar\u00eda despu\u00e9s de la ausencia de Kafka<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>, Ludwig Lask (un l\u00edder comunista alem\u00e1n), y confisc\u00f3 todos los documentos que pose\u00eda: entre ellos, tal vez, las cartas de aquella mu\u00f1eca\u2026 Dora busc\u00f3 ayuda en Brod, quien a su vez contact\u00f3 en Praga con el poeta Camill Hoffmann, agregado cultural en la embajada checa, que hizo lo posible por interceder, pero la Gestapo le dej\u00f3 bien claro que no hab\u00eda esperanza alguna de recuperar manuscritos pertenecientes a material confiscado.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esa correspondencia pereci\u00f3 en las llamas, o si formaban parte de aquella confiscaci\u00f3n, no es posible \u2013al menos todav\u00eda- saberlo: tal vez dormitan en un remoto rinc\u00f3n de alg\u00fan oscuro archivo alem\u00e1n, o incluso ruso, junto con otros manuscritos de Kafka. De hecho, la b\u00fasqueda de esos posibles papeles supervivientes a\u00fan contin\u00faa a escala internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La credibilidad de la historia sobre esas cartas de Kafka y la mu\u00f1eca<strong> <\/strong>reposa mientras tanto en el amable del lector de esta an\u00e9cdota que revela un Kafka tierno, de alma amable, sensible, generosa y emp\u00e1tica, no tan conocida, pero quiz\u00e1s tampoco tan alejada, del introvertido, inseguro y atormentado creador de Gregor Samsa.<\/p>\n\n\n\n<p>REFERENCIAS:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Auster, P. (2005). <a href=\"https:\/\/buscador.biblioteca.uned.es\/primo-explore\/fulldisplay?docid=34UNED_ALMA2180150060004215&amp;context=L&amp;vid=34UNED_VU1&amp;lang=es_ES&amp;search_scope=TAB1_SCOPE1&amp;adaptor=Local%20Search%20Engine&amp;isFrbr=true&amp;tab=tab1&amp;query=title%2Ccontains%2CThe%20Brooklyn%20Follies.%2CAND&amp;sortby=rank&amp;mode=advanced&amp;offset=0\"><em>The Brooklyn Follies<\/em>.<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Illies, F. (2012). <em>1913: The Year before the Storm.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/unsplash.com\/photos\/GtUNA6ysR5s\">Foto <\/a>de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@hubiita?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Romina BM<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@carola1975\/likes?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El director de su tesis doctoral fue Alfred Weber, hermano del fil\u00f3sofo Max Weber, uno de los fundadores del estudio moderno de la sociolog\u00eda y la administraci\u00f3n p\u00fablica.<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Una localidad residencial acomodada al suroeste de Berl\u00edn<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Parad\u00f3jicamente, una de las novelas cortas de Kafka se titula precisamente \u2018<em>Preparativos de boda en el campo<\/em>\u2019: presenta a un individuo que, ante su inminente boda, que siente como una obligaci\u00f3n, expresa sus malas sensaciones acerca de una vida social a la que no va a ser capaz de adaptarse y que terminar\u00e1 por ser una carga para \u00e9l. Parece que Kafka tuviera un mal presagio en su relaci\u00f3n con Felice Bauer cuando escribi\u00f3 este relato\u2026<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Kafka falleci\u00f3 en Kierling, Austria, el 3 de junio de 1924.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nieves Garc\u00eda En julio de 1923, un Franz Kafka frecuentemente abatido por sus problemas de salud \u2013ya en 1917 se le diagnostica una tuberculosis pulmonar y ha sido varias veces ingresado en diversos sanatorios-, pasa unas vacaciones en M\u00fcritz, a orillas del mar B\u00e1ltico. 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