{"id":14119,"date":"2026-08-11T20:04:02","date_gmt":"2026-08-11T18:04:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uned.es\/derechoyconstitucion\/?p=14119"},"modified":"2026-08-11T20:16:28","modified_gmt":"2026-08-11T18:16:28","slug":"derecho-a-la-propiedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uned.es\/derechoyconstitucion\/derecho-a-la-propiedad\/","title":{"rendered":"Derecho a la propiedad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"14119\" class=\"elementor elementor-14119\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ed65149 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ed65149\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e6f0448\" data-id=\"e6f0448\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-1a7b3d2 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"1a7b3d2\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-9fc8789\" data-id=\"9fc8789\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ee7edc5 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ee7edc5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #000000\"><strong>Derecho a la propiedad<\/strong><\/span><\/p><p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #000000\">Joaqu\u00edn Sarri\u00f3n Esteve<\/span><\/p><p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #000000\">Curso de \u00faltima actualizaci\u00f3n (2026\/2027)<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">El derecho de propiedad forma parte indiscutible de la historia y evoluci\u00f3n del constitucionalismo, ya desde su consagraci\u00f3n como un derecho inviolable y sagrado en la Declaraci\u00f3n de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1787).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">En el constitucionalismo hist\u00f3rico espa\u00f1ol ha sido una constante, recogido en el art. 172 de la Constituci\u00f3n de 1812, el art. 10 de las Constituciones de 1837, 1845, y 1876, en el art. 13 de la Constituci\u00f3n de 1869 y en el art. 44 de la Constituci\u00f3n de 1931, si bien con un diferente alcance en cada caso.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">En nuestra Constituci\u00f3n de 1978, mucho m\u00e1s avanzada socialmente, el \u00abterrible derecho\u00bb (Rodot\u00e1) se encuentra delimitado por su funci\u00f3n social, a la vez que se configura no s\u00f3lo como derecho sino tambi\u00e9n como garant\u00eda institucional, en el art. 33. Si bien no se encuentra dentro de los derechos fundamentales \u201cen sentido estricto\u201d a nivel constitucional espa\u00f1ol, que gozan de las mayores garant\u00edas constitucionales (art. 53.2 CE); es com\u00fanmente aceptado como derecho fundamental en sentido amplio, y, adem\u00e1s, desde una perspectiva multinivel, ha gozado de una suficiente protecci\u00f3n jurisdiccional.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">A nivel del Consejo de Europa, goza de protecci\u00f3n jurisdiccional a trav\u00e9s del TEDH (art. 1 del Protocolo adicional (n\u00famero 1) del CEDH, bajo la r\u00fabrica \u00abProtecci\u00f3n de la propiedad\u00bb); y a nivel de la Uni\u00f3n Europea, el Tribunal de Justicia ha mantenido, de forma consolidada, que el derecho de la propiedad forma parte del ordenamiento jur\u00eddico \u00abcomunitario\u00bb, derivado de las tradiciones constitucionales comunes de los Estados miembros (por todas, <em>Hauer<\/em>, C-44\/79; <em>Schr\u00e4der<\/em>, C-265\/87; <em>Wachauf<\/em>,\u00a0 C-5\/88; y <em>Standley<\/em>, C-293\/97), y ha sido positivizado en art. 17 de la DFUE, bajo la r\u00fabrica \u00abDerecho a la propiedad\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">La falta de una definici\u00f3n material del contenido del derecho a la propiedad, y dejando al margen la garant\u00eda expropiatoria, permite que el legislador pueda delimitar con cierta flexibilidad, fundamentado en la funci\u00f3n social y el inter\u00e9s p\u00fablico, el r\u00e9gimen jur\u00eddico de acceso o adquisici\u00f3n, uso y mantenimiento, as\u00ed como transmisibilidad. No obstante, el TC ha tenido oportunidad de reconocer tanto su vertiente como derecho subjetivo de las personas, y como garant\u00eda institucional que limita la libertad del legislador a la hora de configurar el r\u00e9gimen jur\u00eddico de la propiedad.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">Parte de la doctrina ha defendido que el \u201cderecho a la propiedad\u201d implica un derecho de accesibilidad en un Estado social y democr\u00e1tico de Derecho, incluso desde una concepci\u00f3n prestacional vinculada a la vida econ\u00f3mica (Fernando Rey).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">A nivel interno, las garant\u00edas o mecanismos de protecci\u00f3n incluyen la reserva de ley con respeto a su contenido esencial (art. 53.1 CE); y la triple garant\u00eda expropiatoria prevista en el art. 33, que incluye:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\"><strong>a) Una causa justificada de utilidad p\u00fablica o inter\u00e9s social<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">Se entiende que el poder p\u00fablico puede utilizar la expropiaci\u00f3n como mecanismo para realizar los fines constitucionales, entendiendo \u201cutilidad p\u00fablica\u201d como la necesidad del bien o derecho para la realizaci\u00f3n de funciones p\u00fablicas, administrativas; e inter\u00e9s social como cualquier otro motivo vinculado con la realizaci\u00f3n de intereses generales, \u00a0pero excluyendo la arbitrariedad y discrecionalidad .<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\"><strong>b) La correspondiente indemnizaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">La indemnizaci\u00f3n debe garantizar la reparaci\u00f3n del da\u00f1o derivado de la expropiaci\u00f3n por lo que se requiere proporcionalidad y equilibrio en la fijaci\u00f3n de esta (STC 166\/1986, FJ 13). Sin embargo, no es contrario a la Constituci\u00f3n el establecimiento de un criterio de valoraci\u00f3n que excluya de la compensaci\u00f3n las llamadas expectativas derivadas de la asignaci\u00f3n de edificabilidades y usos por la ordenaci\u00f3n territorial y urban\u00edstica a\u00fan no realizados, dado el fin de evitar el traslado a la colectividad del coste de los riesgos de la determinaci\u00f3n del precio de mercado (SSTC 43\/2015 de 2 de marzo; y 56\/2015, de 16 de marzo).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\"><strong>c) Que se realice de conformidad con las leyes<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">El procedimiento de expropiaci\u00f3n forzosa viene regulado en una ley especial, la Ley de 16 de diciembre de 1954, de Expropiaci\u00f3n Forzosa, reformada en m\u00faltiples ocasiones. Sin embargo, se ha planteado y discutido la constitucionalidad de las expropiaciones legislativas singulares, <em>ope legis<\/em>, es decir, aquellas que se llevan a cabo por medio una ley singular. A este respecto, el Tribunal Constitucional ha convalidado la utilizaci\u00f3n de la ley para una expropiaci\u00f3n en sustituci\u00f3n de la expropiaci\u00f3n administrativa si bien reconociendo un car\u00e1cter excepcional y exigiendo su justificaci\u00f3n objetiva y el respeto de las garant\u00edas del art. 33.3 CE, aplicando un juicio de proporcionalidad que atiende a la reducci\u00f3n de las garant\u00edas judiciales de la expropiaci\u00f3n legislativa (por todas, SSTC 111\/1983, 166\/1986, 67\/1988, 6\/1991 en relaci\u00f3n a la expropiaci\u00f3n del Grupo RUMASA ex Real Decreto-Ley 2\/1983, de 23 de febrero, de Expropiaci\u00f3n del grupo RUMASA, convalidado por Ley 7\/1983 de 2 de marzo; en la STC 48\/2005, de 3 de marzo en relaci\u00f3n a la Ley del Parlamento de Canarias 2\/1992, de 26 de junio, sobre declaraci\u00f3n de utilidad p\u00fablica de la expropiaci\u00f3n forzosa de varios edificios en Santa Cruz de Tenerife para proceder a la ampliaci\u00f3n de la sede del Parlamento). Sin embargo, hay que entender que son supuestos excepcionales y no cabe la utilizaci\u00f3n de cualquier ley, excluyendo la utilizaci\u00f3n de una ley de presupuestos para llevar a cabo una expropiaci\u00f3n legislativa.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">Adem\u00e1s, hay que diferenciar la expropiaci\u00f3n de la limitaci\u00f3n, delimitaci\u00f3n o regulaci\u00f3n general del contenido de un derecho, que no priva del mismo, sino que configura o modifica una situaci\u00f3n normativa general anterior (por todas SSTC 99\/87, de 11 de junio; y 41\/1990, de 15 de marzo); si bien cuando esta regulaci\u00f3n no respete el contenido esencial del derecho implicar\u00eda una privaci\u00f3n no admitida constitucionalmente sin la debida indemnizaci\u00f3n (STC 227\/1988, de 29 de septiembre).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">Desde el prisma constitucional interno se puede afirmar que, aunque el derecho a la propiedad -al no ser susceptible <em>per se<\/em> de amparo- tiene una protecci\u00f3n reducida, el Derecho externo -tanto el CEDH como el Derecho de la UE- ha alterado su din\u00e1mica para transformarlo en un derecho sobreprotegido.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000\">En efecto, por un lado, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha tenido una importancia colosal en la concepci\u00f3n del derecho a la propiedad, su contenido y los l\u00edmites admisibles al mismo; pero al mismo tiempo cabe afirmar que el Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea est\u00e1 llamado a asumir un papel cada vez m\u00e1s relevante tambi\u00e9n en la delimitaci\u00f3n de su configuraci\u00f3n, contenido y l\u00edmites, sobre todo teniendo en consideraci\u00f3n que el derecho a la propiedad como derecho fundamental del nivel de la Uni\u00f3n Europea est\u00e1 estrechamente vinculado a la consecuci\u00f3n del mercado interno, y que el \u00e1mbito del Derecho de la Uni\u00f3n es cada vez mayor.<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Derecho a la propiedad Joaqu\u00edn Sarri\u00f3n Esteve Curso de \u00faltima actualizaci\u00f3n (2026\/2027) El derecho de propiedad forma parte indiscutible de la historia y evoluci\u00f3n del constitucionalismo, ya desde su consagraci\u00f3n como un derecho inviolable y sagrado en la Declaraci\u00f3n de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1787). En el constitucionalismo hist\u00f3rico espa\u00f1ol ha sido una constante, recogido en el art. 172 de la Constituci\u00f3n de 1812, el art. 10 de las Constituciones de 1837, 1845, y 1876, en el art. 13 de la Constituci\u00f3n de 1869 y en el art. 44 de la Constituci\u00f3n de 1931, si bien con un diferente alcance en cada caso. En nuestra Constituci\u00f3n de 1978, mucho m\u00e1s avanzada socialmente, el \u00abterrible derecho\u00bb (Rodot\u00e1) se encuentra delimitado por su funci\u00f3n social, a la vez que se configura no s\u00f3lo como derecho sino tambi\u00e9n como garant\u00eda institucional, en el art. 33. 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