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Federico Ramos Ruíz, David Calvo Medel y Luis J. Fernández Rodríguez participaron en el curso “Salud mental y sociedad: el uso racional de los psicofármacos”, que se celebró en el Centro Asociado de la UNED en Tudela del 24 de junio al 3 de julio, y en el que se matricularon más de cuatrocientas personas. Estos tres expertos en Psiquiatría hablan sobre el uso racional de los psicofármacos en esta entrevista.

El curso “Salud mental y sociedad: el uso racional de los psicofármacos” contó con la participación de tres expertos en Psiquiatría: Federico Ramos Ruíz,  doctor en Psiquiatría y coordinador de Investigación en Psiquiatría y director del Comité de Ética en Investigación de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Instituto Tecnológico de Monterrey, en México; David Calvo Medel, médico especialista, doctor en Psiquiatría en el CSM Tudela y profesor tutor de Psicología en la UNED de Calatayud; y Luis J. Fernández Rodríguez, médico especialista, doctor en Psiquiatría, profesor de Psicobiología y director de la UNED en Tudela.

En menos de una década se ha incrementado un 84% el uso de antidepresivos y somníferos. ¿Qué factores son los que determinan este incremento?
Federico Ramos: Fundamentalmente, se trata de un mayor diagnóstico de los padecimientos. Existe una mayor cantidad de profesionales (al menos en México) que, poco a poco, hemos conseguido que estén menos concentrados en las zonas urbanas, de tal manera que se ha incrementado claramente el número de diagnósticos. Es decir, antes se diagnosticaba a menos personas que padecían depresión: antes había más personas con depresión que no eran tratadas o que eran insuficientemente tratadas.

Habiendo dicho esto, también es cierto que puede haber un incremento en el uso o en el mal uso de estos medicamentos: que haya personas que los estén tomando más tiempo que el prescrito (seis meses habitualmente). Los motivos son que el médico no les dice que lo deben suspender o creen que con este medicamento estará mejor. Y esto es porque no han desarrollado las estrategias complementarias, por ejemplo, ejercicio físico, descanso, etc.

En cuanto al uso racional, hay psicólogos/as o psiquiatras bien entrenados para dar psicoterapia y lo lógico es que podamos dar también tratamiento psicoterapéutico junto con el medicamento antidepresivo. Eso permite que después podamos suprimir el antidepresivo y la psicoterapia aporte al paciente las herramientas que requiere para no volver a caer en depresión.

Si lo que queremos evitar es una recurrencia, la mejor manera de conseguirlo es que la gente quede libre de síntomas permitiéndole a la persona, habituarse a estar bien y mantenerse en ese estado. De este modo, necesitamos un buen diagnóstico, elegir bien la combinación de la psicoterapia y psicofármacos y dentro de los psicofármacos, seguir una metodología que permita que la gente alcance la remisión de síntomas.

Luis Fernández Rodríguez: Son varios los factores: desde la llamada crisis social de la Postmodernidad, hasta el salto que se ha dado hacia una psicopatologización de la vida cotidiana, es decir, pasamos de estar a tristes a estar «deprimidos». Y como una de las formas fáciles y rápidas de tratar la depresión es el uso de pastillas, por eso se toman. Si una persona toma algo que le quita, en un momento dado de su vida, la angustia y aprende que esa es la forma de hacerlo, siempre responderá ante la angustia tomando ese fármaco. Vivimos demasiado deprisa y buscamos soluciones rápidas: por ello acudimos a un fármaco. Aunque una buena parte de la sociedad no comparte esa opción, cada vez más, actuamos con prisa: los fármacos solucionan todo, un dolor de cabeza o una angustia. Y lo hacen rápido.

La otra postura a la que aludía es la de personas que no quieren tomar fármacos como planteamiento general. Este pensamiento, nace posiblemente como consecuencia de que en los años 50 o 60, la Talidomida, un medicamento que se vendió como inocuo para impedir los vómitos en embarazadas, provocó importantes malformaciones en los fetos. Éstos buscarán otras salidas, en lugar de consumir psicofármacos: tomarán sustancias “naturales” -pero que hacen la misma función- o usarán psicoterapia. En este punto quiero recalcar que también hay que exigir que la psicoterapia sea validada científicamente. Hay muchas «pseudoterapias».

También estudiamos factores educativos o familiares (la familia siempre ha sido un protector de problemas psíquicos)…

David Calvo Medel: Son factores societales. Por una parte está el envejecimiento de la población, que tiene cada vez una esperanza de vida más alta. España está entre los países con una esperanza de vida más alta del mundo y eso hace que cada vez se cronifiquen más las patologías y tomemos más medicamentos.

La sociedad hedonista en la que el dolor está mal visto y que hace que todo el mundo necesite resolver todo ya, puede hacer que no se tolere el dolor y el sufrimiento y que haya que medicalizar situaciones cotidianas de la vida que en otros momentos de la vida se han pasado sin necesidad de medicamentos.

 

En Estados Unidos ya se habla de una verdadera epidemia de salud pública, ¿qué opciones poseen los gobiernos para hacer frente a un problema de tal magnitud?
Federico Ramos: En EEUU, tienen muchos problemas sociales, para los que vivimos cerca nos damos cuenta, en México decimos, “tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU” para explicar lo mal que estamos. EEUU es una sociedad muy orientada al éxito, al dinero. Eso conlleva muchos problemas, esa instrumentalización de las personas, por parte de un sistema capitalista, hace que todo gire en torno a ese éxito económico, incluyendo familia, relaciones, tiempo libre, ocio etc.  y genera que la gente está muy estresada, muy instrumentalizada y lógicamente muy poco feliz y eso explica en gran medida el consumo de  sustancias legales e ilegales, que tienen en EEUU. Hay un verdadero abuso de medicamentos y de sustancias ilegales.  Es fundamentalmente un tema social.

Luis Fernández Rodríguez: Son muchas las variables que influyen en el consumo de psicofármacos. Una de ellas es la de la propia Administración, que actúa con el fin de disminuir el gasto farmacéutico. También es muy importante una concienciación del médico de cabecera, de quien parten el 50% de las recetas. En ocasiones, tiene nada más cinco minutos para atender a un paciente y cuando alguien llega llorando desconsoladamente, si no sabe hacer terapia o no se tiene tiempo para ello, en ese caso, o se deriva a Salud Mental o se hace lo que se hace en cualquier especialidad médica: recetar. Estamos perdiendo la posibilidad de enfocar mejor el problema y de dar una posible solución sin medicación.

David Calvo Medel: En EEUU hay un sistema de salud privado y eso ya provoca un sesgo importante de cara a la atención, al control y a la supervisión de los pacientes. En el caso de los EEUU deberían aplicar programas de salud pública para tener más control. En el caso de España, no tenemos la epidemia tan intensa con los opioides como en EEUU, pero sí que es verdad que, cada vez más, se recetan más a la ligera tratamientos que son potencialmente peligrosos, (opiáceos). Son fundamentales las medidas de información y capacitación dirigidas a los médicos así como de educación a los pacientes, para que hagan un uso adecuado de ese tipo de medicamentos, sobre todo los opiáceos».

 

¿Podrían enumerar o describir los factores o los elementos generales que hacen que la sociedad tenga un alto o bajo índice en el uso de psicofármacos?
Federico Ramos: «Hay prisa y poca tolerancia a los tiempos que requieren ciertos procesos; como hacerte rico, hacerte famoso, curarte, ponerte bien, hacer lo que hay que hacer para sentirse bien, etc.

A estas generaciones de jóvenes les está costando mucho el proceso del bienestar físico y psicológico y social y se van por el camino fácil: «si me siento mal, dame un medicamento». Además, seguimos con la herencia de la época del antibiótico. Un medicamento hizo milagros, salvaba vidas y eso generó lo que se denominó “la mentalidad del antibiótico”. Con un medicamento puedo cambiar algo en mi cuerpo y estar bien. Seguimos un poco con esta idea, es muy criticada a nivel mundial pero la sociedad sigue con esta tendencia, con ese constructo social. Las personas creen que tomando un medicamento se van a sentir bien o quieren creer eso. Nuestra labor en Salud Mental consiste en guiarles y hacerles ver que no, que requiere un esfuerzo más íntegro.

Luis Fernández Rodríguez: Básicamente tienen que ver mucho con cómo la sociedad afronta los problemas. Son muchos los autores que  hablan, como he referido previamente de la crisis de la Postmodernidad, en la que existen dudas ante el futuro y cierta angustia. Puede deberse, quizás, a la desaparición en mucha población de una serie de valores de la cultura judeocristiana y no acabar de ser sustituídos por otros (Bauman habla de la sociedad líquida, acomodaticia)…

David Calvo Medel: El hecho de que sea una sociedad que sepa entender el sufrimiento de una manera más adecuada, que trate de buscar herramientas de un modo más adaptativo, va a ser más favorable porque va a medicalizar mucho menos. Para ello, los colectivos deben incrementar su fuerza (por ejemplo, los psicólogos) y dejar el sistema sanitario de estar centrado en el médico y darle cabida a otros profesionales que también tienen mucho que decir.

 

¿Qué papel tiene la ética en la investigación médica? Háblenos de la ampliación de las indicaciones por parte de las farmacéuticas.
Federico Ramos: Hay que entender un poco cómo funcionan las farmacéuticas. Son compañías públicas con accionistas y lo que quieren es que las compañías ganen dinero, que las acciones suban de precio. Para que eso pase, las compañías tienen que hacer más dinero. Pero éstas no tienen tantas medicinas, por lo que las venden lo más caras posibles. Como solución, se dirigen a más mercados internacionales, pero llega un momento en el que este mercado se acaba. A esto habría que añadirle la competencia otros fármacos. Por lo tanto, la manera más sencilla es conseguir que este medicamento sirva no solo para la depresión, para el estrés postraumático, para el déficit de atención, para el síndrome premenstrual, para todo lo que pueda servir, entonces se prescriben más y también la cronicidad. Cuanto más tiempo dure, más consumen. El constructo que tienen es la ganancia económica. Van a utilizar al ser humano. Los que están ahí son financieros no tienen criterios médicos.

Como sociedad tendríamos que combatir eso y buscar soluciones. La bondad de la industria farmacéutica es que tiene mucho dinero y trabaja mucho en investigación. Encuentran soluciones que de otra manera no se encontrarían. Ese aliciente de ganar dinero también lleva consigo mucha innovación y si es cierto que se va avanzando en muchas cosas.

Luis Fernández Rodríguez: En la ponencia explico que hay distintas multas que distintas farmacéuticas americanas han recibido por parte de la FDA (Food and Drug Administration) por ampliar las indicaciones de psicofármacos (entre el 2009 y 2012 cerca de 3000 millones de dólares).

Es muy fácil de entender el porqué. Si se consigue que el Manual estadístico de enfermedades mentales, el DSM5, (que es el que de alguna forma ayuda a que el psiquiatra haga el diagnóstico) haga más fácil el diagnóstico de cualquier entidad psiquiátrica, se aumentará su prevalencia en la población general y aumentará, por tanto, la prescripción de tratamiento psicofarmacológico. Sabemos que se han dado importantes polémicas al respecto con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad con DSM5.

Por todo esto, la vigilancia ética que hace que no haya esas ampliaciones fraudulentas de indicaciones, me parece muy importante.

David Calvo Medel: La industria farmacéutica tiene un ánimo de lucro, va a ganar dinero. Hay que buscar un equilibrio entre que la industria farmacéutica gane dinero y que avance en el conocimiento médico. Creo que debería ser mucho más transparente. Farmaindustria, que es la entidad que organiza y que aglutina a las grandes farmacéuticas, debería tener políticas más restrictivas y mucho más transparentes para que supiéramos qué es lo que pasa en los despachos. Eso sería fundamental y tendría que haber movimientos de los diferentes colectivos de facultativos, de médicos y de pacientes, exigiendo que está bien que se lucren pero de una manera más digna y justa porque a veces son lucros abusivos.

 

COMUNICACIÓN UNED, 16 de julio de 2019.

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