0 Flares 0 Flares ×

El 5 de abril, en el marco de las Jornadas Reales de Primavera que organiza el ayuntamiento de Aranjuez con otras entidades, el Centro Asociado de la UNED en Madrid Sur organizó tres conferencias. Daniel Ruiz Zurita, ponente de la conferencia “Ver el arte observando Aranjuez”, nos resume la conferencia en este artículo.

El nombre de la charla debía ser explicado pues “Ver el arte observando Aranjuez” distinguía entre dos verbos “parecidos” (ver y observar) que sin embargo mostraban una diferencia. Ver Aranjuez puede verse admirando fugazmente sus evidentes encantos aunque todos los que estábamos allí estamos habituados a lo “visible”, es decir, llevamos años conociendo con más detalle las circunstancias del patrimonio. Su evolución y sus problemas, la fortuna de convivir junto a él y cómo nuestra vida se está desarrollando bajo las copas de sus árboles y tras las esquinas de sus piedras, es decir, observamos.

Lo primero que un observador percibe es que el arte de Aranjuez contra todo pronóstico no es solamente aquel que creó la monarquía y que lo ha hecho tan conocido y visitado. Pensábamos que las fuertes riadas habrían impedido todo asentamiento en la Edad Antigua, nada más lejos de la realidad, pues la primera obra de Arte conocida de Aranjuez es muy anterior, del s.II, y se conserva en el Museo Arqueológico Municipal. Se trata de un mosaico encontrado en las ruinas de una villa romana, una de tantas en el valle, próxima a la calzada entre Caesar Augusta y Emerita Augusta, Titulcia. Este hallazgo ya de por sí es síntoma de “paisaje de placer”, propio de las villas. Más aún por el motivo representado, el Genio del Año (espíritu protector relacionado con el cambio estacional y las riquezas del campo) con su Cornucopia, símbolo de la abundancia. Eso era ya Aranjuez.

La charla tenía un argumento que la llevaba de principio a fin: El Genio del Año es la inspiración que aquí habita y sugestionó a romanos, árabes y cristianos. También a la realeza, incluso decayó como puede ocurrirle a todo ser viviente, puede que incluso continúe entre nosotros. Quizá más silencioso pero vital en pequeños detalles (no sólo del arte, también de personas inspiradas),  el espíritu o “genius loci” permanece en este sitio privilegiado entre ríos.

La charla luego derivó en tres grandes bloques: SOÑAR la obra de arte, FORMAR la obra de arte y VIVIR la obra de arte. En esta parte se introdujeron conceptos, obras y finalmente su disfrute por parte de tantos y tantos que por el Real Sitio y Villa pasaron.

El arte en el Real Sitio de Aranjuez siempre tuvo una disposición simbólica y trascendente. Los exteriores de los jardines y la propia arquitectura, también los interiores de las salas con sus proporciones y distribución temática del arte, son propios de unos promotores “divinizados” que enlazan con sus antepasados en la Edad de Oro (la impronta del pasado español y sus designios es un motor del Arte) y con su ansiada presencia en la eternidad, pues la Monarquía busca siempre permanecer.

El Genio del Año de la charla apareció en tan importantes momentos pero también en los de la “nostalgia” inspiradora de otras artes y en la tradición popular, repleta de celebraciones y arquitecturas de patios coherentes y precisas. Incluso puede que estuviera a punto de desaparecer al ser “olvidado” y las grietas hicieran peligrar su obra.

Si bien hoy en día hay una ruptura contemporánea con aquel devenir homogéneo del Real Sitio y el arte con sus moradores, hoy en día hay motivos para el optimismo. Hay desde luego argumentos que precisan de un arte aún no creado (por ejemplo con las sensibilidades actuales), pero incluso en el modo de vivir Aranjuez con un tipo de vida moderna en la que por ejemplo la salud, el aprendizaje, el río, el medio ambiente y la dieta podrían ser generosamente satisfechas.

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 25 de abril de 2018

0 Flares Google+ 0 LinkedIn 0 Twitter 0 Facebook 0 Email -- 0 Flares ×

Comentarios están cerrados.

0 Flares Google+ 0 LinkedIn 0 Twitter 0 Facebook 0 Email -- 0 Flares ×