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Crónica del curso “Técnicas de estudio y seguimiento para la conservación de la biodiversidad animal“, celebrado del 4 al 8 de abril en el Aula Universitaria de la UNED en Gandía, extensión del Centro Asociado a la UNED de Alzira-Valencia.

El primer día de curso fue una necesaria toma de contacto con la temática del curso para refrescar conocimientos. La primera vertiente fue el estudio de las aves, las técnicas de seguimiento, análisis y conservación de poblaciones. Francisco Atienzar nos puso al corriente de las múltiples formas de estudiar las aves que existen, la mayoría de las cuales han contado con su participación. Así mismo enumeró los censos que a nivel nacional permiten a todo ciudadano interesado participar en la evaluación de las poblaciones de aves de nuestro territorio.

La siguiente lección versó sobre el seguimiento indirecto de fauna por sus rastros, pasando por la morfología de las huellas más habituales y el análisis de los rastros para interpretar el comportamiento del ave. Antonio Castillo nos regaló una emotiva sesión sobre el problema que suponen los tendidos eléctricos para las aves, especialmente las rapaces. Nos proporcionó pistas para identificar las torretas peligrosas y el procedimiento a seguir al encontrar un ave electrocutada y conseguir la rectificación del tendido en cuestión.

La jornada del segundo día en la Muntanyeta Verda, adyacente al Marjal de Pego-Oliva, sirvió para muchos objetivos. En primer lugar hacernos partícipes del rigor y el esfuerzo que supone trabajar en el campo y moverse por él. Desde el madrugón para la sesión de anillamiento, que se saldó con el marcaje de un ruiseñor común (Luscinia megarynchos) y una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), siguiendo con la revisión de las cajas trampa para pequeños roedores. En ellas cayeron seis ejemplares de ratón moruno (Mus spretus).

Entre las técnicas de estudio que conocimos ese día cabe destacar el uso de las nuevas tecnologías, como fue el caso de los drones, útiles para observar y analizar comportamientos de fauna sin apenas perturbaciones. Los transectos de rastreo fueron un modo eficiente de percibir la presencia de especies que de otro modo son difíciles de observar: mudas de culebra bastarda, egagrópilas de rapaz, huellas, excrementos de garduña y conejo entre otros… Un transecto para escucha y observación de aves entre cultivos y humedal nos dio la oportunidad de disfrutar de diferentes ardeidas, carriceros, ruiseñores, vencejos, fringílidos… y de poner a trabajar un oído más o menos entrenado.

El más triste pero necesario paso fue ser conscientes de la magnitud del problema que suponen los tendidos eléctricos, como ya se nos había adelantado. Tuvimos la desdicha (o suerte, según se mire) de verlo de primera mano al encontrar un búho real y un ratonero electrocutados en torretas casi consecutiva. Una línea que, según nos cuentan, ha provocado la muerte de decenas de rapaces desde que empezó a controlarse.

Durante el tercer día pasamos a manos de Vicente Sancho que nos introdujo al mundo de los reptiles y anfibios. Un repaso a la herpetofauna de la península y las técnicas de muestreo, así como los consejos para tener éxito encontrándolas y manipulándolas en el campo. Lo propio hizo Antonio Pradillo por la tarde, en este caso sobre ictiofauna y la complejidad de su muestreo y conservación. Ambos pusieron a nuestro servicio toda una vida de labor en el estudio de sus respectivos campos.

El sábado 7 de abril, en el Centro de Investigación Piscícola de El Palmar, conocimos de mano de Antonio Pradillo especies emblemáticas como el gallipato (Pleurodeles waltl), el fartet (Aphanius iberus) o el galápago europeo (Emys orbicularis). Una vez más fuimos testigos de una amenaza ambiental de primer orden, en este caso la introducción de especies invasoras en nuestro ecosistema. Durante el muestreo en una acequia de la Albufera, se extrajeron varias especies de las cuales la mayoría habían sido introducidas. A destacar la gambusia (Gambusia affinis), que superó por mucho en número al resto de capturas. También se extrajeron ejemplares de gran tamaño de otras invasoras como la carpa (Cyprinus carpio) y el black-bass (Micropterus salmoides). No obstante también disfrutamos de especies autóctonas, como el emblemático samaruc (Valencia hispanica).

Los quirópteros nos visitaron de mano de Jenifer Andreu, estudiosa de estos mamíferos voladores. Conocimos a las especies existentes en la Península Ibérica, las claves para diferenciarlas y la dificultad de su estudio. Esa misma noche pusimos en práctica el uso de detectores de ultrasonidos para detectar especies de la zona, aunque la lluvia dio por terminada la salida de campo mucho antes de lo deseable.

El último día del curso el objetivo fue la Balsa Blanca cerca de Enguera, donde bajo el mando de Vicente Sancho nos dedicamos al muestreo de herpetofauna. Entre los éxitos se cuentan una culebra viperina (Natrix maura), lagartija ibérica (Podarcis hispanicus), largatija cenicienta (Psammodromus hispanicus), sapo corredor (Epidalea calamita), sapo común (Bufo spinosus) y rana común (Pelophylax perezi). Un último viaje en coche a balsas restauradas en plena montaña nos permitió observar de cerca renacuajos de sapillo moteado (Pelodytes punctatus), además de disfrutar de unos impresionantes cortados sin apenas intervención humana.

En resumen, fue un encuentro entre gente con distintas experiencias, conocimiento y sensibilidades. Un intercambio necesario para aquellos comprometidos con el estudio y la conservación de la fauna y su entorno.

En verano más y mejor, si es que eso es posible.

Centro Asociado UNED Alzira-Valencia

COMUNICACIÓN UNED, 23 de abril de 2018

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