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El jueves, 25 de mayo, a las 5:30 de la tarde, el Centro Madrid Sur de la UNED organizó un “Paseo por el Arte” para conocer el Museo de Historia de Madrid, situado en la calle Fuencarral, 78, en lo que fue el antiguo hospicio de Madrid, edifico barroco construido por Pedro de Rivera. Acompañó al grupo el subdirector de Extensión Universitaria de UNED Madrid-Sur, Juan P. Rodríguez.

Piedad Fernández, estudiantes de UNED Madrid-Sur, nos explica la visita a través de este artículo.

Como éramos un grupo numeroso, nos dividimos en dos grupos con dos guías voluntarios. Se trata de personas normalmente jubiladas, que después de un curso de formación, pasan a realizar visitas guiadas en distintos museos como este, el Reina Sofía, el Museo Arqueológico Nacional o el Sorolla. También hacen visitas guiadas por Madrid, totalmente gratis. Son amenos en sus explicaciones, que dominan tanto la historia como el arte de aquellos tiempos.

Para organizar la visita de modo que no nos juntásemos los dos grupos en alguna sala, nosotros empezamos por la planta sótano en la parte de maquetas y mapas. Empezamos con nuestro conocido (por haberlo visto en clase) mapa de Pedro Texeira, de 1656. Pudimos ver de cerca el detalle con el que el mapa está dibujado con las fachadas y cubiertas, con numeraciones en cada edificio o zona y con su leyenda en el ángulo inferior izquierdo.

Para que lo viéramos más fácilmente, nos lo explicó en la maqueta que está basada en este mapa. Nos mostró la cerca que rodeaba Madrid. El Alcázar, totalmente destruido en un incendio el día de Nochebuena de 1734. Estaba orientado de este a oeste (hacia la casa de campo), no como el palacio actual, que está orientado de norte a sur. La plaza Mayor y distintas iglesias, tales como Santa María la Mayor o de la Almudena, desaparecida, de la cual se pueden contemplar los restos en la esquina de la calle mayor con la calle de la Almudena. Fue la iglesia más antigua de Madrid, construida sobre los restos de una antigua mezquita.

Luego pasamos a la maqueta realizada por el ingeniero militar León Gil de Palacio entre 1728 y 1730. Esta maqueta incluye espacios existentes en este momento, que, lógicamente no existían en el mapa de Texeira (ver más adelante).

Luis, nuestro guía de grupo, nos fue mostrando todo lo que en ella podíamos ver: los límites de Madrid con la cerca que la rodeaba, mandada construir por Felipe IV en el año 1625, con sus 17 puertas, para el control de las personas que entraban en Madrid para vender sus mercancías. El puente de Segovia, de Juan de Herrera, con muchos más ojos de los que tienen la actualidad (ahora, nueve), ya que el río no estaba canalizado y en ocasiones se desbordaba. El Alcázar y, detrás, lo que sería el Campo del Moro y delante, la futura plaza de oriente. Las calles más importantes, tales como la de Toledo, con su puerta o la de Atocha, ambas desde la plaza Mayor. Iglesias, como San Francisco el Grande o la Capilla del Obispo, en la actual Plaza de la Paja, San Andrés, donde estuvo el cuerpo de San Isidro, la basílica de San Isidro, donde está su cuerpo hoy; así como otras que ya no existen, como la mencionada Santa María la Mayor de la Almudena. La plaza Mayor, con sus edificios de cinco alturas y con calles abiertas en las esquinas. El palacio del buen Retiro, del que hoy solo quedan el Casón y el Salón de Reinos, que ha sido museo del ejército hasta su traslado al alcázar de Toledo en 2005. Yo comenté que, en el claustro de los Jerónimos había visto una exposición sobre distintos proyectos para una ampliación del Prado (ganó Norman Foster). También el observatorio astronómico y el gabinete de ciencias naturales, hoy museo Del Prado, de Juan de Villanueva, que no existían en la época de Texeira. La antigua plaza de toros, situada cerca de donde después se construyó la puerta de Alcalá. El antiguo Hospital General, hoy sede del museo Reina Sofía, el cuartel de conde Duque y el Palacio de Liria y el propio Hospicio donde nos encontrábamos, con una gran extensión de terreno, de la que hoy carece También la casa de campo, con el palacio de los Vargas: los reyes tenían muy fácil cruzar un puente sobre el río e irse a cazar a la casa de Campo. La maqueta muestra los distintos niveles de altura de la ciudad de Madrid, viéndose claramente la zona del cerro de Príncipe Pío, totalmente deshabitada, claro. Y muchas más cosas que he debido olvidar.

Perdonad que me haya explayado tanto con la maqueta, pero es que me impresionó mucho, y, sobre todo, me ayudó a comprender Madrid.

Subimos después a donde, normalmente, se inicia la visita, a un gran hall desde el cual, a la izquierda podíamos ver, a través de ventanales, la cúpula de la capilla del Hospicio, de colores rosados como los de la fachada. Nos explicó que en esta capilla, hoy sin culto, se celebran conferencias y conciertos de música clásica. Contiene un gran cuadro de Luca Giordano, de San Fernando ante la virgen Habrá que apuntárselo y buscar la programación, que puede ser interesante.

Allí vimos una reproducción de la famosa estatua de la Mariblanca, que también hemos visto en clase. Nos dijo que la original está en el Ayuntamiento de Madrid. Representa a una Venus que coronaba una fuente que estaba junto a la Iglesia del Buen Suceso, situada donde luego estuvo el hotel París, el primer hotel importante de Madrid, y hoy la tienda Apple. Se cree que el origen del nombre Mariblanca puede venir de que es una mujer, Mari, y de qué está hecha en un mármol blanquísimo. Supimos de los avatares de la Mariblanca, que pasó por distintas localizaciones, entre ellas los jardines del Retiro, el paseo de Recoletos o en la misma Puerta del Sol, en un lugar diferente (hoy está junto a la calle Arenal).

Aquí, nuestro guía nos contó también algo de la historia del edificio en el que se alberga el museo. Fue creado como hospicio, llamado del Ave María y San Fernando, en épocas de Felipe IV. El original tuvo distintas localizaciones, pero, con el auspicio de Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV, acabó instalándose en la localización que hoy vemos, aunque no con el edifico actual. Ya en el reinado de Felipe V, se construyó el edifico definitivo, por parte de Pedro de Ribera. Éste diseño una portada que parece más de un palacio que de un hospicio y que es uno de los ejemplos de portadas barrocas más importantes de España

En la planta baja, pudimos ver cuadros, que aunque la verdad no parecían de una gran calidad artística, sí que eran muy representativos de la época que allí aparecía, desde 1561 hasta 1700.

Había un retrato de Felipe II y de Carlos I juntos, dos del taller de Velázquez, uno del príncipe Baltasar Carlos y otro creo que de Felipe IV. También había un pequeño busto de Felipe II de Pompeo Leoni, creo que de mármol. Y retratos de Mariana de Austria, Carlos II y su segunda esposa Mariana de Neoburgo. De nuevo, el mapa de Texeira, protegido con cristal. También uno de San Isidro rezando mientras los bueyes araban. Luis aprovechó para contarnos la historia del santo patrón de Madrid, que vivió entre los siglos XI y XII, nada menos que 90 años. En Madrid solo había una patrona, la virgen de la Almudena, y cuando en el siglo XVII, cuando fue canonizado, después de una inundación aparecieron unos restos incorruptos en la zona en la que parece que estaba enterrado San Isidro, junto a San Andrés, los restos se “identificaron” como de este santo y se le proclamó patrón de Madrid. Luego los restos reposaron en esta iglesia y hoy lo hacen en la Real Colegiata de San Isidro, en la calle Atocha.

En la siguiente sala pudimos ver mobiliario de la época y cuadros costumbristas, en los que se representaba la vida en época de Felipe IV. En uno de ellos aparece la antigua iglesia de San Felipe el Real, situada entre las actuales calles del Correo, Esparteros y Mayor, que era uno de los principales mentideros de la Villa. En él se representa el asesinato del marqués de Villamediano, del cual nos contó una anécdota. Parece ser que en aquellas corridas de picadores que se celebraban en la Plaza Mayor, el marqués de Villamediano hizo una labor muy lucida, ante la cual la reina Isabel, primera esposa de Felipe IV hizo un comentario de “pica bien”, a lo que Felipe IV contestó: “pica bien pero pica muy alto”. Poco después este hombre fue asesinado. Parece mentira que el rey fuera tan celoso, ya que se habla de que tuvo cuarenta amantes.

También nos habló nuestro guía de los tres mentideros que existían en Madrid, uno en el barrio de las letras, otro situado delante del del Alcázar y un tercero, el que aparece en este cuadro, las gradas de San Felipe el Real en la puerta del sol.

En esta sala también había una maqueta de la cúpula de la iglesia de San Andrés, con el mausoleo de la tumba de San Isidro y otra con las fachadas del antiguo Alcázar.

En la siguiente sala pudimos ver un cuadro con la plaza mayor con multitud de personajes, unos a caballo, otros hablando, otros por el suelo, etc. Y, en el centro de la sala, una maqueta del estanque del Retiro, con la celebración de naumaquias o combates navales y una isleta central donde se celebraban representaciones teatrales. El estanque aparece rodeado de personas y de unas casetas en las que mediante un molino se movían las aguas para simular olas. También hay los barcos, desde los cuales se peleaba. No llegaba a haber heridos, pero sí que a veces los barcos quedaban malparados.

Finalmente, Luis salió con nosotros a la calle donde nos habló del edificio del siglo XVIII. La reconstrucción del hospicio se realizó en época de Felipe V y fue encomendada por el Marqués de Vadillo, corregidor de Madrid (sería nuestro actual alcalde) a Pedro de Ribera, arquitecto municipal y autor, entre otras obras, del puente de Toledo, tal como podemos verlo hoy.

El edificio está construido en ladrillos, material preferido de los Austrias, y más barato que la piedra. Esta aparece alrededor de las ventanas y balcones y en la fachada barroca. El resto está enfoscado en color rosa. La fachada parece, realmente, un retablo, de estilo barroco, churrigueresco, con tres cuerpos. En el más importante aparece San Fernando y más abajo la virgen, de acuerdo con la advocación que tenía el edificio. Está rematado con una ventana con forma de óvalo, un friso triangular y otro friso circular partido en tres.

Nos queda para la siguiente visita la historia de Madrid desde 1700, cuando España sufrió la guerra de sucesión que acabaría con el cambio de dinastías y la subida al trono de Felipe V, Borbón.

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 31 de mayo de 2017

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