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Dentro de su programación de actividades de Extensión Universitaria y culturales, el Centro Asociado de la UNED Madrid Sur organizó el 22 de mayo una visita a la oficina del Defensor del Pueblo. Acompañó al grupo el profesor-tutor del centro, César Yagüe. La estudiante Piedad Fernández, que participó en la actividad, nos explica la visita en este artículo.

La visita transcurrió en dos partes: en la primera, una funcionaria de la institución, Paloma, nos habló de la historia del palacete propiamente dicho. Se edificó entre 1913 y 1916 en el Paseo del Cisne (hoy Calle de Eduardo Dato) por el arquitecto cántabro Eladio Laredo, quien fue llamado después de que a la marquesa no le gustaran los planes de los anteriores arquitectos, entre ellos, el alemán Franz Rank. Laredo adquirió fama entre la burguesía madrileña después de recibir el encargo, por parte de Alfonso XIII, de la construcción del pabellón de España en la Exposición Universal de Roma, en 1911.

Ya que en la Castellana, zona noble de Madrid, no quedaba sitio para nuevos palacetes, se construyó en una zona de huertas, aledaña a la Castellana, que crecería para dar lugar al barrio de Almagro

Se edificó en estilo “neoplateresco”, inspirado en el Palacio de Monterrey de Salamanca, con sus torres, balcones y ventanas, galerías de arcos e, incluso, gárgolas, simplemente decorativas. Después de los marqueses, que ocuparon el palacete hasta 1932, tuvo otros dueños provenientes de Mejico (María Bauzá, junto a su esposo e hijos), que conservaron la casa, haciendo de ella una casa-museo abierta al pueblo. Después de la muerte de su dueña, sus descendientes vendieron el palacete en 1963 a una sociedad que lo vendió, a su vez, a la Dirección General del Patrimonio del Estado. Tuvo diversos usos hasta el actual.

Después de subir una escalera de doble ramal y atravesar una preciosa puerta del siglo XVIII, proveniente, como muchas maravillas del palacete, de bienes religiosos con la desamortización de Mendizábal, se llega a un patio central, cuadrado, de estilo neo-plateresco, si bien se usó el yeso para la decoración (había que aparentar).

En la planta principal estaban las habitaciones de los marqueses, sobre el jardín, y de sus hijos. Los dos pisos superiores albergaban las habitaciones del servicio.

Aprovechando que el señor Fernández Marugán, actual Defensor del Pueblo en funciones, aún no había llegado a su trabajo, entramos en su despacho, antiguo comedor de gala, que consta de una parte semicircular con ventanales (antes vidrieras, ahora, con cristales blindados), que dan al jardín, y una parte rectangular.

El artesonado, de estilo mudéjar, es del siglo XVI, aunque ha necesitado de restauración y de construcción de partes nuevas, muy bien imitadas incluso, en el envejecimiento de la madera.

El suelo, de cerámica sevillana, es el original, si bien en el resto del edificio se hizo por encargo, por el deterioro del existente. Además de la puerta de entrada, bellísima, con decoración de pan de oro, hay dos puertas pequeñas una de las cuales va a parar a la actual sala de reuniones que, en el pasado, era la sala de baile. Mientras que los cuadros que adornan la institución son depósito del Museo del Prado.

Después pasamos a la actual sala de reuniones, antigua sala de baile, donde Paloma nos explicó toda la historia del Palacio. Tiene un artesonado en yeso multicolor, copia de un original de madera recuperado y que se encuentra en una pequeña sala. Está presidida por bustos de los reyes D. Juan Carlos I de España y Dª Sofía de Grecia y Dinamarca, y en ella están los retratos de los Defensores del Pueblo: Joaquín Ruiz-Gimémez, Álvaro Gil-Robles, Fernando Álvarez de Miranda y Enrique Múgica; excepto Soledad Becerril, ya que aún no ha dado tiempo a hacer el retrato.

Desde el patio central se accede a una escalera, inspirada en la del Alcázar de Toledo, que conduce a la planta noble, donde se ubicaron los dormitorios de los marqueses, hacia el jardín, con acceso a una terraza semicircular sobre el comedor de gala, que en la actualidad es el despacho del Defensor, y también los de sus hijos (ala sobre Eduardo Dato).

Alrededor de la galería se encuentran, encuadrados, grabados que se encargaron a diversos artistas con los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Son de destacar del edifico los zócalos de cerámicas de Talavera y Sevilla, la biblioteca que trajo la segunda dueña y una preciosa chimenea de cerámica que se encontraba abandonada en el sótano a la biblioteca.

En la segunda parte, Carmen Ortiz, funcionaria jubilada de la institución nos habló sobre la creación y funcionamiento de la oficina del Defensor del Pueblo. En España había pocos antecedentes (el Justicia de Aragón o el “señor de las injusticias” en la España musulmana) de una institución de este tipo. Se creó con la Constitución de 1978, basada en la figura del Ombudsman sueco, con la misión de proteger los derechos fundamentales y de controlar y supervisar a la Administración pública. El primer Defensor del Pueblo inició su trabajo en el año 1982.

El Defensor es elegido por el congreso de los Diputados por una mayoría cualificada de 3/5 a propuesta de una comisión mixta Congreso-Senado. El mandato tiene una duración de cinco años prorrogables y, además, existen dos adjuntos que le ayudan en sus tareas, y que suelen quedarse en funciones cuando el titular cesa, además de funcionarios de diferentes especializaciones: abogados, funcionarios procedentes de las instituciones europeas, etc. En la sede trabajan unos 175 funcionarios de carrera.

El Defensor no tiene poder ejecutivo, pero tiene fuerza debido a que cada año las quejas de los ciudadanos se recogen en un libro que se presenta ante las Cortes Generales. ¡Y a nadie le gusta verse reflejado en este informe!

Los ciudadanos pueden acudir personalmente a la sede del Defensor paraa presentar sus quejas y también pueden hacerlo por correo postal, fax o a través de la página web oficial, desde la cual se puede hacer el seguimiento de la queja. También la institución puede actuar de oficio. Si de las investigaciones realizadas se derivaran hechos presuntamente delictivos, acudirá a la Fiscalía General del Estado.

Finalmente, decir que nueve Comunidades Autónomas tienen una figura autonómica similar, aunque en el pasado llegaron a existir doce.

 

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 31 de mayo de 2018.

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