Vivir en la incertidumbre… nuestro modo más estable de ser

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La localidad abulense de El Barco de Ávila se ha estrenado este año en los Cursos de Verano de la UNED con la décimo novena edición de los talleres y técnicas de crecimiento personal dirigidos por Mónica Rodríguez Zafra y Ángel Sánchez-Elvira, que en esta ocasión ha abordado el tema de la incertidumbre como nuestro modo más estable de ser.

Tal y como ha explicado Rodríguez Zafra, “partimos en este curso desde una dimensión corporal, emocional, mental, trascendente y relacional y abordamos el tema desde cada una de estas dimensiones, aunque lo relacional esté siempre presente. Aprovechamos los recursos que podemos encontrar fuera y en el adentro, desarrollando nuestras fortalezas, nuestras capacidades y confiando cada vez más en nuestros recursos internos”.

Y en ese contexto, ha dicho, “los alumnos, además de conocimientos teóricos, de aquí se llevan esos espacios de vivencia y de convivencia que les ofrecemos, unos espacios de integración e interacción entre ellos, espacios de reflexión personal, del crecimiento como personas, todo ello sin contar el apoyo del grupo que se crea con el establecimiento de relaciones de mucha profundidad”.

Sobre el tema en cuestión, ha destacado la profesora de la UNED, “hemos estado trabajando para conseguir la aceptación de que vivimos en un mundo complejo, un mundo incierto, que va cambiando continuamente y que, además de esa incertidumbre a nivel global, también en nuestra cotidianidad y a lo largo de nuestras vidas se plantean ciertas incertidumbres, momentos especiales en los que vivimos la incertidumbre de una manera especialmente intensa”. Y en esos momentos, ha asegurado, “descubrimos nuestras vulnerabilidades, además de que es una oportunidad para descubrir nuestras fortalezas, con qué recursos contamos y con quién contamos y descubrir también qué necesitamos fortalecer en nosotros y crecer personalmente.

Sobre el término sobre el que ha girado todo el curso, ha señalado Rodríguez Zafra, “si nos vamos a la definición de la RAE, la incertidumbre es “la no certeza” y si nos vamos a la word reference se refiere a los efectos que produce, como la duda, la inseguridad, vacilación, etc. Y es que, si la vivimos con miedo, se produce todo esto y no nos gusta. Lo curioso es que creemos que vivimos con certeza y quizá lo que vivimos es con espacios de seguridad. Dentro de las grandes incertidumbres, se abren nuevas puertas, nuevas oportunidades, y hay veces que, cuando queremos anclarnos en las certidumbres, también cerramos mucho nuestro muro, no nos atrevemos a abrir una ventana o mirar detrás de una puerta por miedo”. En ese sentido, ha dicho, “quedarnos encerrados en las certezas también produce un miedo, que es el miedo a no crecer, a no vivir experiencias que me enriquezcan más”.

Y por todo ello, ha concluido, “los pasos que podemos dar a abrir nuevas puertas son una oportunidad de descubrir nuestras fortalezas, nuestras potencialidades, nuestra red de apoyo familiar y social, de ponernos más profundamente en contacto con el sentido que damos a nuestra vida, con la coherencia interna, con nuestra cosmovisión y, todo esto, nos da la certidumbre de que en la incertidumbre es en realidad con lo que nos enriquecemos”.

Una de las conferencias que han querido destacar dentro del curso ha sido la de Jesús Atienza, físico y psicoterapeuta individual y de grupos, quien ha destacado que “el principio de incertidumbre de la física cuántica de Heisenberg dice que cuanto más bueno soy determinando la posición, por ejemplo de una partícula, mejor dejo que la partícula se exprese como tenga que expresarse y eso lleva a que cuanto más bueno soy creando condiciones de atención, de sintonía, de resonancia o de silencio, mejor dejo que la personas expresen su dolor o su trauma”.

Atienza ha destacado que “en la psicoterapia del trauma se habla del principio de incertidumbre y de la capacidad de observación como el mejor camino, no el camino del diagnóstico del trastorno de ansiedad, depresión o trastorno bipolar, sino el camino de los síntomas que hablan de cómo tu cuerpo recuerda lo que ha pasado, a través de obsesiones, de sensaciones de ansiedad, tics, etc.”. Por ello, ha dicho, “la mejor forma de enfrentarse a esos recuerdos por parte del terapeuta es el principio de incertidumbre, es decir, asumir que no sabes a qué se debe y asumir que cuanto mejor seas para crear condiciones para que eso se exprese, mejor se va a expresar. El principio de incertidumbre quien lo propone es la física y en ella se dice que la incertidumbre no es no saber nada, sino que cuanto más preciso seas en algo, mejor dejas que lo otro va a poder expresarse, por lo que la mejor forma de trabajar desde el paradigma del trauma tiene que ver con esta ecuación: ser muy preciso en algo para que lo otro pueda ser todo lo impreciso que tenga que ser para que se cure”.

La incertidumbre, ha concluido Atienza, “es el paradigma del mundo actual” y asegurado que “una cosa es la incertidumbre de que no sabemos que va a pasar y otra según la visión de la física y la filosofía que es un principio que dice que la única manera de salida de la incertidumbre es el observador”.

Antonio Sánchez | Comunicación UNED

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