Vidas emocionables… y emocionantes

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El centro de Las Rozas, en Madrid, acogió con gran éxito su primer Curso de Verano, centrado en la inteligencia emocional y en cómo utilizar las habilidades emocionales para mejorar nuestro bienestar personal y profesional

En la primera semana de julio estuvimos “de estreno” en el Centro Asociado de Madrid, porque por primera vez tuvo lugar en su centro de Las Rozas uno de los Cursos de Verano de la UNED: El arte de vivir con inteligencia emocional, dirigido por Mario Pena Garrido, vicerrector de Formación Permanente para el Desarrollo Profesional y Desempeño Social de la UNED y profesor de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación II, y por Mª Dolores Reina Paz, profesora de Comercialización e Investigación de mercados de la UNED y coordinadora del citado centro de Las Rozas.

Durante tres días los alumnos aprendieron, con expertos de diferentes áreas del conocimiento, a mejorar su bienestar personal y profesional a través de una buena gestión de sus habilidades emocionales, al tiempo que conocieron lo absolutamente presentes que están las emociones, de una u otra manera, en prácticamente todos los ámbitos de la vida.

En la inauguración del curso estuvieron presentes el rector de la UNED, Ricardo Mairal Usón; el alcalde del Ayuntamiento de Las Rozas de Madrid, José de La Uz Pardos; y el director del Centro Asociado a la UNED en Madrid, Antonio Zapardiel Palenzuela. En palabras del rector, la apuesta por la cultura, por la formación, por la transferencia del conocimiento, por tener la capacidad de estimular el aperturismo crítico “son todos ellos rasgos que definen al buen universitario, al buen estudioso, a aquella persona que piensa. Y es nuestra obligación desde la universidad fomentar este tipo de formación”. Y añadía que “estamos en una época del siglo XXI con grandes interrogantes. Además, en un momento apasionante por los muchos desafíos que nos está planteando la sociedad”.

Conocer nuestras emociones para ser feliz

“Una pregunta facilita…
¿Qué es lo que queremos en la vida? ¿Y para nuestros hijos?”

Las posibles respuestas son inmensamente variadas (una vida tranquila, felicidad, salud, una solvencia económica…). Pero, independientemente del país o la cultura donde hagamos esta pregunta, la felicidad ocupa por lo general el primer puesto. Queremos ser felices.

Natalio Extremera es catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga e investigador de referencia a nivel nacional e internacional en los estudios sobre inteligencia emocional, con alrededor de trece mil citas de sus artículos científicos publicados en las mejores revistas que actualmente hay en cada una de las áreas en las que publica. “Si hay algo que lo define”, explica Mario Pena, “es que es un maestro en el amplio sentido de la palabra. Maestro es aquel que deja un legado de contenido y además crea escuela; hay gente que quiere hacer lo que él hace”.

En su ponencia Inteligencia emocional y bienestar: ¿por qué conocer nuestras emociones es uno de los caminos para ser feliz?, Extremera explicó cómo se está utilizando la inteligencia emocional como un recurso para potenciar aspectos relacionados con la calidad de vida, la felicidad, el bienestar… Tradicionalmente, la psicología se ha centrado más en el diagnóstico, el trastorno, el desorden,.. pero eso está cambiando. Y la inteligencia emocional está siendo un recurso muy utilizado para tratar de promover y prevenir la aparición del trastorno y fomentar el bienestar. “De tal manera que cuanto más alto estemos en el bienestar, aunque nos pase un contratiempo, más difícil es caer al fondo y, por lo tanto, más fácil es pasar el bajón y superarlo. Esa es un poco la filosofía que hay detrás de este planteamiento”, explicaba el investigador.

El objetivo de la sesión era explicar al alumnado cómo ha surgido en Psicología la idea de interesarse por tratar de saber cuáles son los factores que determinan la felicidad del ser humano, qué mitos existen sobre cómo alcanzar la felicidad y cómo se asocia la inteligencia emocional dentro de esas vías para alcanzar el bienestar o la plenitud.

“¿Qué le hace feliz a la gente?”
“El amor, querer y sentirse querido.”
“La belleza, el arte.”
“El equilibrio, la felicidad en las diferentes facetas, que vaya todo medianamente bien.”

¿Por qué se hundió el Titanic?
Porque no tenía suficientes compartimentos estancos.
Este hecho real es utilizado muchas veces por los psicólogos como metáfora de la depresión. Por ejemplo, mucha gente está absolutamente centrada en el trabajo; hasta que lo pierde, y a partir de ahí su vida deja de tener sentido. O la pareja… Y al desaparecer su sustento, llega al fondo, a la depresión. No sabe sobreponerse a ello, no tiene otras cosas a las cuales aferrarse. “Eso es justamente lo que hacemos en psicología”, explica Estremera, “tratar de darle diferentes facetas, más posibilidades, más roles: la familia, los amigos, los hobbies, el trabajo, la pareja,… De tal manera que si una de ellas se cae, todavía podemos saborear la vida aferrándonos a esos amigos, a esa familia, a esos hobbies, ese trabajo que te realiza y te estructura la vida… Tablas de salvación para no caer en el fondo. De ahí la importancia de ese equilibrio que se planteaba antes”.

Parece que el secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja; el problema es que a menudo nuestra mente es sencilla y tenemos gustos complejos…

– Un día nos vamos a morir, Snoopy.
– Cierto, Charlie. Pero los otros días no.

Un programa emocionalmente inteligente

A lo largo de tres días, diferentes ponentes expertos en las más diversas materias condujeron a los asistentes a través de charlas y talleres prácticos por el apasionante mundo de las emociones, en un seminario dirigido a un amplio abanico de profesionales (y estudiantes) del campo de las humanidades, como educadores sociales, trabajadores sociales, psicopedagogos y sociólogos, por nombrar unos pocos; pero también a personas interesadas en desarrollarse personal y laboralmente a través de la inteligencia emocional.

El director, Mario Pena, comenzó las jornadas contando cuál es el poder que tiene la inteligencia emocional. Le siguió la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes, con una charla dedicada a las familias felices.

Los asistentes comenzaron la segunda jornada aprendiendo con Mª Dolores Reina los secretos de la relación entre el marketing y las emociones, y muchos y muchas salieron de la ponencia con una visión sobre el mundo publicitario muy distinta a la que traían cuando llegaron esa mañana. Natalio Extremera, catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga e investigador de referencia en los estudios sobre inteligencia emocional, habló sobre el camino a la felicidad, los mitos y realidades en torno a esa búsqueda y cómo la inteligencia emocional puede ayudarnos a alcanzar ese deseado bienestar. También él fue el encargado de conducir el taller práctico en el que los alumnos aprendieron algunas claves necesarias para desarrollar la inteligencia emocional. Y la jornada finalizó con Ruth Castillo, doctora en Psicología, experta en educación emocional y profesora de la Facultad de Educación y Salud de la Universidad Camilo José Cela, cuya charla se centró en la educación emocional y en la importancia que tiene el desarrollo de la inteligencia emocional en las personas desde su infancia y adolescencia.

La última jornada corrió a cargo de Javier Cejudo, profesor de Psicología Educativa de la Universidad de Castilla La Mancha, que se centró en las estrategias de regulación emocional, lanzando la pregunta de si es posible mejorar nuestra propia regulación emocional.

 

Alumnos contentos que, seguro, repetirán

Algunos asistentes al curso no perdieron la ocasión que ofrecer su punto de vista sobre lo que aprendieron en estos tres días. Unos ponían de relieve el contacto con otros compañeros, la calidad de los profesionales que ofrecieron la formación o la importancia de la investigación científica en este tema. Otros solicitaban para el siguiente verano que hubiera un segundo nivel del curso, para aprender aún más sobre inteligencia emocional. Otros destacaban el entorno: acogedor, luminoso y que invita a aprender. Otros subrayaban el enfoque del curso, que ha tratado un tema tan complejo como este de una forma muy amena, fresca y ágil.

Puedes ver el vídeo realizado por el Centro Asociado de Madrid, con algunos de estos testimonios, en este enlace.

 

Los Cursos de Verano de la UNED cuentan con el patrocinio del Banco Santander a través de Santander Universidades

Más información:
El arte de vivir con inteligencia emocional
Web de los Cursos de Verano 2019
SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

Inma Luque
Fotografías: Inma Luque y UNED Madrid
Comunicación UNED

 

 

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