Unidos en la diversidad

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El Curso de Verano ‘Inglés jurídico para la Unión Europea’, celebrado en Madrid hace unas semanas, nos acerca al complejo mundo del sistema jurídico de la UE a través de su lengua común

La cooperación en la Unión Europea funciona de forma bastante fluida. Un magistrado español puede solicitar en cualquier Estado medidas con vistas a la obtención de pruebas, como que se interrogue a un testigo en Letonia o que se registre un domicilio en Croacia. Y uno puede preguntarse, ¿en qué idioma trabajará el magistrado? ¿En inglés, en letón, en croata, en español,…? ¿Contará con especialistas traductores para cada idioma? Esta “pequeña” babel que es Europa, con su diversidad de culturas y lenguas, no lo pone fácil a la hora de resolver cuestiones que tengan que ver con la justicia. Ahí es donde aparece el inglés como lingua franca en casi todas las instituciones, y de forma práctica en el día a día de la Unión Europea, compartiendo un inglés común que entendemos casi todos. Y cuando no es así, una explicación es suficiente para alguien que es experto en un tema.

A mediados de julio acudimos en Madrid a la cuarta edición del seminario Inglés jurídico para la Unión Europea / Legal English for the European Union, dirigido por Eva Samaniego, profesora de inglés jurídico y de traducción jurídica y jurada de la UNED y formadora en inglés jurídico para el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y varias instituciones europeas (EJTN, EJN, EUROJUST y ERA), y Beatriz Pérez, profesora de inglés profesional y académico, traducción profesional y académica inglés-español de la UNED.

Desde 2015 (con la salvedad de 2016, año en que no pudo celebrarse), cada edición de este Curso de Verano ha ido cambiando los ponentes juristas tanto para dar cobertura a diversos temas de interés y actualidad relacionados con el inglés jurídico en la Unión Europea (por ejemplo, la cooperación judicial en materia penal y en materia civil, el sistema penitenciario europeo, la Orden Europea de Protección o la lucha contra el terrorismo) como para poner al día la legislación europea, que va cambiando, mejorando y avanzando. En esta ocasión, los 130 alumnos matriculados (25 de ellos en la modalidad presencial) han supuesto un aumento considerable y progresivo respecto a años anteriores (55 y 44 en 2018 y 2017, respectivamente, cuando solo se ofreció de forma presencial).

Conversamos con ambas directoras del Curso de Verano sobre su temática y sobre otros temas relacionados con la actualidad jurídico-lingüística que tienen repercusión en los últimos tiempos.

El respeto por la diferencia como esencia de la UE

¿Por qué los alumnos eligen un Curso de Verano como este?

Eva Samaniego: Creemos que algunos de los puntos fuertes de este curso son su interdisciplinariedad (ya que reúne dos ámbitos que es poco habitual encontrar juntos), los temas de enorme actualidad e interés que se tratan, el hecho de que se imparta íntegramente en inglés, la innegable necesidad que existe en la Unión Europea de profesionales que dominen el inglés jurídico, y el hecho de que el curso contribuya a informar a la sociedad sobre temas que conciernen a la Unión Europea.

Respecto a la actualidad de los temas del curso, se puede mencionar el impacto social que tienen temas directamente relacionados con el auxilio judicial transfronterizo en materia civil y penal, como son diversos casos recientes de gran difusión relacionados con la Orden Europea de Detención y Entrega, procesos de divorcio y responsabilidad parental, delitos, herencias, consumidores, contratos, accidentes, etc. En cuanto a la originalidad de la cooperación entre lingüistas y juristas, actualmente las principales instituciones europeas que se dedican a la formación de la judicatura, la fiscalía, la abogacía, etc. llevan ya años impartiendo cursos en los que trabajan conjuntamente juristas y lingüistas, y son los cursos que mejores resultados obtienen y que más valorados están en las encuestas de evaluación, por lo que la colaboración entre juristas y lingüistas parece ser una fórmula muy fructífera y exitosa.

Por otro lado, el interés tan variado que despierta este curso se refleja en la diversa procedencia de los participantes en ediciones anteriores (que conocemos porque ellos mismos nos lo han comentado en persona): magistrados o jueces, letrados de la administración de justicia, fiscales, abogados, traductores, filólogos, estudiantes de diversos grados (políticas, derecho, estudios ingleses, criminología, sociología, trabajo social…), estudiantes de másteres, profesores de universidad, etc.

¿En qué consisten las sesiones y cómo se llevan a cabo?

Beatriz Pérez: La parte práctica en las sesiones de índole más lingüística supone la aplicación directa de lo explicado en la parte teórica, por lo que se hacen ejercicios de pronunciación, de gramática y de vocabulario. En la parte más jurídica se explican casos prácticos, en unos casos de jurisdicción y de derecho aplicable en temas transfronterizos y en otros se tratará de ejemplos ilustrativos directamente relacionados con los aspectos concretos que se estén explicando en este momento.

¿La modalidad online supone alguna dificultad añadida?

B.P.: Efectivamente este año hemos decidido probar a ofrecer ambas modalidades online, en directo y en diferido, para facilitar a los alumnos su participación en el curso, pues muchos de ellos trabajan y les resulta complicado asistir presencialmente. El mayor reto está en la parte más lingüística del curso, que es muy práctica y dinámica, ya que los ponentes nos movíamos en el aula entre los participantes y usábamos una pizarra además del ordenador, pero ahora hemos de permanecer sentados para que la cámara nos pueda grabar. Supone un reto enorme, pues las tres lingüistas somos muy dinámicas y nos gusta la movilidad, y en este caso hemos de renunciar a esta última (que no al dinamismo o al entusiasmo) para que se nos pueda grabar. Pero nos alegra mucho haber podido facilitar la participación en el curso con esta nueva modalidad, pues la matrícula ha aumentado mucho al ofrecer hacerlo online.

Entrando ya en materia… Existen diferencias fundamentales entre los sistemas de derecho común y de derecho civil de la Unión Europea. ¿Cómo se reflejan estas diferencias en el vocabulario jurídico en inglés que se emplea en la UE?

E.S.: En los ordenamientos jurídicos “continentales”, denominados “de derecho civil”, nos hemos visto obligados a “tomar prestada” la terminología jurídica de los Estados Miembros de habla inglesa (fundamentalmente del Reino Unido), que tienen ordenamientos jurídicos de derecho común que difieren sustancialmente de los nuestros. Por tanto, hemos tomado términos o conceptos que no se corresponden exactamente. Esto ha hecho que en la Unión Europea utilicemos términos en inglés cuyo significado difiere de su sentido original, que han pasado a tener otro sentido, que no se usan en la misma forma gramatical, o que son “falsos amigos”, etc. Incluso en la UE, llevados por la necesidad de reflejar las peculiaridades de nuestros ordenamientos jurídicos, hemos acudido al EuroEnglish, un inglés que les resulta extraño a los hablantes nativos de inglés porque no les es familiar desde el punto de vista terminológico, pero que casi todos los Estados Miembros entienden. Además, está la complicación adicional de que en la UE tomamos nuestro vocabulario jurídico en inglés fundamentalmente de Inglaterra y Gales, no de Escocia ni de Irlanda del Norte, que usan una terminología bastante distinta (por ejemplo, un juez escocés de primera instancia es “sheriff”, no “judge”). Y para hacerlo aún más difícil, los EE.UU. usaban una terminología muy similar a la de Inglaterra y Gales, pero esta última decidió cambiarla sustancialmente en lo civil (1998) y en lo penal (2003-2005); sin embargo, EE.UU. y otros países con sistemas de derecho común (por ejemplo Australia o la India) no lo hicieron, por lo que gran parte de los términos jurídicos que oímos en las versiones originales de populares series y películas americanas sobre temas jurídicos (The Good Wife, The Good Fight, Law and Order, etc.), que está viendo mucha gente, no son los que usamos en la Unión Europea. Es realmente complicado.

A las dificultades del idioma hay que añadir que cada país tiene su sistema jurídico propio. ¿Cómo logran los diferentes actores trabajar en común y de forma efectiva para resolver los problemas que les surjan a los ciudadanos europeos?

E.S.: El lema de la Unión Europea es “Unida en la diversidad”, es decir, que la unión se basa en el respeto por la diferencia, y en base a eso funciona, y lo hace muy bien teniendo en cuenta la enorme diversidad de los 28 Estados Miembros. La cooperación judicial se basa en la confianza mutua, es decir, en que una juez o fiscal italiana o portuguesa se va a fiar de lo que haga un juez o fiscal finlandés o lituano, y en determinados supuestos determinados por la legislación europea no va a entrar al fondo de la cuestión, sino que si se cumplen una serie de requisitos lo va a dar por bueno; precisamente por este motivo muchas sentencias se reconocen y ejecutan de forma transfronteriza en la Unión Europea y se colabora de forma activa. Existen multitud de medidas que ya están reguladas por la Unión Europea; sin embargo, para crear este clima de confianza entre la judicatura de los diversos países de la UE, la Comisión Europea está financiando muy generosamente programas de intercambio entre jueces y fiscales, así como cursos en los que jueces y fiscales de diversos estados miembros participan y colaboran en la resolución de casos prácticos de determinación de jurisdicción y de derecho aplicable en diversos ámbitos (civil, penal, derechos humanos, derecho de la competencia, protección de datos, cibercrimen o delitos informáticos, etc.), por lo que el clima de confianza mutua ha alcanzado niveles nunca antes logrados.

Si finalmente el Reino Unido sale de la UE, ¿seguirá utilizándose el EuroEnglish de forma generalizada? ¿Seguiría teniendo sentido? ¿Por qué?

B.P.: El uso del inglés como lingua franca seguramente ya no tenga vuelta atrás, pues no está indisolublemente relacionado con la pertenencia o no del Reino Unido a la Unión Europea. Tiene mucho más que ver con factores como que EE.UU. sea una potencia mundial o con que la transmisión del conocimiento a nivel mundial lleve ya muchos años llevándose a cabo fundamentalmente en inglés. De forma adicional, tanto la Comisión Europea como las instituciones nacionales han invertido ingentes cantidades de dinero en formar a los profesionales en lengua inglesa, y es difícil que ahora se cambie el idioma que todos compartimos en mayor o menor medida sólo por la salida del Reino Unido de la UE.

Y si vamos más allá de la UE, ¿también existen dificultades con respecto a otros tipos de inglés (americano, indio, etc.)? ¿Se tenderá en el futuro a intentar utilizar una especie de “InterEnglish” (un inglés internacional) común en el ámbito jurídico de todo el mundo?

E.S: Cada variante del inglés es distinta, no sólo en términos de pronunciación, sino de vocabulario, gramática, etc. Seguramente se termine por imponer el inglés americano (fundamentalmente por la música, las películas, las series, los videojuegos, YouTube, etc.), aunque la modalidad británica aún sigue teniendo un aura de prestigio innegable.

En cuanto a la estandarización de la terminología jurídica en inglés a nivel universal, se está bastante lejos de esa meta, dada la diversidad de ordenamientos jurídicos que hay en el mundo. Hay términos y conceptos jurídicos propios de cada sistema para los que simplemente no hay traducción posible porque no existen en otros sistemas; así que lo más que se puede hacer es ofrecer una paráfrasis o explicación en inglés.

Un curso interdisciplinar, actual e íntegro en inglés

Durante tres días, el seminario ha tratado aspectos tanto jurídicos como lingüísticos, dotando al programa (ofrecido íntegramente en inglés) de una interdisciplinariedad muy atractiva y específica para unos alumnos que se han acercado al mismo buscando una temática de enorme actualidad e interés para su ejercicio profesional.

Desde el punto de vista jurídico, el seminario ha abordado las reglas penitenciarias europeas (y su relación, por ejemplo, con el Convenio Europeo de Derechos Humanos o las Reglas Nelson Mandela); la Orden Europea de Protección (que permite que una autoridad judicial de un Estado Miembro en el que se haya adoptado una medida de protección destinada a proteger a una persona contra los actos delictivos de otra, dicte una orden europea de protección que faculte a una autoridad competente de otro Estado Miembro para mantener dicha protección en el territorio de ese otro estado) y los retos actuales de la lucha contra el terrorismo desde la perspectiva de los Países Bajos, que han sufrido varios atentados terroristas. En cuanto a la parte más lingüística, se abordó la teoría y la práctica de la pronunciación del inglés jurídico, las peculiaridades gramaticales del inglés jurídico y las diversas fuentes del vocabulario en inglés que usamos en la Unión Europea, así como el aprendizaje de la terminología fundamental en diversos ámbitos: civil, penal, etc.

En esta edición se ha contado con tres ponentes lingüistas y tres juristas. Los tres lingüistas son profesores de la UNED y tienen una dilatada experiencia en la enseñanza de la fonética del inglés (Eva Estebas) y del inglés jurídico (Eva Samaniego y Beatriz Pérez). Los tres ponentes juristas son especialistas en los temas que han impartido, además de contar con una extensa formación en lengua inglesa y con amplia experiencia en la Unión Europea y a nivel internacional. Se trata del magistrado Luis Arcos, juez de vigilancia penitenciaria y actualmente jefe de Sección del Servicio de Relaciones Internacionales del CGPJ; la magistrada-juez Cristina Cueto, del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Granada; y el fiscal holandés Simon Minks, especialista en la lucha contra el terrorismo y los crímenes de guerra, que cuenta con amplia experiencia en la Corte Penal Internacional, además de asesorar a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC, por sus siglas en inglés).

Una colaboración interinstitucional

En la inauguración de esta cuarta edición del Curso de Verano, el rector de la UNED, Ricardo Mairal, destacó que “en este curso formen parte destacados profesionales del campo. Yo siempre digo que estamos en la era de las alianzas, y en el siglo XXI no se conciben los proyectos de forma individual, sino todo lo contrario, se conciben en colaboración con otras instituciones. Es así, y solo así, como los proyectos son grandes en su envergadura, y además son solventes en su alcance. Y en este sentido, nuestra relación con el Consejo General del Poder Judicial es una relación muy próspera en la que podemos y debemos hacer muchas cosas, se está trabajando ya en nuevos proyectos”. Y añadió que “debemos apostar por la transferencia del conocimiento, pero es inconcebible hacerlo de forma individual; es solo posible si se hace en colaboración con instituciones de reconocido prestigio”.

 

Benedict Leonard, magistrado de Enlace del Reino Unido en España, habló de la importancia del lenguaje en el mundo jurídico. “Pasé muchos años estudiando en Alemania”, explicó, “y pensando en lo importante que era intentar expresar en palabras las ideas que se encuentran en nuestra cultura arraigada, en nuestra experiencia, en nuestra filosofía”. Y qué importantes son esas ideas para organizar nuestras vidas porque “nuestras Constituciones, nuestra ley de contratos, nuestra ley penal,…, todas estas leyes reflejan nuestras culturas, pero también están limitadas por el idioma”.

 

Por su parte, María Luisa Roldán García, directora del Servicio de Formación Continua del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), destacó la dinámica de colaboración con la UNED, ya muy consolidada desde hace tiempo. “Precisamente es en el ámbito lingüístico, a nivel jurídico, incluso en temas de lenguas extranjeras, en el estudio general de lenguas extranjeras y autonómicas”, explicó, “donde nosotros tenemos un buen convenio de colaboración con la UNED. A través de la UNED es donde los jueces y magistrados se forman en las lenguas extranjeras y también en las lenguas de las comunidades autónomas. Pero además nosotros contamos con un campus virtual para nuestra formación a distancia, que tenemos residenciado en el campus de la UNED a través de otro convenio”. Y comentó la nueva colaboración en ciernes, un nuevo convenio con la universidad para el reconocimiento de la formación inicial de jueces en prácticas.

Los Cursos de Verano de la UNED cuentan con el patrocinio del Banco Santander a través de Santander Universidades

Más información:
Inglés jurídico para la Unión Europea / Legal English for the European Union
Web de los Cursos de Verano 2019
SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

Inma Luque
Fotografías: José Rodríguez
Comunicación UNED

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