Una herramienta básica para la democracia

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Asistimos a la inauguración del Curso de Verano ‘Los partidos políticos en la Constitución’, celebrado en el Congreso de los Diputados hace unos días, y conversamos con su directora, Ángeles Lario, que nos explica el papel fundamental de las instituciones políticas para el desarrollo de nuestra democracia

“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.
Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley.
Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”
(Artículo 6 de la Constitución de 1978)

Este es el texto en el que la Constitución Española enmarca a los partidos políticos. Se trata de un marco consensuado, fruto del análisis de años de Historia de los partidos políticos desde su creación en el siglo XIX hasta los inicios de nuestra democracia recuperada. En este momento político trascendental que atraviesa nuestro país, hablamos con Ángeles Lario, profesora titular de Historia Contemporánea, Vicedecana de Calidad e Innovación de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED y directora del curso Los partidos políticos en la Constitución, que tuvo lugar en la primera semana de julio en el Congreso de los Diputados en colaboración con la Asociación de Exdiputados y Exsenadores de la Cortes Generales con la asistencia de medio centenar de personas. Una colaboración que lleva dando sus frutos desde 2012, con la actualidad política y social como denominador común.

 

El artículo 6 de la Constitución de 1978 parece una “definición” ideal de lo que debería ser un partido político. Pero, ¿realmente podemos considerar que nuestros partidos políticos concuerdan con este artículo?

Una de las grandes críticas que se ha hecho a los partidos, por parte de teóricos de relieve, es que siendo precisamente la herramienta para canalizar la representación de la sociedad en el Estado, la herramienta básica de la democracia podríamos decir, sin embargo ellos mismos no son democráticos. Esa es una de las críticas fundamentales que se les hace por la evolución que han tenido los partidos. Y es muy interesante ver, precisamente, cómo va cambiando con el tiempo la idea que se tiene sobre el partido político. Cuando se llega finalmente al consenso de que son necesarios, como dice la Constitución, descubrimos que ellos no son democráticos.

Esta es una de las cuestiones en las que hoy día se está luchando para intentar adecuar el propio concepto de partido político, como herramienta de representación de los ciudadanos, para reformarlo y que tengan a su vez sistemas democráticos internos, que regulen la elección de los jefes de los diferentes puestos, del jefe del partido, etc.

¿Cómo comenzaron a funcionar en sus inicios? Tampoco tenían esa manera democrática de actuar, supongo…

Los partidos tienen una trayectoria larga y difícil. Empiezan siendo partidos “de notables”, otros les llaman “de cuadros”, oligárquicos, de pequeñas élites que se organizan… porque en ese momento aún no hay sufragio universal. Y pasan a ser partidos de masas en el siglo XX, con la lucha social. Con el surgimiento de los partidos socialistas, el éxito y el funcionamiento de estos partidos, que son programáticos, de principios, con muchos militantes y que luchan por un programa muy concreto y por ese grupo social que les vota, esto se contagia al resto de partidos. Y en un momento dado, todos los partidos aspiran a ser partidos de masas. Entre otras cosas porque no siempre los financió el Estado, sino que solamente los financiaban los militantes. Si no tenías militantes, no tenías partido; o tenías unas élites dentro con mucha capacidad económica, como pasa en muchos partidos en EE.UU., para sostener el propio partido. Pero la idea, sobre todo en la primera mitad del siglo XX, es que el partido debe ser un partido de masas. No tenemos más que pensar en el partido nazi, en el partido fascista, que ya no son partidos de lucha por esos grupos sociales, pero que se configuran igualmente como partidos de masas.

Después, desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy día, los que entran verdaderamente en crisis son esos partidos de masas. Y ya las denominaciones cambian, y los partidos se miran más hacia sí mismos y menos hacia el interés general de los ciudadanos que les votan. Y ya entran ciertos conceptos que casi es como una vuelta a las críticas del origen, porque no son partidos de principios, sino que prácticamente ya responden a una dinámica interna, y por lo tanto se alejan del interés social.

En los últimos años han surgido nuevos partidos políticos que han entrado con fuerza en el Parlamento, y que parecía que iban a actuar de forma diferente, que iban a corregir ese problema que tenían los partidos; pero luego han entrado rápidamente en la misma dinámica… ¿Por qué ha ocurrido esto?

Porque parece muy difícil sobrevivir actualmente sin esa dinámica de funcionamiento instalada en los partidos políticos. Hay alternativas, pero en general no tenemos muy claro cuáles pueden ser, porque para eso deberían tener muchos militantes, mucha fuerza propia autónoma, que no dependan del Estado ni de grandes financiaciones externas. En el momento en que se necesita esa financiación externa, entras en la dinámica existente.

Es un enigma para los propios politólogos. Hay diferentes posiciones, pero no hay nada claro que diga que lo que hay que hacer es exactamente “esto”. Y, de hecho, estamos entrando en una conjugación entre el partido como herramienta de representación por un lado, y a la vez intentando incluir la democracia directa como alternativa para evitar tanto poder del partido por otro. Ese ha sido el caso de Podemos; pero se les acabó pronto la democracia directa, esa es la cuestión. Se les acabó pronto porque al final la lucha por el poder y la necesidad de cuadros, de unidad, de firmeza, de una dirección fuerte, jerárquica, es muy potente.

¿Y qué papel podrían jugar otras instituciones o asociaciones que puedan funcionar de otra manera?

Ese es el intento de democracia directa, ese es el intento de una sociedad dinámica, activa… Porque la crítica no se hace solo al partido político, al final se hace también a la sociedad. Porque son sociedades apáticas, en que tienes la asistenta en casa y no quieres intervenir en nada de esto…

Nos hemos acomodado en votar cada cuatro años…

Nos hemos acomodado en decir a quién queremos como asistenta… Y cuando la escoges, ya no quieres que te den más problemas.

La profesora Lario hace referencia a la película ‘The Servant’, de Joseph Losey (1963), un clásico del cine que siempre utiliza como ejemplo de la relación entre el Estado (los partidos) y la sociedad. En ella, Dirk Bogarde es un mayordomo que sirve en casa de un joven aristócrata inglés (James Fox), que acaba de heredar una fortuna y al que no le interesa ocuparse de su casa, así que delega toda decisión en su sirviente. Y este acaba apropiándose de su casa, y hasta de su propia voluntad…

Eso somos la sociedad y el Estado. Él (el aristócrata) no quiere meterse en problemas, él no quiere meterse ahora a gobernar la casa; y a cambio, le gobiernan a él.

 

Ángeles Lario participa desde hace tiempo en el proyecto Partidos Políticos: origen, función y revisión de su estatuto constitucional, un proyecto de investigación muy interesante sobre partidos políticos liderado por la Facultad de Derecho y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Varios miembro del grupo de investigación han participado como expertos académicos en este Curso de Verano, además de los miembros de la Asociación de Exparlamentarios. La directora del proyecto, María Salvador, profesora de Derecho Constitucional de la UNED, interviene también en este curso; y dirige, además, el Centro de Estudios de Partidos Políticos, inaugurado hace dos años con el objetivo de contribuir a la creación de una cultura política y de fomentar el debate en torno al sistema democrático.

 

Cuidar las palabras como un cirujano cuida sus manos

En la inauguración del Curso de Verano, Jerónimo Nieto, codirector del curso, exdiputado y miembro de la Asociación de exdiputados y exsenadores, explicaba que entre los objetivos de esta entidad sin ánimo de lucro que cuenta ya con más de mil asociados está “la defensa y el fortalecimiento de la democracia en nuestro país, en la Unión Europea, y en el mundo en general, y también la puesta en valor de los derechos y deberes que se contemplan en la Constitución Española”.

“El curso surgió por sugerencia de algunos alumnos que asistieron al último curso”, explicaba Nieto, “que nos plantearon hacer un curso en relación con los partidos políticos y su encaje en la Constitución española, el papel que tienen en el juego político español. Y nos pareció una buena idea cuando diseñamos el curso, teniendo en cuenta además que se iba a celebrar después de un sinfín de elecciones (generales, autonómicas, municipales y europeas), lo que suponía un buen momento para analizar no solamente el resultado de esas elecciones, sino también para analizar cómo están engarzados los partidos políticos en la Constitución”.

Por su parte, la decana de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, Sagrario Aznar, reflexionaba acerca de la historia política. “Interesarse por la historia y por la política no es una cuestión menor, porque es un asunto que afecta al bien común. Por eso es tan pertinente la celebración de un curso en sí en un lugar como este. Los humanistas, las personas que trabajamos las Humanidades, tenemos que ser con las palabras tan delicados como los cirujanos son con sus manos”. Y hacía una defensa de “lo político como un lugar de discusión, de disenso; como un lugar en el que se crean conflictos y se buscan soluciones. Como el lugar de lo que realmente es la política, una política que empieza en un lugar como este, como es el Congreso, en el marco de una Constitución que nos hemos dado como bien común para todos, y que continúa en la calle, que es otro lugar en el que habitualmente se hace política”.

El presidente de la Asociación de Exparlamentarios, Juan Van-Halen, recordó sus inicios en el mundo parlamentario no como diputado, sino como periodista, lo que le aportó una visión diferente una vez pasó al otro lado de la barrera. Al hablar sobre la evolución de los partidos políticos durante estos 40 años, Van-Halen comentó que “había mucha más generosidad cuando yo asistía a los debates parlamentarios en la Constitución”. Y añadió que “no era fácil salir de la situación en la que estábamos, y se salió con generosidad de todos. Porque había una clase política con mucha responsabilidad, con mucha preparación y con mucha entrega al interés general. La Constitución que nos dimos los españoles en el año 78 es la primera Constitución no otorgada, consensuada, en la cual todos los partidos se dejaron pelos en la gatera. Yo creo que los partidos (todos) han perdido en generosidad y han ganado en mirarse al ombligo, en mirarse hacia sí mismos”.

Por último, el rector de la UNED, Ricardo Mairal, destacó la relevancia de un Curso de Verano como este para una universidad “cercana a los intereses de los ciudadanos y que tiene la responsabilidad de crear pensamiento crítico, de generar pensamiento desde el cual nos permita dar respuesta a los muchos desafíos que hoy nos plantea la sociedad el siglo XXI”. Y añadía “estamos en el tiempo de las grandes alianzas. Hoy los proyectos son grandes, no solo por los objetivos que persiguen, sino porque demandan la colaboración interinstitucional. Y esto supone cultivar la generosidad, supone tener la capacidad para entender al otro, supone tener además la capacidad para generar conflictos que son, por otra parte, cotidianos, de la vida diaria. Supone tener esa profundidad de miras que demanda buscar soluciones competentes y solventes para el bienestar de la sociedad. Es, en definitiva, el momento de la colaboración y de las grandes alianzas. Y es así y solo así, como se gestionan los grandes proyectos”.

El rector también tuvo palabras de felicitación para ambos directores el curso “porque lo han planteado de una forma que es ilustrativa de cómo se deben plantear las grandes preguntas y, por consiguiente, la investigación. De una forma interdisciplinar se aproxima uno al tema de los partidos políticos desde el Derecho Constitucional, desde la política y desde la Historia… Yo siempre he dicho que la ciencia es proteica, pero además tiene la gran virtud de acercar disciplinas. Y es precisamente de nuevo esa visión poliédrica, esa búsqueda de las sinergias, esa apuesta por la interdisciplinariedad, como podemos dar respuesta a las grandes preguntas”.

 

Los Cursos de Verano de la UNED cuentan con el patrocinio del Banco Santander a través de Santander Universidades

 

 

Comunicación UNED: Galería de imágenes.

Más información:
Los partidos políticos en la Constitución
Web de los Cursos de Verano 2019
SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

Inma Luque
Fotografías: José Rodríguez
Comunicación UNED

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