Un marco de convivencia de 40 años

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Asistimos al curso de verano Cuarenta años de la Constitución de 1978, celebrado en el Congreso de los Diputados con gran éxito de asistencia

Los españoles son iguales ante la ley. Sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

(Título I, capítulo segundo, artículo 14 de la Constitución Española)

Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España.

(Título I, artículo 10, apartado 2 de la Constitución Española)

 

En este 2018 nuestra Carta Magna cumple 40 años desde su aprobación por las Cortes Generales y su ratificación por el pueblo español en 1978. Cualquiera de sus artículos y apartados sería digno de mención en esta introducción; la elección de estos dos se debe simplemente a que en ellos quedan garantizados nuestros derechos y libertades básicos como ciudadanos, pero también nuestras obligaciones. Ahora que en los últimos tiempos existe un debate en la calle acerca de la conveniencia o no de su actualización, o incluso de su completa renovación (y consiguiente aprobación), como piden algunos, conviene recordar que este documento es nuestro marco de convivencia como españoles. Merece la pena, por tanto, revisarlo con un enfoque histórico y científico, lejos de ideologías y pasiones, y proporcionar una visión objetiva que derive en un debate sensato y responsable. Es lo que han hecho en los primeros días de julio en el Congreso de los Diputados, donde se celebró el Curso de Verano Cuarenta años de la Constitución de 1978, inaugurado por el rector de la UNED, Ricardo Mairal, que estuvo acompañado por los directores del curso Ángeles Lario y Jerónimo Nieto, además de Ángel Herrerín, director del Dpto. de Historia Contemporánea de la UNED, y Juan Van-Halen, presidente de la Asociación de Exdiputados y Exsenadores de las Cortes Generales.

 

Los valores de la Constitución de 1978

Siendo la universidad un espacio de debate y de creación de opinión, el rector de la UNED, Ricardo Mairal,  se refirió a los valores de la Constitución de 1978 haciendo una analogía con los valores que deben presidir el mundo académico.

“Yo creo que la universidad tiene que estar cada día más cerca de los verdaderos desafíos de la sociedad, y uno de ellos es crear opinión sobre temas absolutamente trascendentales como es nuestra historia”, y añadió: “El foro que tenemos por excelencia para crear opinión son los cursos de verano, los congresos y los seminarios. Y es curioso que en estos cursos intentamos cultivar lo que en mi opinión debe presidir el debate científico”. Mairal se refería a valores como el aperturismo ideológico, que se cultiva al contrastar paradigmas, tesis y teorías; la sensibilidad crítica, presente al interpretar los datos y sacar conclusiones; la intuición y la perspicacia ilustrada frente a la información indiscriminada; la capacidad para crear pensamiento; “o la capacidad para crear una actitud solidaria para intentar resolver problemas que solo el hombre crea”, explicó el rector. “Todos estos valores que están presentes en el debate científico, en la ciencia en general, estuvieron presentes en buena medida en la redacción de la Carta Magna del 78”.

También destacó la gran capacidad de diálogo de los protagonistas que hicieron “la redacción de este documento, y que debe estar presente en cualquier debate científico”. Y exhortó a los alumnos a formar parte de ese diálogo: “Ustedes, durante este curso, serán actores muy relevantes para contrastar teorías, paradigmas, tesis, contratesis… Y, sobre todo, para alimentar el diálogo científico, que es el que nos permite reformar, reconstruir y revisar teorías y, en definitiva, avanzar”.

 

La participación de los ciudadanos activos

Ángeles Lario, profesora titular de Historia Contemporánea de la UNED y directora del seminario, habló de los objetivos de este curso de verano, y de los que le precedieron en ediciones anteriores, mencionando que aquel siempre había sido “tocar temas de actualidad, que afectan a nuestro interés inmediato como ciudadanos, y ahondar en ellos desde un punto de vista histórico, político, constitucional, que suelen ser los tres ámbitos que solemos convocar en estos cursos”. La profesora Lario hizo un recorrido por los cursos anteriores, cuyas temáticas han abarcado desde el 200 aniversario de la Constitución de 1812, pasando por la situación del Senado en la historia de España, los movimientos sociales, la cuestión nacional o las primeras elecciones democráticas de 1977, hasta llegar al curso que nos ocupa. Y se refirió a la utilidad de las sesiones, en las que también animaba a los alumnos a participar como ciudadanos activos que somos: “Nadie juega un juego sin conocer las normas, pero sí se hace con la política. Nosotros sí votamos, sí tenemos opinión, sí actuamos en lo público… sin conocer verdaderamente las normas, la doctrina política, el sistema constitucional,… las normas de nuestro sistema”. Se lamentaba la profesora de ser un tema que apenas se trata en las enseñanzas primarias, medias, ni tampoco a nivel general, ni incluso en Historia. “Yo sí lo hago en mis cursos, pero es verdaderamente difícil acceder a ese conocimiento, cosa que es bastante insólita, pero es así”.

Por último, también hablaba de la necesidad de “profundizar, como cada año, en estas normas de funcionamiento de nuestro sistema político, de nuestra cultura política, para ser más y mejores ciudadanos y políticos activos”.

Por su parte, Jerónimo Nieto, exdiputado y vocal de la Asociación de exparlamentarios, explicó que el seminario estaba enmarcado dentro de un amplio programa de actos que se llevan a cabo durante el año 2018 en el Congreso y en el Senado para conmemorar el 40 aniversario de la aprobación de la Constitución de 1978. “Para nosotros ha sido una gran satisfacción, como asociación y como UNED, poder realizar este curso dentro de ese marco de actividades conmemorativas”. Y volvió a instar a los presentes a participar activamente en el curso: “Os animo a que participéis en los debates que hacemos siempre al final de cada una de las ponencias, para que de esa forma este curso sea más fructífero. Analizaremos el contenido de la Constitución, cómo se gestó, qué ha significado la Constitución a lo largo de estos 40 años, qué lagunas existen, qué propuestas de mejora se han ido produciendo a lo largo de estos años, qué propuestas se pueden hacer aquí a lo largo de los debates que llevemos a cabo… Yo os animo a que estos dos días y medio que vamos a estar aquí celebrando este curso, que os animéis a debatir, y por tanto a profundizar en el contenido del curso”.

 

Mirar al pasado con perspectiva histórica

El director del Dpto. de Historia Contemporánea de la UNED, Ángel Herrerín, habló de la necesidad de abordar el tema de la Constitución con rigor histórico, acercando a los ciudadanos una realidad histórica. “No solamente para lo que vamos a aprender todos y cada uno de nosotros en este curso, sino que la sociedad española se va a ver beneficiada precisamente de ello”, añadió. Se lamentaba Herrería de que muchas veces miramos épocas históricas relevantes con ojos presentistas. “Parece que las libertades y los derechos que había en España hace 40 años eran los mismos que lo que tenemos hoy en día, o que la sociedad española de hace 40 años es la sociedad que hay hoy en día. Yo creo que eso es un grave error, no podemos mirar un período del pasado con ojos del presente. Esa sociedad que había después de la muerte de Franco, en el año 1978, una sociedad que había cambiado de una forma excepcional, estaba tremendamente lejos de lo que tenemos hoy”.  Y añadía: “Hay que acercarse al pasado con rigor, analizando las cosas, poniéndose en el momento adecuado e intentando acercarnos a la mentalidad que había en ese momento”.

El profesor Herrería también se refirió al período de la Transición como una época sumamente compleja, en la que tanto las personalidades políticas como los movimientos sociales, las huelgas, o el hecho mismo de salir de una dictadura para entrar en una democracia fueron determinantes para el éxito que supuso para la sociedad española. Y en cuanto a la actualización de la Constitución: “Se están poniendo en duda tantas cosas que a lo mejor deberíamos de estar orgullosos por cómo se hicieron en su momento determinado. Puede ser que haya cosas que estuvieran mal, sin duda alguna, y cosas que son mejorables por supuesto. Hay cosas que hay que cambiar, indudablemente; como por ejemplo, la Constitución, que necesita seguramente un cambio. Pero siempre valorando lo que hemos hecho y en dónde estamos”.

Juan Van-Halen, presidente de la Asociación de Exdiputados y Exsenadores de las Cortes Generales., relató su experiencia de tantos años como periodista parlamentario antes de convertirse en diputado de la Asamblea de Madrid y calificó estos 40 años como de los más interesantes en la historia de España: “Estudiar estos 40 años es estudiar un periodo muy interesante y positivo de la historia española. Cíclicamente, volvemos a reescribirla, y tenemos los mismos problemas que hace 80 o 90 años, menos mal que con otro espíritu”. En cuanto a la Constitución, afirmó que “tiene muchos puntos que se podrían arreglar, y que hay que arreglar. No como un niño que entra en una cacharrería tirando de un caballo de madera, sino que hay que cambiar cosas. Hay que irlas arreglando poco a poco”.

 

Reflexión y crítica constructiva

Este ha sido un Curso de Verano que ha tratado de tocar todos los palos relacionados con la historia política de estos 40 años de democracia. Por ejemplo, uno de las sesiones se refirió a la representación de la España constitucional, el problema de los símbolos (el himno, la bandera, el escudo…), un tema tratado por el catedrático de Historia del pensamiento y de los movimientos sociales y políticos de la UCM, Javier Moreno Luzón. En otra de las sesiones se habló del estudio de nuestra Constitución desde el punto de vista de todo el trayecto histórico hasta ahora; José María Portillo, catedrático de Historia Contemporánea de la UPV se encargó de ello. Yolanda Gómez Sánchez, catedrática de Derecho Constitucional y directora de la Escuela de Doctorado de la UNED, trató de los derechos fundamentales y la reforma de los estatutos de autonomía. De la justificación de la monarquía en democracia, una cuestión que también está en el punto de mira, habló Ángeles Lario.

Los exparlamentarios hablaron también, desde el punto de vista no solo del conocimiento sino también de la práctica política, de los pactos sociales y económicos que forjaron el consenso constitucional… Miguel Roca i Junyent y Jerónimo Sánchez Blanco, diputados constituyentes y el primero de ellos ponente de la Constitución, hablaron del pacto constitucional de 1978 y de los pactos económicos y sociales que lo hicieron posible. Jerónimo Nieto, también exdiputado, habló del poder legislativo en la Constitución del 78.

En la última jornada, además de la visita al Congreso, se celebró una mesa redonda sobre la necesaria actualización de la Constitución: reforma sí o no. En ella debatieron Yolanda Gómez Sánchez, catedrática de Derecho Constitucional; María Izquierdo Rojo, diputada constituyente y una de las “madres” de la Constitución; Manuel Núñez Encabo y Jaime Rodríguez Arana, exdiputados. Todos ellos discutieron sobre la Constitución y analizaron hasta dónde se puede reformar o actualizar.

 

Una reforma necesaria

Tuvimos la oportunidad de hablar unos minutos con la directora del curso, Ángeles Lario, sobre la temática de este último debate, uno de los puntos que parecen suscitar más interés en la opinión pública. Estas fueron sus palabras…

¿Por qué cuesta tanto poner sobre la mesa otra vez la Constitución, revisarla, actualizarla como se desprende del debate?

Porque hay muchos de los capítulos, títulos y artículos de la Constitución están, digamos, muy garantizados. Afectan a la Corona, por ejemplo, y afectan a la organización territorial. Tocar esa parte requiere, además de grandes mayorías, aprobarlo por referéndum. Y todos suponen que cuando sacas de nuevo la Constitución a referéndum se van a votar muchas más cosas que esa sola, y que puedes volver a poner otra vez en cuestión; o que se entrará en cuestiones como monarquía y república, por ejemplo, que quizá provocara que hubiera mucha división en el resultado. Podría ocurrir que en ese referéndum actual la Constitución obtuviera muchos menos apoyos que los que tuvo en su momento. Y esa cuestión del referéndum y ese temor a que se planteen asuntos paralelos a lo que uno quiere reformar es lo que hace que se limite mucho y se tenga mucho cuidado de reformar ciertas cosas.

¿Y no sería saludable para la democracia que hubiera un debate serio sobre la Constitución?

Eso siempre es relativo, porque cuando algunos dicen, “oye, es que nosotros no hemos votado la Constitución”. Ni nosotros, ni los EEUU, que tienen la Constitución desde finales del siglo XVIII; o Inglaterra, nadie discute sobre la Constitución de Inglaterra. Nadie ha pensado que una Constitución se vote todos los días, eso sería un caos. Una Constitución se hace de manera que signifique un marco general, una estabilidad fundamental, porque luego puedes cambiar las leyes. Las leyes se cambian; de hecho, es lo que hacen las Cortes todo el tiempo, cambiar leyes. Es un error de concepto, que nos viene dado por nuestra agitada historia, porque hemos reconstituido de nuevo, en pleno siglo XX, una monarquía que en realidad provenía desde la Constitución de 1812 en el formato actual.

Luego, se hacen enmiendas a la Constitución. Las 10 primeras enmiendas de la Constitución de los EEUU son los derechos de los ciudadanos. Pero eso ya no requiere ningún otro proceso constituyente, sino que se van añadiendo enmiendas. En nuestro caso, si no fuera por esta circunstancia del referéndum… Por una parte ha pretendido darle mucha estabilidad, y por otra ha impedido que se hagan con fluidez ciertos cambios que serían razonables para adecuarla a la actualidad, que es lo que se suele hacer en las Constituciones: añadidos, enmiendas, etc.

Es decir, que la idea esa de tener todos que votar la Constitución cada vez que nace una nueva generación es absurda…

 

Sí, porque estaríamos constantemente cambiando de marco constitucional…

Esa ya es nuestra historia… Precisamente nos quejamos de nuestra historia porque ha sido una sucesión constante de constituciones que no aportaban nada nuevo. Porque lo importante es la legislación, tú puedes legislar sobre lo que creas conveniente. Y eso que no aportaba nada, nos tuvo entretenidos más de un siglo. Es mejor dedicarse a lo práctico, y dejar el marco constitucional que permite toda

La única cuestión que hay verdaderamente ahí es la cuestión de la monarquía o la república… Que dada nuestra historia, pues efectivamente, crea esas posibles tensiones.

Pero en algún momento habrá que debatirlo, al menos…

Sí, se puede debatir… Pero partiendo de la observación de que aquí no se forma políticamente a nadie… Es como si dijeras “mira, tengo que reconstruir la casa; pues que vengan los que quieran y la reconstruyan”… Yo prefiero que sea alguien que tenga conocimiento. Ese es nuestro riesgo. La democracia está muy bien, pero también tiene que tener sus salvaguardias y sus limitaciones, porque si simplemente dejas que la gente se guíe sin más por su pasión por lo que sea… Porque ¿qué república? Porque hay muchos modelos de república. ¿Cuál nos conviene? Hay que decidir con conocimiento, y estas cosas no se enseñan. Y deberían enseñarse desde la escuela. En ese sentido, en teoría sí, muy bien, podemos decidir, pero ¿realmente conocemos los pros y los contras, lo que nos viene mejor, lo que nos viene peor, y juzgamos de acuerdo a todos esos datos? Los riesgos, los beneficios, qué nos aporta, qué nos quita… Todo eso, como no lo conocemos, y desde el punto de vista político tampoco lo vamos a conocer, porque…

No van a ser objetivos…

Eso es… Tendría que ser un debate verdaderamente de especialistas, y desde el conocimiento, y divulgar año tras año primeramente las características de modelos y el funcionamiento de los sistemas. Y una vez que eso se hiciera llegará un momento en que todo el mundo sepa de lo que estamos hablando. Y en ese caso sí se puede pensar, ¿no? Pero eso es una utopía, porque no funcionamos así.

Pues habrá que conseguirlo…

 

Más información:

Web de los Cursos de Verano 2018

SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

 

Inma Luque

Comunicación UNED

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