Transformar la sociedad desde la economía social

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A mediados del mes de julio, estudiantes, emprendedores sociales, inversores, economistas, tecnólogos y empresarios concienciados con lo social tuvieron una cita en un Curso de Verano que promovía el emprendimiento social como motor de cambio para lograr una sociedad mejor

Aunque la expresión “emprendimiento social” pueda parecernos algo novedoso, surgido a partir de la reciente crisis económica y de valores, lo cierto es que la economía social lleva en España muchos, muchos años. ¿Qué es la ONCE, sino una empresa social? Solo por poner un ejemplo…

Quizá lo que necesitamos es empezar a creernos que somos de verdad capaces de transformar nuestra sociedad hacia una en la que el desarrollo sostenible y responsable, socialmente hablando, sea una realidad extendida de forma general, y no solo de unos cuantos pioneros (casi diría que “aventureros”) con suerte o mucha habilidad. La empresa social está ya aquí para quedarse, ya no hay vuelta atrás… Es algo que aprendimos hace unas semanas en las Escuelas Pías de Madrid, en el Curso de Verano El ecosistema del emprendimiento social: iniciativas para mejorar el mundo.

Tuvimos una conversación muy agradable con su directora, Marta Solórzano, profesora titular de Organización de Empresas de la UNED y directora del programa de postgrado de Emprendimiento e Innovación Social, que os tremos aquí.

 

En busca de la definición de empresa social

Cuéntanos a qué os referís en el título cuando habláis de “ecosistema de la economía social”

 El curso es muy similar al del año pasado. Lo hemos así porque nos gusta la idea y porque pensamos que es muy necesario llamar a las cosas por su nombre.

Cuando hablamos de “empresa social”, hay un gran batiburrillo porque no existe una definición consensuada, y porque hay distintas interpretaciones respecto a lo que es una empresa social.

 

¿A qué te refieres?

Hemos detectado que según la realidad socioeconómica desde la que se contemple la empresa social, significa una cosa u otra cosa. Y queremos que esto sea conocido. Si la empresa social se maneja en la economía social, se entiende una cosa; si se vive en la economía solidaria, se entiende otra cosa; en el tercer sector de acción social, se entiende otra cosa; y en el negocio social, se entiende otra cosa.

 

Y en base a eso, ¿cómo habéis enfocado el curso?

Empezamos con una contextualización de la empresa social en Europa, porque España pertenece a Europa, aunque a veces eso lo pasemos por alto.

Estamos insertos en una realidad superior, que es Europa, que tiene iniciativas en torno a la empresa social, que cuenta con una serie de programas que apoyan a la empresa social, y hasta una definición de empresa social. Por eso comenzamos viendo qué es la empresa social en Europa; porque además se vive, no solamente a nivel de la Comisión Europea, sino a nivel de cada uno de los países que forman la Unión Europea.

Luego particularizamos esa visión para para España, pero en términos generales.

Porque luego ya vamos entendiendo la empresa desde cada una de estas cuatro realidades que hemos identificado, que conciben la empresa social dentro de su realidad, y cómo lo hacen.

Y terminamos con la parte de la financiación de la empresa social, algo que para los futuros emprendedores sociales es muy interesante.

 

Llevamos años hablando de emprendimiento social y todavía sigue sin haber una forma jurídica de empresa social…

Si utilizamos la definición de la UE, tal como se entiende la empresa social de acuerdo con la Comisión Europea, sí que existen empresas sociales en España desde hace mucho tiempo. Pero no existe esa forma jurídica.

En España hay una ley, la Ley Economía Social. Existió una iniciativa por parte de un grupo de entidades que buscaban normalizar una figura jurídica para la empresa social, pero esa no llegó a prosperar. Porque por parte del Parlamento se argumentó que ya existía una ley de la economía social y que la empresa social podía surgir al amparo de dicha ley.

Pero también porque es un concepto que todavía no está bien definido. Según la corriente europea, tiene unas características; la corriente anglosajona tiene otras. En función de los países también se prima unas cosas y no otras… Existe una definición de empresa social, que es la que da EMES, que es una red internacional de economía, empresa y emprendimiento social; pero no es una definición cerrada, sino que proporciona una serie de indicadores para que en función de esos indicadores tú puedas ubicar el modelo de empresa social.

 

Pero entonces, jurídicamente, cada empresa que se considere social tiene que adoptar otras formas…

Claro, efectivamente. No existe una forma jurídica de empresa social en nuestro país. Incluso en muchas ocasiones se adoptan formas jurídicas mercantiles, pero luego internamente se están comportando como empresas de la economía social: porque están limitando el reparto de beneficios, porque los socios o todos los trabajadores toman democráticamente las decisiones… Es decir, que internamente se comportan de una manera, pero adoptan una forma jurídica que no es una forma jurídica de la economía social.

Creo que más que una figura, lo más importante es definir cuál es tu misión social, cómo te estás comportando respecto a tu entorno, a tus grupos de interés, y cómo te estás comportando internamente. Una empresa social no puede ser una empresa que no trata bien a sus trabajadores, por mucho que satisfagas un problema social importantísimo.

 

Los expertos

¿A quién habéis invitado a participar en las distintas sesiones del curso?

Sabina Lobato, que inaugura el curso, es directora de Formación, Empleo, Proyectos y Convenios de la Fundación ONCE. Entidad, además, que nos patrocina el curso, o sea que lo único que puedo decir es la labor tan impresionante que hacen…

Margarita Albors y Raúl Contreras son parte del inicio del sector en este país. Margarita Albors es socia fundadora de una de las primeras incubadoras de empresas sociales en nuestro país, Socialnest.

Y Raúl Contreras, co-fundador de Nittúa, lleva trabajando por la inclusión social y por el desarrollo económico de las personas que están en riesgo de exclusión toda la vida. Trabaja desde la economía para lo social.

Rocío Nogales es directora ejecutiva de EMES International Research Network y lleva trabajando en estos temas mucho tiempo, desde la red internacional. Además pertenece a un grupo de jefes de la Comisión. Mercedes Valcárcel es directora de investigación, evaluación e innovación de la Fundación Tomillo y promotora de la Fundación Isis e Isis Capital. Aparte de lo gran profesional que es, es una persona maravillosa, comprometida desde siempre… No es solo lo que sabe, sino también lo generosa que es. Y el compromiso que tiene con el sector.

Y luego ya pasamos a personas que son referentes en cada uno de los sectores o las realidades socioeconómicas desde las que se contempla la empresa social. Josefa Torres es la directora general de FEACEM, la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo. Mar González es de la Comisión Ejecutiva de FEADEI, que es la Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción. Entendemos que la figura de los centros especiales de empleo y de las empresas de inserción son fundamentales a la hora de entender la empresa social desde la economía social.

Para hablarnos del tercer sector de acción social, viene María Luisa Gómez, directora de la Plataforma de ONG de Acción Social. Y Joaquín Alcalde, que es el director de Cives Mundi, y también director de El Hueco. Cives Mundi es una ONG, y ellos fundaron El Hueco como una empresa social que pudiera financiar a su ONG. Son de Soria, y están haciendo una labor impresionante: luchan contra la despoblación de Soria, de zonas rurales que están en riesgo de despoblación. Y están utilizando la empresa social vehículo para luchar contra esa despoblación.

En cuanto a la economía solidaria, viene Elena Novillo, que es responsable del área de Economía Social y Solidaria de Economistas sin Fronteras, una ONG que está insertada dentro de la economía solidaria. La economía solidaria busca trabajar para que la economía esté al servicio de las personas. Y el vehículo empresarial es la empresa social solidaria, que busca cambiar las cosas, transformar las realidades. César Gómez Veiga, que es del grupo cooperativo Tangente, especializado en la realización de proyectos dirigidos a mejorar la calidad de vida de las personas y el medio ambiente. Y nos va a presentar el proyecto Mares, promovido por el Ayuntamiento de Madrid, para identificar necesidades sociales en ciertos barrios de Madrid y realizar algún tipo de proyecto que busque solucionar esos problemas.

Luego hablaremos de la innovación social. Viene Pablo Almunia, que es cofundador de UEIA, una incubadora que empezó a funcionar hace tiempo, ahora está paralizada, pero él participó con Catalina Parra en la fundación; y ahora es patrono y miembro del Comité Ejecutivo de Hazloposible. Y trabaja en temas de innovación aplicada a la innovación social. Y Eusebio Reyero, que es cofundador de Hackity, una empresa de diseño social,  también conoce muy bien el sector porque es muy activo.

Y finalizamos las sesiones con financiación del emprendimiento social. Tenemos a Felipe Gómez y a Francisco Soler, ambos directores de inversiones en dos fondos de inversión social, como son Innovis Capital y Creas. Mercedes Valcárcel también es promotora de Innovis Capital. Y luego también hablamos de otros dos instrumentos, que son relativamente recientes, como son el crowdfunding y el crowdimpacting. Para hablarnos de crowdfunding viene Mauricio O’Brien, consultor de diseño y educación de Goteo, una plataforma de crowdfunding cívico y colaboración en torno a iniciativas ciudadanas, proyectos sociales, culturales, tecnológicos y educativos.  Sobre crowdimpacting nos habla José Moncada, director general de La Bolsa Social, la primera plataforma en España de crowdimpacting: el equity crowdfunding de los inversores y las empresas con impacto social positivo. Son formas diferentes de financiarte… En el caso de Goteo, a través de donaciones pequeñas para financiar un proyecto, que es una forma que se utiliza mucho en el emprendimiento social, o cuando quieres lanzar un proyecto de empresa social. Y el crowdimpacting, que aquí en España es relativamente reciente.

 

Inversión social vs rentabilidad financiera

Al hilo de la inversión social… hablando con algún experto en mercados financieros, he observado que su visión es un poco negativa, en el sentido de que no ven en la sociedad un compromiso más allá de la rentabilidad financiera…

Primero, las rentabilidades y los valores deberían reflejar tanto la creación de valor como la destrucción de valor. Lo que no puede ser es que una rentabilidad esté produciendo solamente una variación de valor en términos financieros. Si tú has destruido valor social, eso también lo debe reflejar.

 

¿Y cómo se reflejaría?

Pues a través de una disminución de la rentabilidad total. Es decir, la variación de valor de algo tiene que reflejar tanto si has creado valor financiero como si has destruido valor social. Estamos acostumbrados a medir solamente en términos financieros; pero tú a lo mejor estás consiguiendo una rentabilidad altísima a costa de destruir muchísimo valor social…  Pues eso también lo deberías reflejar. De manera que el valor sea una suma del valor financiero y el valor social, en sentido positivo o en sentido negativo.

Igual que los precios, que deberían recoger las externalidades que se generan. Si tú estás perjudicando a personas, o estás perjudicando entornos, tus precios deberían ser mayores. Es decir, que la gente tenga que pagar más por lo que tú estás generando, porque estás destruyendo valor. De igual manera, el valor de las cosas debería ser un valor suma de valor financiero, de valor social y valor medioambiental.

Lógicamente, los que solamente buscan la rentabilidad financiera te dicen: “No, no, no… eso no tiene sentido”. Pues claro que tiene sentido; es que es lo que debería ser. Pero si solamente nos movemos por criterios financieros… ¿Qué somos nosotros? ¿Cifras o personas que viven en sociedad?

 

¿Y no podría existir una Bolsa de valores, que tengan en cuenta este valor social?

¡Es que debería existir! Lo que pasa es que tenemos que avanzar en la medición, para poder comparar…¿Cómo trasladas a números un valor social? Es tan difícil…

 

Además entiendo que cuando se tratara de restar, las empresas intentarían “no decirlo mucho”…

Claro, por eso hay que trabajar en ello. Y, por lo menos, generar esa conciencia…  Yo no puedo pagar 5€ por una camiseta que la están fabricando con personas esclavizadas. Es que esa camiseta tendría que costar… ¡buf, ni se sabe! Igual que una camiseta, que se está produciendo siendo respetuoso con el medio ambiente, y tratando bien a los trabajadores… debería ser infinitamente más barata.

 

Falta, entonces, un poco de educación, ¿no?

Educación, cultura… Depende de todo.

 

¡Pues vamos a difundirlo!

 

Inma Luque

Edición web: Óliver Yuste.

Comunicación UNED

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