“Sin una buena observación no habrá una buena predicción meteorológica, por lo que necesitamos buenos datos”

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En el campo de la ciencia, los Cursos de Verano de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han querido acercase en el Centro Asociado de Ávila al mundo de la meteorología con el curso ‘Observación y predicción meteorológica en el siglo XXI’, en el que se ha hecho un análisis de cómo se trabaja hoy día para la creación de los modelos que cualquiera podemos encontrar para informarnos.

Este curso, resultado de la colaboración entre la UNED y AEMET, ha sido dirigido por el catedrático de Física Fundamental Ignacio Zúñiga, quien ha destacado que “la idea que se quiere transmitir es que recorrer toda una cadena desde la observación y la toma de datos hasta integrarlos dentro de unos modelos que se interpretan tras una predicción y después comunicarlos” y ha hecho especial hincapié en que para entenderlo lo primer es diferenciar entre meteorología y climatología, porque “la meteorología es el estudio de la atmósfera en un momento concreto y la climatología supone decenas de años”.

Los colaboradores del curso han sido expertos en la materia, como José Ignacio Palacio, jefe de Sistemas Básicos de la Delegación Territorial de la AEMET en Madrid, que sería de los expertos en la primera parte del proceso, es decir, la observación. Su trabajo, ha dicho, consiste en “la supervisión de las redes de observación tanto de estaciones automáticas, semiautomáticas y convencionales, de los observatorios y de la instrumentalización de los aeropuertos”.

Palacio ha explicado que “los datos de observación se analizan y se utilizan como base para hacer los pronósticos”, es decir, que “las redes de estaciones, los sondeos, las imágenes de satélite o las imágenes de radar sirven como base, como punto de partida, para desarrollar un modelo numérico, que tiene unas ecuaciones y una física que muestra el comportamiento de todas las variables que luego sirven para ser interpretadas y hacer el pronóstico”.

La observación, ha dicho, “se hace en aeropuertos, capitales de provincia, zonas que tiene una alta representatividad meteorológica, como zonas de montaña o valles importantes, y en el mar en la zona costera o con las boyas meteorológicas” y ha destacado que “para la observación la herramienta más sencilla sería un pluviómetro, aunque las herramientas se pueden profesionalizar más con elementos para medir la temperatura, el viento, la humedad o la radiación” y ha concluido que “en las predicciones estacionales no se puede ser preciso, mientras que a 24-72 horas, las predicciones son muy fiables”.

Además, ha destacado que “tenemos una red de detección de rayos con la que somos capaces de contar cuántos han caído y saber dónde, lo que se utiliza sobre todo en prevención, por ejemplo en caso de tormentas secas, porque pueden ser causa de un incendio forestal, para lo cual se informa a Protección Civil 112”.

En este punto también se ha referido a quién aportan los datos, ya que en el caso de prevenir, como es el caso anterior sería al 112, pero la información generada por su trabajo es al fin y al cabo de difusión general, abierta a cualquiera y más hoy con las nuevas tecnologías, de las que asegura que “es la gran revolución, porque permite ofrecer la información de forma inmediata y en cualquier lugar”. Un avance este que se suma a la propia instrumentalización “por la electrónica y el abaratamiento de los equipos”, ha asegurado.

De otra parte, del lado de la predicción han estado varios ponentes, como Darío Cano, jefe de la Oficina Meteorológica Aeronáutica del Aeropuerto de Madrid-Barajas y miembro de la AEMET, que ha explicado que “la función de un meteorólogo en un aeropuerto es estar al tanto de las necesidades que les surjan. En el grupo de observación, cada media hora se observa un mensaje mundial para ver lo que se pueden encontrar los aviones y hacer su programación de vuelo”, ha dicho.

Además ha explicado también que “un sondeo es una observación que se hace con un globo sonda, es decir, se coloca el instrumental meteorológico en el globo sonda y nos da el perfil vertical de la atmósfera, temperaturas, vientos y humedades en distintas alturas. Eso da muchísima información que luego es fundamental interpretarla”.

Otro de los expertos en este campo que ha participado ha sido José Antonio García, jefe de la Oficina Meteorológica de la Base Aérea de Cuatro Vientos en Madrid, que ha destacado que en su trabajo diario, “a primera hora se hace un briefing sobre lo que va a suceder en cuanto a meteorología se refiera y con ella se da la comunicación a los medios que puedan necesitar, y se da la información para los vuelos”. La idea, ha dicho, “es que sin una buena observación no habrá una buena predicción, por lo que necesitamos buenos datos”.

García ha concluido explicando que “lo primero que se hace es un sondeo para comprobar si vamos a tener inestabilidad en la atmosfera, luego hay que mirar el resto de herramientas que tenemos, como radar, satélite, etc., que son un puzzle de datos que tenemos que tener presente para hacer unas predicciones que si estos datos están bien van a funcionar”.

Antonio Sánchez

Comunicación UNED

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