Psicología, antropología y mujeres: retos para el siglo XXI

0
0 Flares Twitter 0 Facebook 0 LinkedIn 0 Email -- Filament.io 0 Flares ×

Análisis y debate sobre la relevancia del rol específico de la mujer desde la perspectiva sociocultural

 

Foto Beatriz Pérez G_ Verano14 UNEDCantabria

Dirigido por Beatriz Pérez Galán, Profesora del Departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED, (en la fotografía), el curso de tres días de duración, 20 horas lectivas y créditos (1 crédito ECTS y 2 créditos de libre configuración) pretende constituir un espacio de formación, debate y reflexión, centrado en una visión poliédrica y completa de la figura de la mujer en nuestra sociedad y se impartirá en el Centro UNED de Cantabria entre el 9 y el 11 del mes de julio.

 

“Es necesario introducir enfoques de género en los proyectos de desarrollo que permitan trabajar con las distintas formas en las que se concreta la discriminación por razón de sexo y que valore de forma cualitativa el trabajo que de facto realizan las mujeres” (Beatriz Pérez Galán)

 

Beatriz Pérez Galán, Doctora en Antropología por la Universidad de Granada, en base a tus investigaciones y estudios antropológicos, ¿cuál es situación que experimentan las mujeres en contextos de escasez, como resultado de la desigualdad de género?

Las mujeres experimentan una doble y a veces triple discriminación. Por su condición de mujeres, de mujeres pobres y, en determinados contextos, por su pertenencia étnica. En muchos países las mujeres son discriminadas al mismo tiempo por ser mujeres, pobres e indígenas.

 

¿Se puede decir que el desarrollo de un país se ve afectado, influido, en función de los diferentes roles que se establecen por género?

Las políticas y planes de desarrollo, entendidas como un proceso complejo que implica no solo crecimiento económico sino un cambio sociocultural y político mucho más profundo, precisan de la participación activa y el compromiso de todos los miembros del grupo social. Dicha participación es diferencial según hablemos de hombres o de mujeres. No solo por el tipo de “trabajos” que cada uno realiza sino por la distinta valoración social y visibilidad (a menudo “invisibilidad” en el caso del rol doméstico-reproductivo no remunerado que ejercen las mujeres) de esas tareas y la estratificación de género en la que esta invisibilidad se traduce. Por eso es necesario apostar por un modelo de desarrollo con perspectiva de género.
 
¿Estamos, aún en el punto en el que no se considera imprescindible dotar de las mismas oportunidades a hijos que a hijas?

En muchas sociedades las niñas no gozan de los mismos derechos ni oportunidades que los varones en cuanto al acceso a la educación, a desempeñar una profesión, a no sufrir violencia y explotación sexual y a poder elegir su futuro. Los ejemplos y las estadísticas son recurrentes. Los más conocidos nos remiten a otros países, continentes y a otras culturas (India, Pakistán, países de Oriente Medio, África). A veces olvidamos que esta es también una situación que se experimenta de facto en el llamado “mundo desarrollado”, aunque en diferente proporción. La naturalización de roles desde la infancia en nuestro país, hace que una niña por razón de su sexo vea muy limitadas las posibilidades de desarrollo en determinadas profesiones, puestos de responsabilidad, etc. Se trata de un frente en el que queda mucho trabajo por hacer.
 
Una curiosidad, ya que tu ponencia en el Curso de Verano que diriges y que se impartirá en unas semanas en Santander trata sobre ello, “Género, pobreza y desarrollo en las comunidades indígenas”, ¿los estereotipos de género en dichas comunidades son más acentuados?

En las comunidades indígenas quechuas donde yo he realizado mi trabajo en los últimos 20 años existen, como en todas las sociedades, los roles, estereotipos y un acceso desigual a los recursos y a la propiedad según seas hombre o mujer. Al tratarse de sociedades campesinas, la cooperación económica de toda la unidad familiar (hombres, mujeres y niños) es fundamental para garantizar la subsistencia. La división entre esfera doméstica-reproductiva y la productiva es muy acentuada así como la presencia de los varones en los ámbitos de representación pública a nivel local. Esta situación está cambiando poco a poco ya que las mujeres cada vez reivindican más sus derechos y son cada vez más conscientes del valor de su aportación a la economía familiar, no solo en el ámbito reproductivo (no remunerado) sino también en el productivo y comunitario. En parte esta división de roles y los estereotipos que la naturalizan se ha visto acentuada por la historia de colonización (externa e interna) y modernización de estas sociedades.
 
Más allá de todo esto, igual habría que analizar incluso de qué género –masculino o femenino- es quien decide los parámetros, los indicadores, en los que se basan dichas investigaciones, proyectos o estudios…

Los científicos sociales, los investigadores, los profesores que construimos y transmitimos formas de conocimiento, somos también actores sociales. Es decir, nuestra socialización (endoculturación) sobre lo que es adecuado y lo que no en cuanto a roles, valoraciones, etc., es compartida con el resto del conjunto social. Con esto quiero decir que, a menudo, somos capaces de analizar la discriminación de género sobre el papel pero no sabemos cómo reconocerla en nuestros propios trabajos y en nuestras propias vidas.

 

Sede organizadora: UNED Cantabria
Curso: Psicología, antropología y mujeres: retos para el siglo XXI
Patrocina: Federación De La Mujer Rural (FEMUR), Bankia, Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria
Lugar: Santander – Centro Asociado UNED Cantabria (Calle Alta, 82 – Santander)
Fecha: Del 9 al 11 de julio de 2014
Modalidad: PRESENCIAL
Directora: Beatriz Pérez Galán
Codirector: Carlos Valiente Barroso
Propone: Departamento de Antropología Social y Cultural

 

Sonia Sanz Sancho, UNED Cantabria

Edición: Elena Lobato

Compartir.

Comentarios están cerrados.

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 LinkedIn 0 Email -- Filament.io 0 Flares ×