Predecir el tiempo, cuestión de tiempo

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La charla inaugural del curso “Observación y predicción meteorológica en el siglo XXI” mostró a los asistentes una visión de la evolución histórica de la predicción meteorológica desde la antigüedad hasta nuestros días

 

Observación y predicción meteorológica en el siglo XXIPasar de 12 horas a 7 días de predicción fiable le ha costado al hombre más de 2000 años. Ya en tiempos antes de Cristo, el hombre trataba de anticiparse a los cambios climáticos pero su acierto apenas alcanzaba las 12 horas, pues se basaba en la simple observación. Alcanzar una predicción fiable con 24 horas de antelación no se logró hasta 1700, gracias a la invención del barómetro. 180 años después, el desarrollo del telégrafo y la sinóptica permitieron coordinar los datos de distintos lugares del mundo y añadir un día más al alcance de la información meteorológica. Así hasta que, en 2011, la predicción numérica, el empleo de satélites y el análisis avanzado, nos permitieron saber, con un índice de acierto de más del 60%, qué tiempo hará a siete días vista. Una lenta evolución, sobre todo si tenemos en cuenta que la información meteorológica es un tema que genera un gran interés y que, más allá de ser de utilidad para rellenar huecos incómodos de ascensor, sirve para proteger a los hombres de posibles peligros asociados a catástrofes meteorológicas.

 

Yolanda Luna - Observación y predicción meteorológica en el siglo XXIAsí lo destacaba Yolanda Luna, jefa del Departamento de Desarrollo y Aplicaciones de AEMET, la Agencia Estatal de Meteorología, durante la inauguración del curso “Observación y predicción meteorológica en el siglo XXI“, que se ha celebrado en la Granja de San Ildefonso organizado por el Centro Asociado de la UNED en Segovia a propuesta del Departamento de Física Fundamental de la Facultad de Ciencias de la UNED. “Nuestra labor”, destacó Luna, “es muy importante, pues protegemos la vida avisando de condiciones meteorológicas adversas que pueden poner en peligro a la gente”. La experta añadió que “contribuimos a la navegación aérea, marítima y por carretera, ayudamos a los cuerpos de seguridad del Estado, a la Casa Real, a empresas públicas y privadas…”. Para ello, el personal al completo de la AEMET se rodea de I+D+i, de ahí “nuestra sinergia lógica con la UNED. La agencia debe estar cerca de la formación y la investigación para seguir trabajando apoyados en tecnología, supercomputación, modelización matemática, etc.”.

 

Una relación que también quiso celebrar Antonio Zapardiel, decano de la Facultad de Ciencias de la UNED, durante su intervención en el acto de inauguración de las jornadas. “Como representante de una universidad interesada por la ciencia, entiendo que la unión con AEMET es crucial. Nos gusta dedicar el tiempo a que otras personas adquieran conocimientos en Ciencias para que entre todos lo vayamos transmitiendo a la sociedad”.

 

De izda. a dcha.: Ignacio Zúñiga, director del curso; María Jesús Fernández Ortega, teniente de alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, y Antonio Zapardiel, decano de la Facultad de Ciencias

De izda. a dcha.: Ignacio Zúñiga, director del curso; María Jesús Fernández Ortega, teniente de alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, y Antonio Zapardiel, decano de la Facultad de Ciencias

 

Que todo lo relacionado con el clima despierta un gran interés en la sociedad queda reflejado en el éxito de matriculación del curso, que ha alcanzado los 55 alumnos. A pesar de ello, tal y como reflejó Ignacio Zúñiga, director del curso y catedrático de Física de la UNED, es sorprendente la escasa formación que existe actualmente sobre la materia. “Sólo se dan unos pocos temas en Secundaria”, reflejó Zúñiga, “y algunas materias relacionadas den Grados como el de Física, Geografía o Ciencias Ambientales, de ahí que la meteorología sea la gran desconocida”. Durante su intervención, el catedrático quiso destacar la “colaboración modélica internacional” en la que se basa la observación previa necesaria para realizar cualquier tipo de predicción climática. “Ojalá se pudiera transmitir a otras áreas”, concluyó.

 

Observación y predicción meteorológica en el siglo XXIEn esta observación se basó, durante cientos de años, la predicción meteorológica. Tal y como señaló Modesto Sánchez Barriga, representante de la Sección de Estudios de Desarrollos de la Delegación Territorial de AEMET en Madrid y encargado de inaugurar el ciclo de ponencias con su charla sobre la evolución de la meteorología. Una ciencia cuyos avances se apoyan en cuatro pilares: “Observaciones, teoría, comunicaciones y capacidad de cálculo”.

 

Pese a llevar toda la Historia entre nosotros, la ciencia meteorológica estuvo dando sus primeros pasos durante siglos, en concreto hasta mediados del siglo XIX. Fue entonces cuando se inició su vida adulta, gracias a los avances en comunicaciones. “La invención, en 1840, del Telégrafo de Morse, fue un hito en la meteorología”, destacó el experto. “El primero en darse cuenta de la importancia de la meteorología fue Napoleón, que necesitaba esa información para planificar las batallas, pero que no le servía de nada si le llegaba ocho días después. Tenía tanto interés que llegó a organizar un sistema de palomas mensajeras, pero no funcionó. Con la llegada del telégrafo todo cambió, pues se podía conocer en tiempo real los datos de distintos puntos del mundo, datos imprescindibles para realizar un buen pronóstico”.

 

Observación y predicción meteorológica en el siglo XXI

Modesto Sánchez Barriga, durante su charla

 

Pese a los avances, que iban llegando poco a poco, los primeros años de esta ciencia fueron difíciles. “Las predicciones no eran fiables”, contó Sánchez, “porque los conocimientos que se tenían sobre la atmósfera eran escasos. Eso generó una gran frustración entre los meteorólogos de la época, hasta tal punto que Robert Fritz Roys, quien fue el primer director de la oficina precursora de la actual Met Office de Reino Unido, se suicidó debido a unos fallos graves en las predicciones”. “Afortunadamente”, quiso destacar el ponente, “hoy en día los meteorólogos hemos conseguido superar esa fase y ya apenas nos afecta aquello de ¡a ver si acertáis alguna vez!”.

 

Itziar Romera.
Fotografías: José Rodríguez.
Edición web: Óliver Yuste.

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