Morir antes de morir, rituales para explorar el más allá

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Segunda mitad del mes de septiembre. El curso lectivo aún no ha comenzado, pero en la UNED se sigue estudiando. En el edificio Gregorio Marañón de Lavapiés, en el Centro Asociado de Madrid, se celebra el penúltimo curso de verano. Su título “Morir antes de morir: sociedades y experiencias iniciáticas a lo largo de la Historia”. Unos cuarenta estudiantes esperan, ávidos de conocimiento, las palabras de los conferenciantes, que les abrirán la mente a los testimonios de individuos y comunidades que supuestamente traspasaron los umbrales del más allá y volvieron para contarlo.

Durante la presentación, Javier Alvarado Planas y David Hernández de la Fuente, director y codirector del curso respectivamente, se preguntan qué hay más allá de la muerte: ¿sobrevivimos tras la muerte?, ¿es posible conocer y experimentar en vida lo que nos aguarda tras la muerte?, ¿y qué dicen las religiones de ello?, ¿y la ciencia? “Desde la más remota antigüedad hasta hoy” explica el director, “la ascensión o camino hacia el saber supremo, el más allá, el paraíso, el cielo, etc… ha sido descrita por personas que supuestamente han experimentado tales estados, ya sean místicos, poetas, filósofos, visionarios… También la ciencia y la medicina se han ocupado de los umbrales entre la vida y la muerte mediante el estudio de las llamadas experiencias cercanas a la muerte (ECM), es decir, de aquellas personas que por una grave enfermedad se encuentran a las puertas de la muerte pero regresan de cierto modo para contarlo. Ya desde la antigüedad, estas experiencias sirvieron como inspiración de los temas iniciáticos y para trazar una geografía del más allá. Tales experiencias pueden rastrearse en imágenes artísticas, símbolos y temas de la mitología y la literatura. Desde luego que el tema del morir antes de morir es riquísimo desde todos los puntos de vista, antropológico, religioso, filosófico, literario, artístico y científico”.

El profesor  Alvarado añade que “a través de la selección de las ponencias, este curso explica cómo el argumento de experimentar una muerte anticipada en vida que proporcione la certidumbre de la inmortalidad, está presente no solo en las religiones sino también en diversas sociedades iniciáticas, desde los órficos y los pitagóricos en la antigüedad hasta los ciclos de caballería medievales (el Grial), alquimistas, rosacruces o la masonería actual”.

Ciencia, religión, iniciación y otros rituales

“Veo que tenemos la suerte de contar con científicos en esta sala”, comenta David Hernández de la Fuente durante la presentación del curso. “En general, se echa de menos una colaboración profunda entre las disciplinas humanísticas y científicas que nos permitan obtener una perspectiva comparativa. Porque en realidad eso es lo que hacemos aquí, ilustrarnos sobre cómo las religiones, o las sociedades iniciáticas, afrontan el viaje al más allá con ciertos ritos preparatorios y ver en qué sentido la ciencia –antigua o moderna– las intenta explicar”. El título del curso se inspira en una shura del Corán que afirma que hay que morir antes de morir para acceder en vida al conocimiento del gran misterio.

Para una ambientación óptima de los entornos en que se suceden los rituales de muerte antes de la muerte, la anfitriona, Amelia Pérez Zabaleta, directora del Centro Asociado a la UNED de Madrid, invita a los estudiantes a visitar la cripta del edificio vecino, las Escuelas Pías, donde hace un par de siglos enterraban a los curas y frailes que se ocuparon de la capilla del palacio, hoy rehabilitada y reconvertida en Biblioteca. Allí, ante los nichos vacíos de la catacumba, Javier Alvarado Planas, catedrático de Historia de las Instituciones de la UNED nos desvela algunas de las liturgias iniciáticas de organizaciones aún activas, como el acceso a ciertas logias francmasónicas, u otras más antiguas, como la muerte del beso de los rosacruces.

 

La ponencia de Alvarado Planas trata de los ritos de iniciación en la masonería. En ellas hay tres grados: aprendiz, compañero y maestro. Para acceder a cada grado, hay rituales específicos”. “El cursus masónico escenifica el itinerario del peregrino por las tres cámaras del templo de Salomón: las columnas a la entrada (1º grado), su escalera de caracol (2º grado) que da acceso al Sancta Santorum donde se encuentra el Arca de la Alianza (3º grado), símbolo de la presencia de Dios. En este grado se escenifica la muerte y regeneración del hombre. En definitiva, se dramatiza una experiencia de la muerte” ¿Cómo se accede a este grado? “El candidato escenifica su muerte y su regeneración. Simula ser el sol y va pasando ante las puertas solares (solsticiales y equinocciales) de modo que en tres de ellas recibe una agresión simbólica, porque el sol va declinando hasta que muere en diciembre. A partir de ese momento comienza la regeneración: el iniciado va recibiendo más luz y más fuerza hasta alcanzar la maestría”.

Señala Alvarado que este tipo de estados o moradas es difícil de definir porque suponemos que “en el más allá no hay yo ni tú; el conocimiento tradicional implica un yo que conoce y un objeto conocido, hay dualidad. En una dimensión supraindividual hay un conocimiento no indirecto, no mediático: el sujeto y el objeto coinciden porque el yo desaparece, no hay dualidad y el conocimiento es innato. En tal estado existe una cierta perspectiva global de todo y el iniciado se ve a sí mismo como un todo, en un estado de trascendencia”. Tal vez por eso la palabra mudo, mystes (iniciado), mito y misterio proceden de la misma palabra griega (myo) que se origina de la onomatopeya de apretar los labios e intentar hablar”.

 

La muerte del beso y otras muertes míticas

Según Raimón Arola Ferrer la muerte del beso de los rosacruces , una sociedad esotérica medieval, es otra de las fórmulas de morir antes de morir. Trata del éxtasis místico, similar al trance chamánico o el samadhi hindú, que permite a quien lo recibe acceder a la visión de Dios. “Morir antes de morir no es un suicidio, son las técnicas que facultan al iniciado para que antes de la muerte física tenga la experiencia de qué es lo que hay después de esa muerte física y que compruebe por sí mismo que más allá de la muerte sí hay vida. En el ritual de los rosacruces el ángel de la muerte no es un ente malvado, es el agente ritual que otorga el acceso a ese más allá. Es un pasarela simbólica que ha sido descrita por sabios que a lo largo de la historia han experimentado éxtasis místicos y nos han legado relatos pedagógicos con las fórmulas para acceder y la relación de lo que se encuentra tras atravesar simbólicamente ese umbral”.

David Hernández de la Fuente examina en su contribución la idea del descenso al submundo, la katábasis, en la antigüedad grecolatina. Es una constante en diversas tradiciones místicas y religiosas la idea de que hay que viajar ad inferos –a un mundo subterráneo que para muchos encarna la meditación en el vacío, el desapego del yo o el regreso al útero–, a fin de obtener un conocimiento previo de lo que hay al otro lado. Desde la consulta de necromancia de Ulises en la Odisea, la visita de Eneas al más allá en la cueva de la Sibila o el viaje sobrenatural de Dante de la mano de Virgilio, el descenso al submundo está ejemplificado en una ilustre nómina de héroes viajeros al más allá y provistos de ese saber que se obtiene al ver aquello antes de morir. El caso de Orfeo es clave, pero de otros muchos personajes, también de la filosofía, como Pitágoras o Parménides, se dice que tuvieron una experiencia iniciática semejante. La cueva como lugar de poder y conocimiento se estudia así en diversas tradiciones, desde la antigüedad, combinando historia de las religiones, filosofía y mitología.

Por último, los organizadores del curso, los profesores Javier Alvarado y David Hernández de la Fuente, aclaran que estamos ante cuestiones que para muchas personas son altamente especulativas o subjetivas y que, por tanto, requieren de un análisis histórico-científico. Pero “no se trata de pronunciarse sobre la veracidad o no de tales experiencias sino de dar cuenta de ellas como observadores imparciales. Ciertamente, desde la más remota antigüedad hay testimonios de tales experiencias, pero en este curso no nos planteamos si tienen una realidad objetiva. Lo relevante es que quienes las experimentaron las consideraron reales y que muchas de ellas han servido de inspiración para recrear temas y escenas de rituales iniciáticos”.

Galería de imágenes del curso

Comunicación UNED

 

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