“Los principales perjudicados del terrorismo son las propias poblaciones”

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Hablamos con Vicente Hueso, codirector del Curso de Verano ‘El Sahel, un rompecabezas que hay que interpretar para contribuir a la estabilidad de la región’, un seminario que ha intentado aportar una luz en la compleja realidad de la región africana que más preocupa por su inestabilidad

Cuando hablamos del Sahel nos referimos a una extensísima región al norte del continente africano situada entre el desierto del Sáhara y la sabana sudanesa, lo cual supone más de tres millones de kilómetros cuadrados de tierras de pasto semiáridas, sabanas, estepas y zonas de matorral espinoso, abarcando parcialmente países como Senegal, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Argelia, Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea y Etiopía. No es de extrañar que siendo un área donde las condiciones de vida son especialmente difíciles, se caracterice por tener un bajo nivel de desarrollo donde han proliferado los tráficos ilegales y, sobre todo en las últimos décadas, que se haya convertido en un caldo de cultivo para el terrorismo. Esta es la razón principal por la que Unión Europea y los países occidentales miran ahora al Sahel. Pero para poner soluciones a un conflicto que no es nuevo, debemos dejar a un lado nuestro característico egocentrismo occidental y recordar que gran parte de las razones de esta inestabilidad provienen de nuestra historia. Conocer nuestro pasado común y cómo ha sido nuestra relación con esta región puede servir para entender la cultura e idiosincrasia de estos pueblos (que son muchos y muy distintos). Ese es uno de los objetivos del seminario El Sahel, un rompecabezas que hay que interpretar para contribuir a la estabilidad de la región, que tuvo lugar a principios de julio en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (IUGM) de Madrid, y que estuvo dirigido por Gonzalo Escribano, profesor del departamento de Economía Aplicada de la UNED, y por Vicente Hueso, coronel en la reserva del Ejército del Aire y secretario adjunto y profesor del IUGM.


 

“Para encontrar una solución es necesario conocer las raíces del problema”

En sus últimos años en activo, el coronel Vicente Hueso vivió en África, siendo el agregado en Mali, en Senegal y en Cabo Verde, con residencia en Mauritania. Cuando explica el por qué de un curso como este contesta que “una cosa es lo que dicen los papeles y otra cosa es lo que hay sobre el terreno”. Y confiesa que a él, que le ha tocado vivir con la gente de la zona, con las organizaciones internacionales, siempre le ha impresionado que cuando hablaba con las Fuerzas francesas, más allá de documentos oficiales o de grandes declaraciones habitualmente le decían: “No tenemos ninguna estrategia. Realmente no sabemos qué hacer con esta gente”. La propuesta de los directores del curso ha sido valerse de las ciencias sociales para intentar dar una solución a un problema complejo, afrontándolo de forma multidimensional. Esta es la conversación que mantuvimos con él.

¿Por qué un curso como este sobre el Sahel?

Mi experiencia personal en el tiempo que he vivido en Mauritania, y teniendo contacto con todos los atores internacionales allí (la UE, Naciones Unidas, la Unión Africana), es que muchas veces,  cuando intentamos dar solución, la damos como pensamos en Europa, con nuestra propia cultura. Pero para encontrar una solución, para ver posibles acciones con las que intentar que ese conflicto vaya disminuyendo y, sobre todo, las acciones terroristas, es necesario conocer su cultura, y conocer las raíces del problema. No solamente en el Sahel, en cualquier sitio.

Es una zona tan compleja, tan grande, tan desconocida, que un Curso de Verano en una universidad como es la UNED se debe de abordar de una forma multidimensional.

Aunque daría para dar un máster…

Daría para dar un máster, sí…

Nosotros tenemos muchos especialistas en yihadismo, y el terrorismo es un hecho. Pero realmente muchas veces los principales perjudicados del terrorismo no son los extranjeros que viven allí, o los atentados que se hacen hacia Europa; son las propias poblaciones. Porque, con independencia de que el reclutamiento de terroristas sea fácil (que muchas veces no lo hacen por ideología, sino simplemente por un interés económico), es que para un chaval joven llevar en África un arma es importante delante de su población… Muchos son niños soldados, son menores de edad… Y la población es contraria a esos principios; así que los principales perjudicados son las propias poblaciones.

El terrorismo muchas veces se mezcla con los problemas locales entre las diferentes etnias. E incluso con problemas tan, tan locales como que hayan desaparecido 4 o 5 ovejas, que es un elemento de supervivencia… Muchas veces los terroristas se han mezclado en esto y han matado poblaciones por temas tan banales como esos.

Europa, EE.UU.,… tienen mucho de responsabilidad en cómo han ido las cosas… ¿Qué podemos hacer para ayudar a resolverlo? No desde nuestro punto de vista, sino conociendo su cultura y su historia.

La aparición del terrorismo va muy ligada a la guerra de Libia, que fue desastrosa. Ese es otro problema que tenemos, que cuando decimos que vamos allí a ayudar… Esto nos lo achacan muchas veces, cuando vamos a conferencias internacionales y decimos eso, no dicen: “Oigan, está muy bien que nos ayuden, pero ustedes han sido los que han provocado esta situación”.

Todos los grandes países, sobre todo la UE o Naciones Unidas, tienen su estrategia para el Sahel. El problema es que todas estas estrategias en público dicen una cosa y luego, cuando hablas con ellos en privado, nadie sabe realmente qué estrategia tomar. Una persona que a lo mejor antes por hacer contrabando pequeño se llevaba 30 o 40 € al mes, y con ello sobrevivía, ahora esa misma persona, haciendo terrorismo (aunque él no se siente un terrorista, y quizá no tiene una ideología yihadista) a lo mejor ahora se lleva 300 €… Por mucha ayuda internacional que llevemos…

¿En qué consiste esa ayuda internacional?

Primero, en quitar esa ideología, si la tienen. Porque muchas veces estos grupos son grupos de oportunidad, es decir, participan bajo líderes yihadistas, están una temporada, y cuando ven que la cosa se pone mal dejan de llevar a cabo acciones terroristas, y se vuelven con su pueblo y viven con su pueblo. Cuando hay menos presión, vuelven otra vez a tomar las armas. Pero es que muchos lo son por un interés económico, por supervivencia. Entonces, llega la ayuda humanitaria y, si ya no hay una relación de ideología o de religión detrás, dice: “Mira, ahora, para que abandones este terrorismo, te damos 20 € al mes, para que dejes de llevar armas…”. Si está ganando 300 o 400 €… ¿Cómo combates eso?

 
¿Ocurre así en todas las zonas del Sahel?

No, todo el Sahel no es igual… Por ejemplo, desde el año 2011, no hay atentados terroristas en Mauritania. La última acción importante en Mauritania fue cuando secuestraron a los cuatro cooperantes catalanes; desde ese momento, no ha habido más.

En Mauritania han trabajado en dos áreas. Por un lado, el área de acción de Fuerzas Armadas. Ellos dijeron a los yihadistas: “Si vosotros cometéis un atentado aquí, iremos a donde vosotros estéis”. Y a ellos no les importaba cruzar la frontera con Mali e ir a donde estaban los terroristas. Eran gente que estaba adaptada al terreno, y fueron poco a poco… Y los terroristas tienen miedo porque saben que si se produce un atentado en Mauritania van a ir a donde estén y no les importa la frontera.

Y por otro lado, también han trabajado con los imanes. Con aquellos terroristas que han ido cogiendo y que estaban muy ideologizados (sobre todo en el tema religioso), los imanes hablan con ellos en la cárcel para decirles que están equivocados; y poco a poco los van convenciendo. A aquellos imanes que trabajan de esta forma y están en la mezquita se les paga un sueldo; pero a aquellos que consideran que no están transmitiendo el islam verdadero y son yihadistas no se les paga, e incluso van a por ellos a las mezquitas. Con lo cual, con unas medidas de acción militar o policial, y con estas otras medidas en colaboración con los imanes, pues han tenido éxito. Y de hecho, desde al año 2011 no hay ningún atentado terrorista.

¿Y esto no se puede exportar a otros lugares?

Eso es un poco lo que estamos haciendo…

Ahora mismo, dentro de la estrategia de la UE, una de ellas es que hay que luchar para defender la juventud. Esta zona de África es una bomba de relojería en cuanto a la población porque la mayoría están en el paro, y es donde se está intentando trabajar. Lógicamente, les tienes que dar un futuro; lo siguiente es la educación. Pero, claro, son 10 veces más que todos los países de la UE, y con una dispersión de la población impresionante, con las concentraciones de población más pequeñas del mundo.

Piensa una cosa. Una de las formas eficientes de tener a la población sometida y donde más fácil puedes cometer masacres es cuando la población está dispersa. En Mauritania, por ejemplo, te puedes pasar cientos, y cientos, y cientos de kilómetros sin encontrarte absolutamente ningún poblado. Eso significa que allí, los delincuentes y los terroristas pueden ir de un sitio a otro con completa libertad. Mientras que si tienes poblaciones, hay un mayor control de esa población. Así que se están creando poblados; entre Mauritania y Nuakchot, que son las dos ciudades más importantes de Mauritania, hay aproximadamente unos 600 km y hasta hace dos años no había ningún pueblo, y ahora hay uno. Cuando secuestraron a los cooperantes españoles, que fue justo entre Mauritania y Nuakchot, cuando intentaron reaccionar ya se encontraban en territorio maliense.

Pero avanzar no es una estrategia de un año, ni de dos, ni de 15, ni de 20, ni de 30… Y luego, lógicamente, a todo esto, siempre hay que sumar que hay unos intereses, que están por todos sitios. Si tú observas África, donde hay recursos naturales hay inestabilidad…

Pero eso pasa en todas partes del mundo…

Sí. Pero en África, fundamentalmente, es así. Y ese es el problema.

Se supone que las colonias se acabaron, y que los países africanos ahora son independientes…

Los países colonialistas tienen su background. Normalmente, en sitios donde han estado tienen mala fama… La independencia, yo tengo dudas… Hay una independencia formal, sí, pero hoy en día no es solo que seas independiente políticamente, también tienes que serlo socialmente. Existe una dependencia hacia otros estados europeos, y es muy difícil penetrar en ese mundo.

Ahora han entrado otros actores, y la gente les tiene una cierta devoción. Pero se están dando cuenta de que también son muy dañinos, aunque tengan otra estrategia. Uno de ellos es China, que aporta corrupción; los europeos somos un poquito más estrictos en esto, ellos no tienen ningunas reglas. Lo que ocurre es que ocupan un perfil bajo, no tienen una historia colonialista en África detrás y, por tanto, dan la impresión de ser más próximos; pero van buscando lo mismo que van buscando los demás, que son los recursos. Un país que tiene la población que tiene, tiene que obtener recursos. Y poco a poco se van dando cuenta de lo que va ocurriendo. Ahora, la nueva inclusión de Rusia, no tanto en el Sahel, pero sí más al sur, lógicamente le va a dar un componente militar muy peligroso, porque Rusia es uno de los grandes exportadores de armas, y ellos están aportando asesores militares en la zona, sobre todo ahora mismo en África Central y en Sudáfrica.

¿Y qué papel juega la Unión Africana en todo este asunto?

La Unión Africana se volvió a reestructurar en el año 2003. Cuando se produjo el conflicto entre los hutus y los tutsis, se reunieron los jefes de Estado de África y dijeron: “África para los africanos. Y los problemas africanos deben ser solventados por los africanos, no por lo europeos”. Y crearon, a partir del año 2003 una estructura de paz y de seguridad, que es la nueva Unión Africana, en la cual se crearon unas fuerzas. En aquella época muchas veces los europeos no querían ir a África, porque mandar fuerzas de operación y mantenimiento de paz europeas suponía muchas enfermedades, y el europeo (el general, el occidental) no lo veía. Pues después de toda esa estructura, hoy hay más fuerzas extranjeras en África que ha habido nunca.

¿Por qué?

Porque en realidad no hemos perdido la influencia. A día de hoy hay más fuerzas occidentales que ha habido jamás. Cuando, después de haber pasado 15 o 20 años de esa declaración, y la puesta en marcha de la estructura de paz y de seguridad, ocurre esto es que algo no va en la dirección correcta. Se están tomando medidas, pero al final sumas y hay más fuerzas que había antes.

 

En busca de una estrategia multidimensional

A lo largo de tres días, expertos de varios ámbitos de la sociología, la economía, la estrategia militar, la historia, la seguridad o la política analizaron la situación actual del Sahel, con el objetivo de conocer los factores que han llevado a dicha situación y ser capaces de formular qué posibles políticas serían las más adecuadas para revertir el escenario actual de inestabilidad.

Comenzaron las jornadas con la presencia de Bouziane Ahmed Khodja, periodista argelino especializado en el Norte de África y el Sahel y colaborador de diferentes periódicos en los países árabes, que presentó una interesante radiografía histórico-política del Sahel, para sentar las bases históricas que han motivado la situación actual. Dalila Benrahmoune, especialista en propaganda y comunicación yihadista, habló sobre narrativa yihadista.

En la siguiente jornada, el catedrático de Economía por la UAM y coordinador de la red AMENET (una red de universidades para impulsar la integración de África, el Mediterráneo y Europa), José María Mella, nos trajo los retos de desarrollo en el Sahel. El general Enrique Millán habló sobre la experiencia y las lecciones aprendidas de la misión EUTM-Mali. Vicente Hueso explicó la evolución del G5 Sahel bajo el liderazgo de Mauritania. Y Raquel Barras, profesora del departamento de Relaciones Internacionales e Historia Global de la UCM nos habló de los desafíos a la seguridad en las poblaciones del Sahel provocados por el cambio climático.

Para terminar, José Antonio Sabadell, Director de la Oficina de Análisis y Previsiones del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, explicó cuál es la estrategia europea y española hacia Sahel. Y Gonzalo Escribano, profesor del departamento de Economía Aplicada de la UNED y director del curso, puso la nota final con su visión geopolítica y geoeconómica del Sahel desde España.

Los Cursos de Verano de la UNED cuentan con el patrocinio del Banco Santander a través de Santander Universidades

Más información:
El Sahel, un rompecabezas que hay que interpretar para contribuir a la estabilidad de la región
Web de los Cursos de Verano 2019
SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

Inma Luque
Fotografías: José Rodríguez
Comunicación UNED

 

 

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