Los Cursos de Verano de la UNED concluyen en El Barco de Ávila con un seminario sobre cómo el ocio ayuda a nuestro bienestar

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Bajo el título ‘Bienestar psicológico: amor, vino y rock and roll’, el curso que se imparte en la localidad abulense busca en las actividades de ocio la forma de controlar nuestras emociones y sentimientos y hacernos sentir bien.

La XXVIII edición de los Cursos de Verano de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) concluye en El Barco de Ávila con un último curso, de nuevo con la psicología como tema principal como ya sucediera la semana pasado, pero en el que se cambia totalmente el polo, pasando del tema del miedo al del bienestar.

En el curso ‘Bienestar psicológico: amor, vino y rock and roll’, dirigido por los profesores Mª Carmen Pérez-Llantada y Andrés López de la Llave se habla del ocio como la forma de conseguir el bienestar, exactamente de cómo las actividades de ocio influyen en el bienestar y en la salud y destacando para ello tres actividades muy habituales que dan título al seminario: disfrutar del vino, de la música y de la compañía.

Según ha explicado López de la Llave, “las emociones dependen de cómo procesamos la información, de cómo nos afecta lo que ocurre a nuestro alrededor y el ocio es un espacio de tiempo en el que nosotros decidimos dónde estar, por lo que es la mejor manera que tenemos para controlar qué estímulos van a provocar sobre nosotros buenas emociones”.

En ese sentido, ha explicado, “estamos viviendo en un mundo en el que estamos expuestos a muchas cosas programadas que no decidimos y que tienen un efecto emocional sobre nosotros”. De ellas, ha dicho, “unas nos harán sentir bien y otras mal, pero nosotros no podemos controlarlas” por lo que, ha destacado, “en el ocio, como nosotros controlamos en qué contexto estamos y a qué estímulo nos exponemos, podemos controlar nuestro bienestar eligiendo adecuadamente esas cuestiones”.

Sin embargo, ha advertido el profesor de la UNED, “conviene saber que aunque sean espacios, contextos y estímulos a los que nos exponemos voluntariamente, también debemos saber que no todo el mundo consigue el mismo tipo de emociones positivas en cada uno de los contextos, por lo que es necesario también que cada uno se conozca a sí mismo”, y es por ello, ha añadido, que “hay que hablar también de la personalidad y de cómo las diferencias personales hacen que unos disfruten más de unas cosas que de otras”.

Teniendo en cuenta esta última afirmación, ha recalcado, “hay personas que necesitan estímulos más potentes para tener emociones positivas y hay otras personas que son más sensibles a la estimulación y necesitan estimulaciones más suaves”. Por ello, ha destacado, “es importante la personalidad de cada uno y tener en cuenta que hay que es exponerse a los estímulos propios, saber elegirlos y modularlos”.

En este punto, ha señalado, “no sólo nos afecta de forma positiva el ocio necesariamente, sino que, simplemente, es que es algo que podemos controlar, pero hay otras cosas en la vida como la familia, que no la elegimos, que puede ser tremendamente gratificante, o el trabajo, del que tampoco elegimos a los jefes, pero puede ser que ser maravilloso, pero como no lo elegimos puede ser que no lo sea”. La vida, ha añadido, “no se divide en contextos buenos y malos en cuanto al bienestar y la felicidad, sino que lo que tenemos que ser conscientes es de que hay cosas que podemos elegir”. Sin embargo, ha recordado, “cuanto más estresante y ansiógeno sea el contexto en el que vivimos, habitualmente obligados, más necesidad tendremos de espacios de ocio que controlemos para minimizar el efecto de malestar que produce lo otro”.

Para López de la Llave, necesitamos el bienestar, porque “si no lo conseguimos, no podemos desarrollarnos adecuadamente” y lo explica apuntando que “las personas tenemos unas necesidades básicas fisiológicas y todo lo demás son necesidades humanas que no tienen los animales, que tenemos gracias a la posibilidad de pensar y reflexionar sobre las cosas”. Las necesitamos, ha dicho, “para estar bien y así poder relacionarnos bien con los demás, lo que ayuda a mejorar la sociedad en la que estamos, manteniéndose y desarrollándose”.

Además, ha recordado en esta última cuestión, “los seres humanos tenemos otra capacidad que nos diferencia de los animales que es la atención y que es de lo mejor que tenemos, porque nos permite dirigirnos a lo que queremos en un mar de estímulos” con lo que, ha agregado, “nos permite que en un contexto en el que todo sería malestar y sufrimiento, podemos centrarnos en otras cosas y minimizar eso. No conseguiremos que desaparezca, pero sí que podemos soportarlo mejor pudiendo resolver mejor los problemas que nos plantean esas situaciones”.

El profesor de Psicología ha concluido señalando que “incluso en las peores situaciones siempre estamos buscando el bienestar, porque, hasta en situaciones terribles, como fueron, por ejemplo, los campos de concentración de los nazis, la gente busca espacios para salir de ahí y eliminar los efectos negativos. Estamos buscando siempre estar bien, es algo fundamental”.

 

Antonio Sánchez

Comunicación UNED

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