La cuenca de Baza y Guadix, un enclave paleontológico y prehistórico único en Europa

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La depresión de Baza y Guadix es un enclave único en el continente europeo, que presenta un registro paleobiológico muy completo de los últimos 7 millones de años. Después de medio siglo de investigaciones continuadas, el curso  La cuenca de Baza y Guadix, un enclave paleontológico y prehistórico único en Europa, organizado por el Centro Asociado de la UNED en Baza,  pretende dar a conocer el estado actual de los conocimientos geológicos, paleontológicos y prehistóricos sobre esta cuenca en el contexto general europeo y africano, a través de las explicaciones de los propios investigadores que han liderado estos estudios durante las últimas décadas.

El curso está previsto que se desarrolle de modo presencial u online y constará de 4 jornadas, las 3 primeras ya se han impartido entre los días 27 y 29 de junio, quedando para el 21 de septiembre la celebración de la última de las sesiones.

Bienvenido Martínez-Navarro fue el responsable de abrir el curso con la ponencia La cuenca de Baza y Guadix en el contexto del Plio-Pleistoceno de Europa: Historia de las investigaciones geológicas, paleontológicas y arqueológicas”. Tras la intervención del profesor de Investigación ICREA adscrito al Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social-IPHES de Tarragona, José Manuel García Aguilar y Antonio Guerra Merchán, ambos profesores de Geología de la Universidad de Málaga, hablaron sobre Geología de la cuenca de Baza y Guadix: spas en el Plio-Pleistoceno”.

Guerra Marchán subrayó que “Las cuencas sedimentarias son zonas deprimidas de la corteza sometidas a subsidencia donde predominan los procesos de sedimentación. Su origen es tectónico y su evolución está controlada por la tectónica y el clima, que son los factores que condicionan la subsidencia, los aportes y los cambios del nivel del mar o lámina de agua en ambientes lacustres. Los objetivos básicos para estudiar una cuenca sedimentaria son: diferenciar las unidades estratigráficas (mapa geológico) y establecer su edad, levantar columnas estratigráficas y establecer la correlación entre ellas, caracterizar la evolución tecto-sedimentaria.

La Cordillera Bética se origina durante la orogenia Alpina por la colisión de la microplaca de Alborán (Zonas Internas Bético-Rifeña) y el margen continental de la placa Ibérica (Zonas Externas). Tras su formación, las cuencas post-orogénicas se formaron por la actuación de diferentes fallas (normales y de desgarre) en un contexto compresivo casi N-S y extensión perpendicular. La evolución de estas cuencas estuvo ligada a una intensa subsidencia y a varios ciclos transgresivos-regresivos”.

Por su parte, García Aguilar señaló que “La cuenca de Baza y Guadix expone un espectacular registro fósil enclavado dentro de una secuencia tecto-sedimentaria de edad plio-pleistocénica, que es única a nivel del continente europeo, con más de 300 metros de espesor. Tal secuencia, básicamente de origen lacustre, dominadas por rocas evaporíticas en la cuenca de Baza, con secuencias de margas, calizas, yesos y sales, mientras que en la cuenca de Guadix dominan las rocas de tipo detrítico, compuestas básicamente por arcillas, arenas, gravas y conglomerados. Los principales yacimientos paleontológicos aparecen ligados  a contextos lacustres con alimentación hidrotermal, que se manifiesta por la presencia de niveles oscuros silíceos, silexitas, travertinos y arcillas magnésicas. Este carácter supone un avance en la interpretación paleoecológica de la cuenca y abre las puertas al descubrimiento de nuevos yacimientos”.

Entre las ponencias impartidas el día 27, os ofrecemos un fragmento de la exposición de Sergio Ros Montoya, profesor del Departamento de Ecología y Geología. Universidad de Málaga:Los grandes mamíferos fósiles de la cuenca de Baza: el registro de elefantes”:

“El estudio de los megaherbívoros, los elefantes fósiles, y más concretamente de los últimos grandes mastodontes (Anancus arvernensis y Mammut borsoni) y los elefantes modernos (Mammuthus meridionalis, M. trogontherii, M, primigenius y Elephas (Paleoloxodon) antiquus) del Plio-Pleistoceno de las cuencas de Guadix-Baza y Granada y su comparación con otros yacimientos de Eurasia, mediante la diferenciación de los caracteres morfológicos y los métricos que definen a cada una de las especies. Además, se ha analizado el funcionamiento de los dientes de los elefantes, y también se ha hecho un breve paseo a través de la evolución de los Proboscídeos desde su primer representante hasta la actualidad. Para finalizar la conferencia se ha hablado del Método de Schreger, que consiste en una metodología que ayuda a identificar el género al que pertenecen las defensas de los elefantes cuando no hay disponibles otros restos dentales que permitan su adscripción taxonómica.”

Al día siguiente, María Patrocinio Espigares Ortiz, profesora del Departamento de Ecología y Geología. Universidad de Málaga durante su ponencia “Génesis de los yacimientos paleontológicos y arqueológicos de la cuenca de Baza” habló sobre  “la tafonomía es la ciencia que se encarga del estudio del enterramiento y la formación de los yacimientos. Se pueden diferenciar dos fases fundamentales en el desarrollo de estudios tafonómicos, la fase bioestratinómica, que se encarga del estudio de los procesos que afectan al organismo desde su muerte hasta que es enterrado definitivamente, y la fase fosildiagenética, que estudia los procesos que afectan a los organismos desde que son enterrados definitivamente hasta que son recuperados como fósiles. En la charla que lleva por título “Génesis de los yacimientos paleontológicos y arqueológicos de la Cuenca de Baza” se analizan los procesos bioestratinómicos implicados en la formación de cuatro grandes yacimientos, Baza-1 en Baza y Venta Micena, Barranco León y Fuente Nueva-3 en Orce, haciendo especial énfasis en los procesos de origen biótico, fundamentalmente la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris y los primeros grupos humanos que poblaron el continente Europeo, cuyos restos han sido recuperados en los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva-3. Las modificaciones que estos organismos producen en los restos óseos han permitido obtener importantes inferencias sobre su modo de vida y sus estrategias de subsistencia”.

Tras la intervención de Espigares, tomo la palabra Paul Palmqvist, catedrático de Paleontología de Universidad de Málaga. En su ponencia Paleobiología y paleoecología de los grandes mamíferos del Pleistoceno inferior de Orce” Palmqvist hablo sobre “los yacimientos paleontológicos de la Depresión de Baza y Guadix) conservan, especialmente en su sector nororiental (cuencas de Baza y de Orce), un rico patrimonio paleontológico de las épocas pliocena y pleistocena, lo cual, unido a su excelente registro sedimentario, permite reconstruir con precisión la evolución de los paleoambientes continentales durante los últimos cinco millones de años (Ma) en el altiplano granadino. En el caso del Plioceno inferior, la localidad de Baza-1 (4,5 Ma), comparativamente menos estudiada por el momento, muestra una rica asociación faunística en la que destacan dos mastodontes. Tales megahervívoros, de hábitos más ramoneadores de hojas que los elefantes modernos, indican la existencia de un ecosistema subtropical alimentado por aguas termales, lo que concuerda con hallazgos de cronologías similares en los sedimentos marinos de Cuevas del Almanzora (provincia de Almería), en los que se documentan manglares, restos de cetáceos y manatíes. En la cuenca de Orce los depósitos del Pleistoceno inferior, más estudiados por el momento, han permitido caractarizar las comunidades de grandes mamíferos con un nivel de precisión sin precedentes, gracias a su estudio combinado con métodos tafonómicos, ecomorfológicos, biogeoquímicos y paleosinecológicos. Tales yacimientos suministran información detallada sobre la paleoecología de estas especies, como ocurre en el caso de Venta Micena (1,6 Ma), que se interpreta como un antiguo cubil de la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris, la cual carroñeaba las presas cobradas por los carnívoros dominantes de la comunidad, félidos con dientes de sable y perros salvajes, transportando selectivamente sus restos al entorno de los cubiles de cría, donde eran fracturados para acceder al tuétano de su interior. Los estudios isotópicos, inéditos hasta ahora en yacimientos de cronologías tan antiguas, han permitido precisar más la alimentación de estas especies de mamíferos, llegando incluso a cuantificar las proporciones de presas que cazaba cada tipo de depredador. Esto abre las puertas a interpretar el marco ecológico en el que se desenvolvieron las primaras poblaciones humanas de Europa, documentadas en yacimientos de Orce como Barranco León y Fuente Nueva-3 (1,4 Ma), las cuales estaban adaptadas al consumo de la carroña liberada por los carnívoros, en competencia directa con las hienas”.

La cultura material de los primeros humanos: los yacimientos de la cuenca de Baza y Guadix y de la Garganta de Olduvai (Tanzania). José Manuel Maíllo Fernández. Profesor del Dpto de Prehistoria y Arqueología. UNED.

La solidaridad y la tecnología son el binomio que muchos investigadores consideran capital para “hacernos” humanos. El segundo, la tecnología, supone la evidencia arqueológica más numerosa en los yacimientos arqueológicos. Aunque no es exclusiva de nuestro género, la tecnología, se ha convertido en esencial para conseguir ser una especie exitosa desde un punto de vista evolutivo.

La talla de piedra supone el primer paso hacia lo que hoy somos tecnológicamente. Estas primeras industrias, encontradas en el este de África hace unos 2.8 millones de años se denominaron cultura Olduvayense y, además de cantos trabajados uni y bifacialmente, contaba con talla de lascas de piedra que permitían cortar. Fue Homo habilis el primer humano en realizar herramientas y una forma evolucionada, si no Homo erectus, quienes salieron de África llegando, hace 1.2 millones de años, a la depresión de Baza, donde encontramos evidencias de sus actividades en los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3, los cuáles representan unos ejemplos excepcionales de la ocupación más temprana por parte de los humanos de Europa. Aquí las herramientas son similares a las que hacían sus antepasados en África, pero sin cantos trabajados, solo lascas, percutores y yunques.

Sapos, lagartos y culebras: lo que nos dicen del clima de la cuenca de Baza. Hugues-Alexandre Blain. Investigador en el Insituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social-IPHES, Tarragona.

Durante el proceso de lavado-tamizado y posterior triado con la ayuda de una lupa binocular de los sedimentos procedentes de los yacimientos paleontológicos y/o arqueológicos se encuentran, junto a los restos de micromamíferos, numerosos restos óseos de otros vertebrados de pequeño tamaño que vivieron durante la misma época en la que se produjo la formación del yacimiento. Se trata de restos de peces, anfibios (tritones, ranas y sapos), reptiles (tortugas, lagartos y serpientes), y aves. En general estos grupos tienen un ritmo evolutivo más lento que los micromamíferos y no sirven para fines biocronológicos, al menos en lo que concierne el Pleistoceno. Pero al contrario, muchas de las especies encontradas en los sedimentos pleistocenos viven todavía hoy en día en la región donde se encuentran los yacimientos. Por lo tanto, conociendo la ecología actual de cada una de estas especies se puede, por el principio de actualismo, inferir la existencia en el pasado de ecosistemas o áreas paisajísticas donde habrían coexistido dichas especies: por ello, estos grupos resultan claves a la hora de interpretar los ambientes (tanto acuáticos como terrestres) y climas de otrora. También cabe añadir que a veces y según la edad más o menos antigua del yacimiento podemos encontrarnos con “sorpresas”, es decir, con animales que no viven actualmente en la Península Ibérica o en toda Europa. Desde hace varios años, la Cuenca de Baza y Guadix se ha revelado de una gran importancia para el conocimiento de la historia paleobiogeográfica de estos grupos, en particular de los anfibios y reptiles: como cobras, serpientes ciegas, pequeñas boas, varanos, anguidos (lagartos sin patas), y sapos verdes.

 

Comunicación UNED

 

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