Estudiando EuroEnglish, el lenguaje imprescindible para aplicar la ley en la UE

0
0 Flares Twitter 0 Facebook 0 LinkedIn 0 Email -- Filament.io 0 Flares ×

El curso de verano Inglés jurídico para la Unión Europea/ Legal English for the European Union, dirigido por Eva Samaniego Fernández y codirigido por Beatriz Pérez Cabello de Alba, ambas profesoras del departamento de Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas de la UNED, ha celebrado su tercera edición. En ella se han cubierto diversos campos del derecho, como civil, penal, mercantil, administrativo, familia, derechos humanos, cooperación y auxilio judicial internacional y dentro de la UE; y diversos aspectos lingüísticos, como los rasgos peculiares del inglés jurídico o de su pronunciación, aunque el curso ha enfatizado la necesaria articulación del EuroEnglish, un lenguaje normalizado y común a todas las áreas geográficas y del derecho que confluyen en la UE.

En esta tercera edición se ha incrementado notablemente el número de estudiantes, con 53 inscritos frente a los 39 del verano pasado. Para la profesora Samaniego, ese interés “es una consecuencia natural de las actividades de transferencia del conocimiento que se llevan a cabo en la UNED en el ámbito del inglés jurídico. La UNED es la única universidad de la Unión Europea que lleva a cabo actividades de formación en inglés jurídico para una institución nacional y para las cuatro principales instituciones europeas responsables tanto de la cooperación judicial como de la formación de la judicatura: la fiscalía, la abogacía, los letrados de la Administración de Justicia y en general los cuerpos al servicio de la administración de justicia”.

Las instituciones que solicitan y a las que se ofrece formación son, a nivel nacional, el Consejo General del Poder Judicial; y a nivel de la Unión Europea: en lo que afecta a la cooperación judicial, Eurojust (Unidad de Cooperación Judicial de la Unión Europea -siglas en inglés-) y EJN (Red Judicial Europea – siglas en inglés-), ambas con sede en La Haya; y en lo tocante a la formación de la judicatura, la abogacía, etc., ERA (Academia de Derecho Europeo -siglas en alemán-), con sede en Tréveris (Alemania), y EJTN (Red Europea de Formación Judicial -siglas en inglés-), con sede en Bruselas. Estas dos últimas instituciones desarrollan sus actividades de formación mediante acuerdos con las Escuelas Judiciales de los 28 Estados integrantes de la Unión Europea.

 

Un problema, una solución

En el curso han participado magistrados, abogados, fiscales, letrados, traductores, filólogos y alumnos de derecho, trabajo social, criminología y estudios ingleses. En la ceremonia de inauguración y a lo largo del curso han internado representantes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Centro de Estudios Jurídicos (CEJ). La directora, Eva Samaniego, explica cuáles son los problemas abordados y cuáles las soluciones que es necesario conocer para manejarse con corrección en el mundo jurídico europeo.

“ En primer lugar, la diferencia entre el inglés y el español en lo tocante a la raíz de los términos de uso más frecuente. Mientras que el vocabulario habitual del español se apoya mucho en el latín y el griego, en la lengua inglesa los términos de raíz grecolatina se han reservado sobre todo para dos ámbitos: los lenguajes de especialidad y las situaciones comunicativas formales. Es fundamental conocer esta diferencia, ya que los juristas anglófonos coloquialmente tenderán a decir case law en vez de jurisprudence; blame en lugar de culpability, y youth en vez de juvenile. No se trata de que las alternativas greco-latinas no existan en inglés, sino de que son muy formales y especializadas.

“ En segundo lugar, el uso técnico de los términos en la comunicación entre expertos en un contexto formal (por ejemplo, académico) frente a un uso más informal. De ahí que los expertos de habla inglesa opten más a menudo por decir give evidence en lugar de testify; question en vez de examine, o charged with en vez de accused of.

“ En tercer lugar, el uso que hacen los medios de comunicación del inglés jurídico, que no siempre es preciso; un ejemplo sería el empleo de los términos verdict (veredicto) o ruling (auto) como sinónimos de judgment (sentencia), que es un uso incorrecto pero relativamente aceptable en dicho contexto.

“ En cuarto lugar, la coexistencia de varias fuentes de vocabulario jurídico en inglés. Por un lado, está el inglés jurídico del Reino Unido, que se divide a su vez en tres ordenamientos jurídicos: Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda del Norte, cada uno con su vocabulario específico. Por ejemplo, en determinadas instancias en Escocia tienen sheriffs en lugar de judges. Por otro la influencia a través de las series y películas del inglés jurídico de Estados Unidos. Y por último el inglés de la Unión Europea, que incluso tiene su propia denominación, EuroEnglish.

“ Los Estados Miembros de la UE han tomado la terminología jurídica inglesa fundamentalmente de Inglaterra y Gales, de ahí que digamos claimant y no plaintiff (demandante); o serious offence (delito grave) en lugar de felony (EEUU) o indictable offence (Inglaterra y Gales). Hasta tal punto el EuroEnglish es peculiar, que muchos expertos nativos de habla inglesa no comprenden bien el significado de los términos que utilizamos en la UE continental. Casos dignos de mención son cassation, usado en la UE para lo que ellos denominarían appeal (aunque se trate de un tipo de recurso concreto); aggravated party (UE) para injured party (UK), que significa parte agraviada/perjudicada, o competence, como sustantivo, para lo que los sistemas de derecho común denominarían jurisdiction.

“ En quinto y último lugar, pero no por ello menos importante, están los “falsos amigos” jurídicos, denominación que en este caso usamos para referirnos a las interferencias que surgen en inglés cuando expertos de habla española traducen términos literalmente al inglés desde el español. Por ejemplo celebrate a trial, celebrar un juicio, que es inglés es hold a trial, porque celebrate significa, literalmente, festejar; condemn, condenar, que en inglés literalmente significar reprobar algo, pero no significa imponer una pena; motivated judgment que en inglés no significa sentencia motivada, sino que existió mucha motivación al redactar ésta; dictate para dictar sentencia, dictate en inglés significa literalmente leer en alto para que alguien tome nota, o denounce para denunciar a alguien, que es incorrecto porque en inglés significa manifestar públicamente desacuerdo con algo negativo, por ejemplo, denunciar la corrupción en la administración de un país“, concluye Samaniego.

 

Leer más
Una babel que tiende (ya) a la armonización

 

Aida Fernández
Fotografías: José Rodríguez

Comunicación UNED

Compartir.

Comentarios están cerrados.

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 LinkedIn 0 Email -- Filament.io 0 Flares ×