¿El diccionario es sexista?

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Atractivo título para la conferencia- en la que hubo lleno absoluto- impartida por Rafael Rodríguez Marín, profesor titular de Lingüística Románica de la  UNED, en el Centro Asociado de la UNED de Madrid, sede de Escuelas Pías. Esta conferencia está enmarcada dentro del Curso de Verano de la UNED “El sexismo lingüístico: ¿apariencia o realidad?” dirigido por la profesora Nuria Polo Cano, profesora ayudante doctora de Lingüística, en la  UNED y codirigido por José Ramón Carriazo profesor contratado doctor de Lengua Española, en la  UNED

Nuria Polo, profesora de Lingüística de la UNED y directora del Curso de Verano, “El sexismo lingüístico: ¿apariencia o realidad?” afirma que “Desde hace varios años se habla de lenguaje inclusivo y son habituales las distintas referencias a ello en la prensa desde el famoso artículo de Ignacio Bosque en 2012. De hecho, recientemente varios académicos se han pronunciado al respecto en distintos medios escritos. Además, existe una corriente de investigación en auge que ahonda en las relaciones entre la lengua y el género. Y, en general, es un hecho la discriminación de la mujer desde ciertos usos lingüísticos. Por tanto, dentro de la filosofía de  los Cursos de Verano de la UNED que intentar abordar los temas que están en la sociedad, nos planteamos dado el interés creciente, no solo por parte de filólogos y lingüistas, este curso para abordar, qué es exactamente el sexismo lingüístico y desligar el sexismo lingüístico real del aparente. Para ello, se describirá el español como una lengua de género gramatical y se tratarán cuestiones como el desdoblamiento de género y cómo el diccionario enfoca las cuestiones de género. Pero, sobre todo, se explicará en qué aspectos se articula el discurso discriminatorio hacia la mujer abordando cuestiones como género, sexo o identidad, los usos sexistas de la lengua en distintos ámbitos de la lengua y cómo somos herederos de la lengua en el pasado y de nuestro propio desarrollo de la lengua cuando niños”.

Rafael Rodríguez Marín, profesor de la UNED. Redactor del Diccionario histórico de la lengua española de la Real Academia Española (1992-1994).Subdirector del Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española (1994-2007).Coordinador del equipo de filólogos encargados de preparar la 22.ª edición del DRAE (Madrid, Espasa Calpe, 2001) y de su edición electrónica (2003).Coordinador del Diccionario esencial de la lengua española (Madrid, Espasa Calpe, 2006).Director lexicográfico del Diccionario de la Real Academia de Ingeniería desde 2009…. Abordó y casi resumió desde el principio, con una frase, el sentido de su conferencia “La Academia define, en sentido lexicográfico, no puede recoger todas las connotaciones de una palabra y evita meterse en razones no lingüísticas”

 Y abundó más “Existe una tendencia general a pedir cosas a la Academia ajenas a su misión. Sin embargo, tampoco se puede obviar que existen luces y sombras. La Academia tiene aciertos y desaciertos, porque nadie es perfecto y todo el mundo se puede equivocar…hasta la Academia. Lo que dice la Academia se acepta, se adopta y en todo caso, se discute. Y muchas veces fruto de estas discusiones, de estos contrastes de pareceres se modifica la doctrina. Existen palabras, más sensibles que otras, en sus significados, que son protestadas por amplios sectores de la sociedad y la Academia haciéndose eco de este rechazo, modifica su significado, Aunque en ocasiones, esta doctrina se modifica sin que haya una nueva versión académica y esto entraña un riesgo”.

Como ejemplo, el profesor Marín, se refirió a la reacción social de la definición de la RAE, de mujer, como sexo débil.” En febrero de 2017 se puso en marcha una campaña con el lema” Yo no soy el sexo débil”  que alcanzó las cien mil firmas. Mi opinión, es que en la actualidad esta definición no se utiliza en ningún texto científico para definir así jamás a la mujer. Nadie habla de “sexo débil” como elemento definitorio. No es un uso que se pueda utilizar en un texto científico, y cuando hay contestaciones a un término, la discusión no debe plantear suprimir el significado, sino marcarlo adecuadamente. El diccionario no es voluntariamente sexista, el diccionario no tiene que ser sexista, tiene que ser un buen diccionario y reflejar los cambios sociales lingüísticos, no adentrarse en otras consideraciones. Para eso debe estar cronológicamente actualizado. Geográficamente, también debería reflejar las lenguas de las distintas comunidades. La edición de 2001, por ejemplo, fue una edición muy abierta, con marcas para explicar las normas. La Academia debe reflejar lo que se usa marcándolo convenientemente y teniendo amplitud de criterio.”

Isabel Quiñones

Comunicación UNED

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