El compromiso con nuestro ‘punto azul pálido’

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Los Cursos de Verano de la UNED hacen un repaso por uno de los problemas más graves por los que pasa la humanidad, la preservación del medio ambiente, desde un punto de vista científico y político, pero también social y humanístico a través de los paisajes urbanos y naturales
A veces los artistas parecen verdaderos ‘profetas’ con sus obras… Desde que hace unos días se supiera que el presidente Trump está dispuesto a retirar a EE.UU. del Acuerdo de París de 2015 (un acuerdo firmado por 194 países, comprometiéndose a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para contener el calentamiento del planeta en 2ºC) algunos no podemos evitar recordar aquella canción del inmenso Bowie, The man who sold the world, escrita allá por 1970. La negación del cambio climático (y del ser humano como principal responsable) y un desafortunado patriotismo económico por encima de las necesidades ambientales globales (y también locales: varios Estados y empresas estadounidenses ya han comunicado su disconformidad con Trump) han dado como resultado que el segundo país (solo por detrás de China) que más emisiones de CO2 lanza a la atmósfera se descuelgue de un compromiso histórico con el planeta. Ante situaciones como esta, el resto de la humanidad tenemos la obligación moral de seguir luchando a favor del medioambiente. Aunque solo sea porque este punto azul pálido es el único lugar del universo en el que, a día de hoy, podemos sobrevivir como especie.

En la UNED aportamos nuestro pequeño granito de arena a esta lucha a favor de la conservación del medio ambiente con nuestros Cursos de Verano. Algunos, centrados en esta problemática acuciante ya mencionada; otros, más amables, que nos llevarán de turismo (sostenible y cultural) a los cuatro puntos cardinales del mapa.

El cambio climático, como no podía ser de otra forma, tiene especial protagonismo en Ávila a principios de julio. Más allá de los aspectos científicos, claramente definidos en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el curso tratará de profundizar en los aspectos más sociales, éticos y políticos del problema, incluyendo la necesidad de una comunicación eficaz que impulse una verdadera concienciación social. Todo esto estará avalado por nuestros profesores y por expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y de la Oficina Española de Cambio Climático (MAPAMA). También contaremos con expertos de la AEMET en el curso sobre observación y predicción meteorológica que se celebrará esa misma semana de nuevo en Ávila, donde aprenderemos de forma teórico-práctica los fundamentos de la dinámica atmosférica y de los modelos numéricos de predicción meteorológica.

Pero más allá de las políticas que se deban aplicar desde los gobiernos, ¿cómo podemos actuar desde la sociedad? Un buen ejemplo es la producción y consumo sostenible de alimentos, y de esto podremos aprender en Plasencia de la mano de expertos de la Cátedra UNESCO UNED-Fundación Triptolemos y del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. También en cuestiones de urbanismo tenemos voz y voto; en Palma de Mallorca lo podremos comprobar en el curso sobre los retos de futuro que plantea el turismo en cuanto a su regulación normativa en el ámbito territorial y ambiental.

Si algo puede extinguirnos como especie es la estupidez humana… Pero existe una manera muy agradable (además de recomendable) de adquirir conocimiento, abriéndote la mente y dejando entrar la historia, la cultura y la creatividad… de otros. Hablamos de viajar. Partiremos de Madrid, donde se hablará del Siglo de las Luces y de la práctica del viaje como aprendizaje, y de cómo esto definió, de alguna forma, el concepto de ciudad moderna. Seguiremos aprendiendo sobre la cultura y la historia de Madrid, en un curso que se celebrará en Leganés y que tratará de la ciudad tras la Guerra de Sucesión y que trajo a España a los Borbones. Viajando al noreste de la Península, nos detendremos en Tortosa, donde nos esperan (visita guiada incluida) dos catedrales hermanas, la de Tortosa y la de Tarragona, en el marco del románico. Vayámonos después al sur, a Algeciras, para conocer el entorno mestizo y lleno de interacciones sociales de la zona de Gibraltar. Las ideas ilustradas llegaron al reino de la mano de Carlos III, algo que podremos comprobar en La Granja de San Ildefonso, donde se celebrará a mediados de julio la V edición del curso Jardines y parques históricos, que en esta ocasión se centrará en la figura del monarca y su influencia.

 

Un poco más al sur, pero en esa misma región central, en El Barco de Ávila, volvemos a combinar viaje y medioambiente, celebrando el centenario de la declaración de los primeros Parques Nacionales en nuestro país; será en un curso que busca hacer una reflexión acerca de los retos de futuro que plantean el paisaje y el patrimonio de las montañas ibéricas. En el paisaje litoral de las sierras y pueblos de la Asturias más oriental se centrará el curso que tendrá lugar en la bella Cangas de Onís. Y no solo los paisajes naturales son motivo de contemplación y disfrute; cada vez está más extendida la práctica de la observación y el estudio de las aves, y en Gandía tenemos una oportunidad magnífica para iniciarnos en ello en un curso práctico donde aprenderemos a identificar aves acuáticas y marinas en el Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva y sus alrededores. Pero si hay un viaje entre los viajes es el que nos ofrece la astronomía, porque nos sitúa (con humildad) en nuestro verdadero lugar en el tiempo y el espacio; en Sigüenza podremos disfrutar aprendiendo, una vez más, de la más antigua de las ciencias abordándola también como motor de sostenibilidad ecológica, a través de la experiencia de asociaciones astronómicas, divulgadores y agentes turísticos y medioambientales.

Decía Carl Sagan en su libro ‘Un punto azul pálido’ (Pale Blue Dot. A vision of the human future in space. Random House Publishing group. 1994), a propósito de la imagen de 1990 tomada por la sonda Voyager 1 (lanzada en septiembre de 1977 en un viaje que la llevaría hacia los confines del Sistema Solar y el espacio interestelar, hasta llegar al centro de nuestra galaxia):

«Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.»

Quizá, de vez en cuando, no estaría de más hacer caso a nuestros sabios…

Inma Luque

Comunicación UNED

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