Educación e innovación, necesariamente inseparables

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Desde siempre, los docentes de segundas lenguas han sido pioneros en la inclusión de metodologías innovadoras en el aula; ahora, las nuevas tecnologías, se convierten en aliados fundamentales de su labor

 

Hace unas semanas acudimos a un seminario que, por su temática, pareciera que se imparte cada año igual que el anterior. Pero no es así porque en el ámbito de la innovación tecnológica y metodológica para la enseñanza de las lenguas, de un año para otro ya se producen las suficientes novedades como para tener un programa completamente nuevo. Es por eso que no era extraño encontrarse a alumnos que repetían experiencia en el Curso de Verano , que se ofreció a mediados del mes de julio en las Escuelas Pías de Madrid.

 

Estuvimos hablando con sus directores: Elena Bárcena, profesora titular del departamento de  Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas de la UNED, directora del grupo de investigación ATLAS (Applying Technology to Languages); y Jorge Arús, profesor contratado doctor y vicedecano de Tecnología de la Universidad Complutense de Madrid, y también miembro del grupo de investigación ATLAS.

 

 

Eliminar el ‘miedo’ de los docentes a las nuevas tecnologías

La mayor parte de los alumnos del curso son docentes, en activo o no. Es decir, tiene experiencia de primera mano en lo que se refiere a buscar las maneras más creativas para incentivar a sus alumnos en el aprendizaje de las lenguas. Es por eso que el enfoque del curso ha sido muy práctico, pero sin olvidar esa parte de reflexión necesaria “porque estamos hablando de una actividad con seres humanos, valoraba Elena Bárcena, “y eso le da una dimensión de una importancia muy grande. Más, tratándose de alumnos con edades difíciles pero determinantes en la vida de un individuo”.

Los docentes de idiomas siempre han sido los más intrépidos, los más atrevidos, a la hora de introducir nuevas metodologías en el aula. Pero… ¿qué tal se llevan los no nativos digitales con las nuevas tecnologías? Porque Internet y las nuevas tecnologías pueden llegar a abrumar y a veces eso desanima un poco. Sin embargo, en este curso los docentes han aprendido que con nuestras habilidades de usuario medio y echándole creatividad, se pueden hacer recursos que ayuden a llevar a cabo un aprendizaje eficaz“A veces hay que descomponer el problema y convertirlo en un pequeño reto… Y además ayuda a hacer nuestra profesión, si quieres, más interesante aún”, explicaba la profesora Bárcena.

Pero, siendo realistas, ese miedo a no saber manejar adecuadamente la tecnología, a que nos resulte más costoso (al menos en tiempo) aprender a utilizarla que el beneficio que me aporta, existe. Jorge Arús nos daba una explicación, a su entender. “Yo siempre digo que existen tres cosas que si no las dominas, te causan miedo o una admiración casi mágica: la tecnología, los idiomas y la música. Cuando no los dominas, te parece algo imposible de alcanzar. El profesor, lógicamente domina el idioma; pero la tecnología, si no la domina, de primeras le va a causar ese miedo”, explicaba. “Yo creo que nuestra labor es demostrarles que no es algo que esté tan lejos de ellos; sobre todo, les ayudamos a desarrollar la intuición que, si sabes cómo funciona esto, te permite imaginar cómo funciona esto otro, acercarlos a esas tecnologías”.

Los centros educativos parecen no ayudar a que esta situación cambie, ya que “la mayor parte de los profesores sí están comprometidos con hacer las cosas bien y se motivan por los buenos resultados. Los problemas vienen por las presiones por personas que quedan muy lejos de comprender que sí hay una ganancia epistemológica, que sí que se aprende más eficientemente con las nuevas tecnologías”, aseguraba la profesora.

 

“La pasión por la lectura viene de serie”

En la última jornada del seminario tuvo lugar un interesante debate entre los ponentes y los alumnos (también los que asistían on line) acerca de algunos aspectos esenciales de la educación, y que son comunes a muchas de las materias del currículo, ya que se tocaron temas tan transversales como la motivación al estudio y a la lectura, la escritura y su relación con las nuevas tecnologías o la afectividad como instrumento determinante a la hora de conseguir captar la atención del alumnado. Asistían a la mesa redonda, además de los directores del curso, otras dos miembros del grupo de investigación ATLAS, Ana Ibáñez y María Jordano, ambas profesoras contratadas doctoras del departamento de Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas de la UNED.

Una de las primeras reflexiones que se pusieron sobre la mesa fue la relación entre las nuevas tecnologías con la preocupación creciente entre los docentes acerca de los déficit en los niveles de ortografía del alumnado. Algunos veían una relación casi directa, pero otros querían ir más allá y se preguntaban si no sería más correcto pensar en la falta de motivación de los adolescentes por la lectura“En realidad se lee mucho con las nuevas tecnologías”, decía María Jordano, “el problema es que input ahora no es un libro, sino que cualquiera puede escribir. Hay una democratización de la escritura. A pesar de los inconvenientes, yo le veo más ventajas que desventajas”.

El quid está, entonces, en motivar a los adolecentes en la lectura (también en la escritura, ya que van de la mano). Y en ello han de dar ejemplo también tanto los padres como los profesores. “¿Los mayores leen?”, se preguntaba una alumna, “¿cómo entonces vamos a pedirles que lo hagan ellos?”.

Y no se puede demonizar tampoco a las redes
sociales
. “Cuando yo era pequeña”, relataba Ana Ibáñez, “me encantaban los comics. Pero me los prohibían, porque entonces se decía que leer comics te hacían vago en la lectura. Yo era una ‘devoralibros’, y me encantaban. Luego se ha demostrado que fomentan la creatividad y motivan a la lectura” (yo misma doy fe de ello, pues me pasaba lo mismo que a la profesora Ibañez, salvo que a mi nunca me los prohibieron). “¿Y si está pasando lo mismo con las redes sociales hoy en día?”, apuntaba.

Esto daba lugar también a otra reflexión interesante del profesor Arús. “De la misma forma que el lenguaje oral tiene dos registros (uno coloquial y otro formal o de trabajo)”, explicaba el profesor, “puede que ahora esté pasando lo mismo con el lenguaje escrito; puede que esté surgiendo un lenguaje escrito coloquial con las nuevas tecnologías; quizá hay que diferenciarlo y enseñar dónde se puede utilizar un lenguaje escrito coloquial y dónde un lenguaje escrito formal; quizá estamos aprendiendo a usarlo ahora”.

Lo que es evidente es que la tecnología ha venido para quedarse. Así que parece que lo más inteligente es adaptarse al medio e incorporarlas a nuestras actividades diarias. Y la educación y la enseñanza de lenguas (y, en realidad, de cualquier materia) ha de trabajar codo con codo con ellas.

 

Inma Luque
Comunicación UNED

 

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