“Cambiar el chip”

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El Curso de Verano ‘Cambio climático y energía: desafíos y oportunidades para un mundo más sostenible’ nos pone en el camino para conseguir transformar nuestro modelo de vida a otro mucho más sostenible con el que luchar contra el cambio climático

El ser humano vive en una constante contradicción. Entre lo que propone y defiende y lo que termina haciendo cuando “se relaja”. Quizá es que si existe algo que de verdad une a todos los seres humanos es, precisamente, esa falta de coherencia. Aunque, siendo justos, habría que pensar si esto solo nos ocurre a las sociedades más occidentalizadas, las que nos hemos alejado un poco más de nuestros ancestros más apegados a la naturaleza… ¿Qué por qué comienzo así esta crónica? Porque llevamos mucho tiempo hablando sobre la protección del medio ambiente, sobre las consecuencias del cambio climático, sobre la lección que las nuevas generaciones están dando a los veteranos con el movimiento #FridaysForFuture. Y, de repente, celebramos la llegada del verano con hogueras en la playa… y a la mañana siguiente la noticia es que no somos capaces de dejar el lugar tal y como lo habíamos encontrado: limpio y sin contaminación. ¿Qué nos ocurre? ¿Es que no nos lo tomamos en serio? ¿Es que necesitamos que estén constantemente sancionándonos y llamándonos la atención sobre estos temas? ¿Por qué nos cuesta tanto tener conciencia sobre el medio ambiente, hasta el punto de solo actuar cuando el desastre está a punto de ser irreversible?

Ya vivimos un momento de crisis medioambiental mundial en los años 1970 y 1980 cuando se descubrió que el agujero de la capa de ozono en la Antártidase estaba haciendo cada vez mayor, con los peligros para la salud que ello conlleva. Gracias a la acción de los Estados (con el Protocolo de Montreal de 1987 y los siguientes acuerdos entre naciones) y la concienciación de la sociedad, en el año 2000 empezaron a recuperarse los niveles de ozono, con la previsión de continuar dicha recuperación hasta 2075 (¡aún quedan 56 años!), fecha en la que se espera que el agujero de la capa de ozono alcance los niveles anteriores a 1980. Una crisis medioambiental mundial similar es la que estamos viviendo ahora con el cambio climático: o tomamos medidas ya, o no tendremos el mismo planeta habitable donde tomarlas más adelante. La UNEDpone su granito se arena a esta concienciación con el Curso de Verano Cambio climático y energía: desafíos y oportunidades para un mundo más sostenible, que comenzó el pasado lunes en el Instituto Universitario General Gutiérrez Melladoen Madrid, el mismo día en que aparecían esas noticias a las que nos referimos más arriba tras la Noche de San Juan. Hablamos con la directora del curso, Alicia Alted Vigil, directora del IUGGM y catedrática de Historia Contemporánea de la UNED; y su coordinadora, Xira Ruiz Campillo, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.

Un cambio profundo en nuestro modelo de vida

Durante mucho tiempo estuvieron bloqueados los avances para firmar un tratado internacional sobre el cambio climático. Sin embargo, con la anterior Administración americana hubo un acuerdo histórico entre EE.UU. y China, lo que facilitó el reinicio de estas relaciones internacionales, llegando más adelante al Acuerdo de París. Durante todo el año 2014 se estuvo hablando de cambio climáticoy sobre este acuerdo que, finalmente, se firmaría por todos los estados a finales de 2015, año en el que también se firmaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Todas estas circunstancias han propiciado que en los últimos años haya habido más información entre la ciudadaníasobre el cambio climático, la eficiencia energéticay el desarrollo sostenible, estando ya prácticamente en boca de todos.  Pero, a pesar de que las generaciones que nos siguen están mucho más concienciadas que nosotros, sabemos que queda aún mucho por hacer…

Y es que, si esa concienciación es real y estamos dispuestos a hacer todo lo posible por  combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente, eso va a significar un cambio bastante profundo en nuestro modelo de vida. ¿Estamos dispuestos a ello? ¿A todos los niveles?

Nos impresionan mucho (y está bien que así sea) las campañas que nos hablan de cómo tratamos a nuestros océanos. Los plásticos que ingieren peces y mamíferos, la basura que mata mares y océanos,… Ante eso uno puede pensar: ¿por qué no se prohíben? De hecho, hasta el año 2020 no se tomarán medidas drásticas sobre los plásticos de un solo uso. Lo que ocurre es que cualquier cambio es complejo; hay que pensar al mismo tiempo en la industria que hay detrás, que también supone puestos de trabajo.Toda esa industria debe reconvertirse, y para eso necesitamos tiempo. El problema es que, mientras tanto, seguimos consumiendo y ensuciando los océanos; por eso nuestra labor como ciudadanos comprometidos es tan importante. “El plástico, tal y como se utiliza en las últimas décadas, ha ido parejo al desarrollo de la sociedad consumista y globalizada”, explica Alicia Alted, “porque, por ejemplo, las botellas antes eran todas reciclables… En los mercados no había bolsas de plástico; te envolvían los productos en papel de estraza… Realmente ha sido en las últimas décadas cuando ha habido un desenfreno que ya ha puesto al planeta en unos límites que, o se pone un freno o a dónde vamos a llegar”.

¿Y cómo se cambia el modelo de vida de la gente?

“Ahí está el problema…”, prosigue Xira Ruiz, “porque luchar contra el cambio climáticono es solo dejar de comprar pajitas. Es cambiar todo tu modelo de vida, y todos tus valores, el transporte que utilizas. Es cambiarlo todo.”  Y, además, el cambio debe provenir no solo de abajo a arriba, con la propia sociedad presionando a los gobiernos para que cambien sus políticas, sino también de arriba abajo, con las administraciones creando leyes que mejoren la calidad de vida de las personas. Un ejemplo de esto es Madrid Central, una iniciativa que en un principio tuvo muchos detractores, pero que luego se ha demostrado que ha sido efectiva para reducir los niveles de contaminación de la capital; en este caso, los propios ciudadanos se están movilizando ante el anuncio del nuevo Consistorio de eliminar esta iniciativa en un futuro.

En esta lucha contra el cambio climático todo cuenta, y conseguir realizar ese cambio de mentalidad exige un esfuerzo en todos los sentidos. “Desde la educación, desde optar por el uso del transporte público en lugar del privado…”, comenta la profesora Ruiz, “pero también debe llevar aparejado en paralelo unos esfuerzos por parte de la Administración. El ciudadano no es el culpable de todos los males del cambio climático, la Administración tiene que ayudar a nivel general”. Y no nos olvidemos del papel de las empresas.“Si queremos que el trabajador vaya en bici a trabajar, las empresas tendrán que organizarse: instalar duchas, aparcamientos para las bicicletas,…”En definitiva, se trata de hacer que estas rutinas que nos van a llevar a tener un mundo mejor sean la norma y nos ayuden a crear hábitos.

Otro aspecto a tener en cuenta y en el que los ciudadanos tenemos mucho que aportar es el consumo responsable, ya que uno de los problemas más acuciantes es el relacionado con la energía. Como explica a directora del IUGGM, “no solamente es necesario promover las energías alternativas, sino también la eficiencia energética, y evitar la contaminación por dióxido de carbonoo la emisión de gases de efecto invernadero. Pero si estamos propiciando un consumo desenfrenado o la obsolescencia programada, estamos haciendo un flaco favor al medio ambiente”. Y continúa explicando cuál ha de ser el papel de la industriacuando dice que “si no se tiene en cuenta en el ámbito de la industria toda una serie de medidas, si no se pone freno a esa necesidad de consumir, que viene dada por el propio modelo de sociedad que hemos generado, si no cambiamos ese modelo y no volvemos a un tipo de sociedades quizá más sencillas, con menos necesidades, no avanzaremos. Por ejemplo, las nuevas tecnologías… ¿hasta qué punto el consumidor tiene plena consciencia del nivel de contaminación que pueden producir?”. En ese sentido, la Unión Europeaestá impulsando la economía circular, con el objetivo de reducir la cantidad de residuos promoviendo el reciclaje. Ya hay algunas marcas conocidas de tecnología o de moda que aceptan aquellos productos que el consumidor ya no quiere y reutiliza sus componentes para fabricar de nuevos productos, de forma que lo que para el usuario es un residuo se convierte en materia prima para el fabricante.

Los Estados ante el cambio climático

Ahora mismo estamos en un período de transicióny tardaremos años en transformar los hábitos. Pero los objetivos normativos de la UE nos ponen en el camino: para el año 2030se pretende que se consiga un 40%de reducciónde emisiones de gases efecto invernaderocon respecto a 1990; un 32%de renovablessobre el consumo total de energía final, para toda la UE; un 32,5%de mejora de la eficiencia energética; y un 15%de interconexión eléctricade los Estados miembros. En palabras de la profesora Ruiz, la UE es líder en temas de cambio climático, y además lidera con el ejemplo. Son muy conscientes de que si quieren liderar, primero deben hacer los deberes bien. Por eso están muy interesados en alcanzar todos sus objetivos”.

“Es cierto que en la UE hay una mayor concienciación, pero también estamos en un planeta global, reflexiona por su parte la catedrática, “y de nada sirve que en la UE y en determinados países haya una conciencia ciudadana sobre la necesidad de cambiar el modo de vida si eso no es algo que se traslada a otros continentes, o a otros países”. Se refiere, por ejemplo, a EE.UU., uno de los países que más contamina y que, históricamente, no quiere vincularse internacionalmente; aunque eso no significa necesariamente que no esté también implementando medidas para combatir el cambio climático. “Ahora que el presidente Trump ha decidido que EE.UU. debe salir del Acuerdo de París”, prosigue Ruiz, “lo cierto es que ningún otro Estado ha seguido sus pasos; de hecho, China ha dicho que va a aprovechar el vacío que deja EE.UU. para liderar ellos. Y esto es muy interesante porque ves que realmente hay una concienciación a nivel internacional, un entendimiento de que hay un problema. Luego nos podemos poner a negociar cómo lo resolvemos: con mitigación, con adaptación…”.

“Las consecuenciasque se pueden derivar del calentamiento globalya las estamos sufriendo”, continúa Alted, “y si no se toma medidas ya (en una generación) pueden darse en determinadas partes del planeta situaciones catastróficas, en las que pueden desaparecer zonas costeras completas”.

¿Y aún estamos a tiempo de revertir el proceso?

Parcialmente, sí. Según los datos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático(IPCC, por sus siglas en inglés), “estamos a tiempo de no sobrepasar el 1,5 ºC de aquí al año 2100”, explica Ruiz. “Sobrepasar los 2 ºC sí que nos pondría en una situación irreversible. Lo que pasa es que hay que ir muy rápido, hay mucho que hacer en los próximos 10 años para no alcanzar esos 2 ºC de más”. Es cierto que la industria poco a poco está dando pasos. Todas las grandes compañías eléctricas están empezando a tener más beneficios con las energías renovables que con las fósiles; casi todas las marcas de automóviles tienen ya su modelo híbrido o su modelo eléctrico. “Estamos en el camino”, la profesora Ruiz es optimista. “No podemos no serlo”, admite. “De un día para otro no se puede cambiar todo, es un proceso”.

“Y es una readaptación de la industria, continúa Alted, “esa industria que ha creado un determinado modelo de sociedad que nos ha llevado al punto en el que estamos no puede desaparecer sin más. Son puestos de trabajo, es todo un modelo económico que tiene que cambiar. Y eso lleva tiempo. Obviamente, no podemos darnos mucho tiempo, la reconversión tiene que ser a dos, tres, cinco años… El tema de los plástico, por ejemplo, en 2025 ya debe estar resuelto”. Y aquí volvemos al debate sobre el consumidor, porque si se da el caso de que se nos olvida coger bolsas de casa para el supermercado, al final terminamos pagando por esas bolsas de plástico que nos facilitan en el establecimiento. “Pero a la siguiente vez ya no se te olvida. Es una cuestión de acostumbrarse”, comenta Ruiz. Alted es más contundente cuando afirma que “todo eso tendría que desaparecer… Incluso ya hay bolsas que no son de plástico, son de un material biodegradable. Tendría que haber una normativa de la UE para esa reconversión y que las empresas que están fabricando bolsas de plástico empiecen a fabricarlas (que no son necesarias, pero para que haya un remanente) de ese material biodegradable”.

Un curso que nos pone en el camino correcto

Durante tres días, en el seminario Cambio climático y energía: desafíos y oportunidades para un mundo más sosteniblehemos ahondado en los desafíosque el cambio climáticoy la dependencia energéticasuponen en un mundo con una población en aumento y con una creciente presión sobre los recursos naturales, abordando no solamente las respuestasque deben exigirse desde la comunidad internacionalsino también las oportunidadesque suponen para encaminarnos hacia modos de vida más sosteniblesy modelos energéticos y de desarrollo más eficientes. “Se está produciendo un cambio que nos puede afectar muy negativamente a nivel global, y es necesario tomar medidas y cambiar el modelo social en el marco del cual vivimos”, argumentaba Alicia Alted en la presentación del curso.

Así, el curso comenzaba con la ponencia impartida por Xira Ruiz, que nos ofreció una introducción sobre el concepto del cambio climático y sobre las actuaciones de los Estados y cuáles son los instrumentos jurídicos de que disponen: el Acuerdo de París, el Protocolo de Kiotoo la CMNUCC, entre otros. En la segunda ponencia de la tarde Ramón López Pérez, jefe de servicio de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) del Ministerio para la Transición Ecológica, ofreció una visión general de la respuesta de la UE ante los problemas medioambientales, centrándose en el cambio climático, en las ciudades, etc.

Las sesiones de la mañana del martes se centraron en cómo se están enfrentando las fuerzas de seguridad al que es posiblemente el mayor desafío del siglo XXI, el cambio climático, en cómo les afecta en su labor diaria y cómo se están transformando estas fuerzas de seguridad. En estas ponencias contamos con la presencia de José Francisco Pérez-Ojeda, director de la DIGENIN (Dirección General de Infraestructura) del Ministerio de Defensa; Alfonso Romero Arriaza, jefe del Área de Sostenibilidad Ambiental de DIGENIN; Ángel Gómez de Ágreda, coronel y jefe del área de Análisis Geopolítico de la Secretaría General de Política de Defensa del MDE e Ignacio García Sánchez, capitán de navío. La tarde se dedicó a hablar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en una primera mesa redonda entre Alicia Altedy Kattya Cascante, profesora de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCMque fue bastante crítica con este cumplimiento. Después, Xira Ruizexplicó en qué están haciendo las ciudades y qué podemos hacer como ciudadanos para reducir esta contaminación.

Finamente el miércoles contamos con la presencia de JavierAndaluz Prieto, responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción, y Gonzalo Escribano, director del Programa de Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcanoy profesor de Política Económica en la UNED que nos hablaron sobre el cambio climático, las energías renovablesy de cómo está cambiando el mundo de la energía.

Eliminar los envases para las frutas y verduras (que en cuanto llegan a casa se van al contenedor), consumir menos carne, aprovechar durante más tiempo aquello que consumimos (ya sea ropa, calzado, un móvil, una televisión o un simple bolígrafo), apostar por los productos de segunda mano y por la reparación en lugar de la adquisición de nuevos productos… Estas son solo algunas de las cosas que como ciudadanos podemos empezar a hacer para cambiar nuestro modo de vida por otro más sostenible y que no atente contra nuestro hábitat. No será fácil, pero no tenemos tiempo para hacerlo sin esfuerzo. Y merecerá la pena, si podemos dejar a las generaciones futuras el mismo hermoso planeta que nos encontramos al llegar.

 

Más información:
Cambio climático y energía: desafíos y oportunidades para un mundo más sostenible
Web de los Cursos de Verano 2019
SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

Inma Luque
Comunicación UNED

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