Arqueología contra el olvido

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El Curso de Verano de la UNED “Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª edición” se celebró a mediados del mes de julio en el Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso, Segovia. A través del estudio arqueológico de los restos materiales y huellas encontradas en campos de batalla, fortificaciones, trincheras, búnkeres y en centros de represión, alguno de ellos de exterminio, se puede conocer mejor nuestro pasado reciente y también el más lejano. Vestigios de conflictos bélicos que nos hablan de la vida cotidiana de las personas que los protagonizaron y también de la barbarie que el ser humano puede llegar a cometer contra sus rivales. Testimonios arqueológicos que en algunos lugares del mundo ya son utilizados como pruebas en procesos judiciales. Memoria contra el olvido.

 

Jesús F. Jordá PardoJesús F. Jordá Pardo, profesor contratado doctor del Laboratorio de Estudios Paleolíticos del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, ha dirigido este Curso de Verano tras el éxito del celebrado el año pasado: “El objetivo de esta segunda edición del Curso de Verano “Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos” es continuar con lo que hicimos en la primera, introduciendo aspectos de campos de batalla y de conflictos bélicos más antiguos, si el año pasado nos circunscribimos exclusivamente a la arqueología de los conflictos del s. XX y en el contexto europeo, en esta ocasión nos hemos abierto a toda la historia y a diferentes escenarios del mundo, así por ejemplo hemos tratado las guerras astur-cántabras, es decir la conquista de la actual Asturias y Cantabria por las tropas de Augusto en la conferencia del arqueólogo Rogelio Estrada García `Arqueología de las guerras astur-cántabras: la vía romana de La Carisa y el campamento del Monte Curriechos (Lena, Asturias)’; también hemos abordado la batalla medieval de Alarcos, en Ciudad Real, que supuso un parón en la reconquista, una importante derrota cristina que nos  ha detallado el arqueólogo Mario Ramírez Galán en su ponencia “Arqueología de campos de batalla medievales. Alarcos: un caso especial”; y yo me ocupare de las fortificaciones francesas en “On ne passe pas!. Un recorrido por las fortificaciones de la línea Maginot (Francia)”.

 

 

Pero en esta segunda edición de este Curso de Verano que ha contado con ponentes de larga experiencia en los estudios de la arqueología de los conflictos bélicos, también ha habido sitio para “los escenarios de represión en el cono sur americano durante las dictaduras del s. XX y por supuesto para la Guerra Civil Española, incluida una recreación histórica que puede ayudar a conocer mejor como fueron las batallas y los acontecimientos”.

 

Asedio y defensa de Madrid entre 1936 y 1939

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª ediciónPrecisamente del “Asedio y defensa de Madrid entre 1936 y 1939. Batallas, frentes y vestigios” habló Ricardo Castellano Ruiz de la Torre, abogado e historiador militar del Colectivo Guadarrama. Explicó los más de 200 kilómetros de frente que había en Madrid al final de la Guerra, una extensión en la que las crestas montañosas estaban en manos del ejército republicano salvo cuatro hitos geográficos en manos de los franquistas que disponían de 6 divisiones que asediaban, mientras 9 divisiones republicanas defendían. En total estamos hablando de 150 mil hombres, 5 cuerpos de ejército, 15 divisiones, 200 kilómetros de trincheras, miles de refugios, fortines… construcciones de hormigón, mampostería y ladrillo. Esta es la foto final. Antes sucedieron 6 batallas, choques directos: asalto a la capital, A Coruña, Jarama, Guadalajara, La Granja y Brunete.

 

Desde octubre del 36 hay vestigios de guerra, en defensa de la República se construyeron núcleos de ametralladoras en zonas estratégicas, en lugares de defensa de las carreteras de entrada a la capital, algunos de ellos no se terminaron. El ejército de Franco no comenzó a construir hasta el final de la Batalla de Brunete, un año y medio después “El que está a la ofensiva no construye”.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª ediciónA través de los restos encontrados, de la arqueología de las pequeñas, medianas y grandes cosas, se puede saber cómo vivían los combatientes y también como se organizaban, que obstáculos ponían para dificultar y canalizar los ataques, donde posicionaban las ametralladoras, los puestos de escucha como por ejemplo colocar alambradas con latas para detectar en la noche cualquier movimiento del enemigo… y múltiples elementos que demuestran la “importancia de la mimetización”. Una investigación in situ que se complementa con el estudio de los informes que realizaban los mandos militares de ambos ejércitos y que se encuentran en el Archivo Militar.

 

Sin embargo no todo puede ser investigado, hay multitud de vestigios de la guerra en el monte de El Pardo junto al Palacio de la Zarzuela que aún no han podido ser estudiados.

 

La Batalla de La Granja

 

Eduardo Juárez ValeroEduardo Juárez Valero, profesor asociado en la Universidad Carlos III de Madrid y cronista oficial del Real Sitio de San Ildefonso se encargó de detallar “La Batalla de La Granja (Segovia) (mayo – junio 1937)” que se produjo del 30 de mayo al 6 de junio de 1937. Desde el Cerro del Puerco se defendía dos de las tres carreteras que unían Madrid con Segovia. El fortin franquista fue asaltado por los republicamos durante 4 días, hubo 800 bajas en este intento republicano de recuperar Segovia. En esta batalla intervino la 14 Brigada Internacional “La Marsellesa” de combatientes franceses.

 

Tras la conferencia, todos los asistentes a este Curso de Verano de la UNED pudieron ver los restos de esta batalla. Durante la “Salida de campo a los escenarios de la Batalla de La Granja” Eduardo Juárez enseño los lugares de la contienda donde se han encontrado restos como armas, metralla, munición y grafitis que en su mayoría son epigrafías de los nombres de los soldados que se enfrentaron en la Batalla de La Granja.

 

 

Arqueología contra el olvido

 

Carlos Marín SuárezEl arqueólogo Carlos Marín Suárez abandono por unas horas la excavación en la que participa en estos momentos buscando restos de la Batalla de Madrid en la Casa de Campo y en la Ciudad Universitaria, junto al edificio de la ETS Ingeniería Informática de la UNED, para abordar desde su experiencia como investigador los Centros de Represión en España y también en Argentina y Uruguay.

 

En su conferencia titulada “Arqueología de las dictaduras en el Cono Sur americano. Entre el peritaje forense y la acción política”, Carlos Marín Suárez, arqueólogo del Grupo de Investigación en Arqueología Forense (GIAF) de Universidad de la República Uruguay, quiso comenzar hablando de la gran variedad de Centros de Represión del franquismo: Destacamentos Penales, Cárceles, Batallones Disciplinarios, Campos de Concentración… desde una perspectiva no equidistante y tras 10 años de excavaciones junto con sus compañeros. Investigaciones que se pueden ver en el blog “Arqueología de la Guerra Civil Española”.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª edición

 

En el año 2006 comenzaron los trabajos arqueológicos en el Destacamento Penal de Bustarviejo (Madrid) uno de los 9 destacamentos que entre 1944 y 1952 sirvieron para que miles de presos republicanos construyeran el ferrocarril Madrid-Burgos.

 

Bustarviejo era un lugar abandonado que se utilizaba como cuadra, un lugar abyecto que nadie quería tocar, con el empeño de los arqueólogos y el apoyo solo de los grupos municipales de IU y PSOE comenzaron a reconstruir la historia de este lugar, rescatando la memoria en contra del olvido. Una construcción colectiva del conocimiento histórico que genera cierto rechazo de los académicos.

 

Carlos Marín, contó como la arqueología contemporánea contempla poder entrevistar a los protagonistas “las fuentes orales pueden ampliar lo que dicen las fuentes materiales” y en Bustarviejo encontraron a una mujer mayor que recordaba el lugar de cuando era niña y a pastores de la zona que les contaron con vivían las familias de los penados, a las mujeres les llamaban “las rojillas”, malvivían en pequeñas chozas de 2×2 metros construidas por los propios presos… la represión a los republicanos llegaba también a sus mujeres e hijos, de eso sabe mucho “Manolita” la protagonista de una de las novelas de Almudena Grandes.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª ediciónEntre los restos encontrados, tinteros y plumas considerados “fósil-guía de la guerra y posguerra” y también restos más recientes, los producidos por las familias de los represaliados que en los años 60 y 70 del siglo pasado celebraron picnics y paellas en recuerdo de lo sufrido.

 

En el año 2010 finalizaron las excavaciones gracias a la Ley de Memoria Histórica. El Ayuntamiento ha reconstruido el Destacamento Penal, no muy del agrado de los arqueólogos, pero el lugar se ha convertido en una marcación pública con sus propias contra marcaciones en forma de grafitis. Es el final del ciclo de la arqueología contemporánea: “de lugares abyectos a lugares de la memoria”.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª edición

Por el Campo de Concentración de Castuera (Badajoz) pasaron unas 20 mil personas entre 1939 y 1940, la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECADEC) reclamó una investigación arqueológica. El lugar ya estaba reconocido como “bien protegido” y en él los arqueólogos efectuaron tres campañas entre 2010 y 2012 tanto en el campo de concentración y como en el cementerio quedando comprobado que fue un campo de exterminio. Para llegar a esta conclusión utilizaron diferentes fuentes: materiales, orales y documentos.

 

Dieron mucha información sobre la vida en el Campo de Concentración las letrinas, los barracones, los restos de alimentación (una lata de sardinas para dos presos por día), los restos de medicamentos (parece ser que al final de la vida del campo algún médico republicano preso pudo suministrar morfina y otros remedios para problemas intestinales como diarrea o estreñimiento), tinteros para alfabetizar a los milicianos, juegos como domino casero…

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª ediciónTambién han dado información sobre la represión y el exterminio algunos restos encontrados y las exhumaciones realizadas. Como por ejemplo los picos hallados en las zanjas perimetrales que fueron usados como herramientas de trabajo y de tortura. Había “sacas” aleatorias por la noche, los presos caminaban los dos kilómetros que separan el campo del cementerio, allí recibían palizas y eran rematados con pistolas. Se han podido exhumar solo 38 individuos (la zona está llena de nichos construidos posteriormente) unidos por manos y cabezas, no han sido identificados porque no han sido reclamados, se cree que eran mandos del ejército republicano. También se han hallado botellas reventadas, utilizadas por los falangistas, se envalentonaban bebiendo alcohol para llevar acabo las ejecuciones. Las pocas exhumaciones que se han podido hacer han probado que Castuera fue campo de exterminio.

 

Lo que no se ha podido comprobar porque no han podido excavar en la mina Gamoneta, es la verosimilitud de la “curda india”. Cuentan algunos supervivientes que ataban a varios presos para tirarlos al fondo de la mina y a donde luego arrojaban bombas.

 

Tras el relato de las excavaciones de Bustarviejo y Castura, Carlos Marín Suárez paso a describir su investigación de los Centros Clandestinos de Detención en Uruguay, utilizados para la eliminación de los comunistas, negados por el gobierno y donde se torturaba sistemáticamente, lugares que siguen en manos de los militares por lo que tienen que hacer las excavaciones vigilados por ellos.

 

Tanto en Uruguay donde ahora el GIAF, Grupo de Investigación en Arqueología Forense de Universidad de la República Uruguay, trabaja en una investigación en cargada por el Fiscal (por lo que se encuentra en secreto de sumario) como en Argentina la Arqueología Forense, el Peritaje Forense, se está utilizando en procesos judiciales, es decir los restos arqueológicos son considerados como prueba forense para determinar la existencia de Centros de Detención sin supervivientes y que luego fueron destruidos para no dejar huellas. En Chile también se están efectuando trabajos arqueológicos a petición de Asociaciones para recuperar la memoria de lugares de represión destruidos, como el Estadio Víctor Jara o Villa Grimaldi.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª edición

 

Se trata de recuperar la memoria de la barbarie de las dictaduras del Cono Sur americano “en Argentina por ejemplo hay mucha demanda social sobre todo a partir de la crisis de 2001, ha habido movilizaciones para cerrar un bar de copas que había sido un centro de represión y convertirlo en un museo de la memoria… hay memoria oficial con monumentos señalizados y también memoria popular con grafitis y dibujos de bicis y pañuelos blancos”.

 

Los espacios de represión también se utilizaban para sembrar el miedo fuera de sus paredes, las víctimas y supervivientes relatan sus vivencia escribiendo memorias es lo que se conoce como “Metamemoria”, sin embargo “las memorias populares de la barbarie hay que buscarlas, son también testimonios directos” que pueden servir para luchar contra el olvido.

 

Recreación histórica: un paisaje emocional para el registro arqueológico

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª ediciónLa segunda edición del Cursos de Verano “Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos” concluyó con una recreación histórica por parte de: Miguel Ortego Agustín, Rodrigo Gómez Alonso y Rafael López González de la Asociación Frente de Madrid – Recreación Histórica 1936-1939. Un grupo de gran experiencia en la reconstrucción de las batallas de Madrid que titulo su intervención como: “Recreación histórica: un paisaje emocional para el registro arqueológico” y en la que se pudieron contemplarse numerosos materiales originales utilizados durante la Guerra Civil española de 1936 a 1939.

 

Campos de batalla, trincheras, búnkeres y centros de represión. Arqueología de los conflictos bélicos. 2ª edición

 

 

Sonia Cubillo
Fotografías: José Rodríguez, Enrique Gallego y Blog “Arqueología de la Guerra Civil Española”
Edición web: Óliver Yuste

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