Aprender con el móvil: la Educación en el bolsillo

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El taller comienza a las 10 en punto de la mañana en un aula de las Escuelas Pías del Centro Asociado de la UNED en Madrid. Interviene Borja Manero, profesor de Ingeniería de Software e Inteligencia Artificial en la Universidad Complutense de Madrid, que, además, es director de teatro y diplomado en Arte Dramático. La primera especialidad le permite ofrecer a los estudiantes las herramientas punteras en comunicación audiovisual; la segunda, dirigirles en el proceso creativo con que experimentarán durante sus clases. Hoy se va estudiar el acoso escolar, el bulling, y sus posibles soluciones, con un dispositivo conocido por todos, el teléfono móvil. Hace días que Manero pidió a los matriculados que instasen en su Smartphone  una aplicación de software libre. Ahora utiliza los primeros minutos para explicar sus prestaciones y les anuncia en qué va a consistir la clase: los estudiantes se agruparán de dos en dos y juntos elaborarán un minicortometraje de unos 30 segundos que grabarán y editarán con su móvil y que participará en un concurso de cortos al final de la mañana.

Estamos en la segunda jornada del curso  Recursos didácticos para el aula: la docencia y sus avatares, codirigido por las profesoras Josefina Méndez y Amparo Serrano de Haro, que cuenta con 10 estudiantes en el aula y 17 que lo siguen en línea. En el programa del curso se exploran todos aquellos recursos que pueden servir para enseñar a los alumnos de todas las edades, siempre con técnicas novedosas y que requieran la familiarización con todo tipo de espacios y disciplinas hasta ahora ajenas a la práctica convencional de la Educación: el ya citado móvil; los museos; los referentes culturales femeninos como actualizadores de contenidos; el teatro; la mediación; el aprendizaje interactivo; o la pintura, con la conferencia 5 formas de mirar un cuadro. Se trata de formar a los hombres y mujeres del siglo XXI.

 

¡Cámara!……¡Acción!

Los estudiantes, de dos en dos, se disponen a grabar los planos necesarios para componer su microvídeo. El espacio es de libre elección, el tratamiento de imagen y sonido también, los recursos y personajes también. Sólo el tema es obligatorio: el acoso escolar. Hay que comprender bien el concepto y saber presentarlo ante los compañeros de la forma más estética y didáctica posible.  Al fin y al cabo ellos serán el jurado de nuestro trabajo.

El control de la grabación de los planos precede a la decisión de incorporar los efectos especiales, los recursos gráficos y sonoros que queremos que acompañe al trabajo. La mayoría están en la base de datos que ofrece la aplicación de montaje y edición de vídeo que hemos instalado, pero otros deben ser generados por el propio equipo. El tiempo corre: el proceso total  no puede exceder de 40 minutos y el metraje debe aproximarse a los 30 segundos.

El profesor visita los dúos de realizadores. Es el momento de las consultas, los consejos y las propuestas de montaje. Además de la orientación sobre la tecnología que se maneja y el uso adecuado de una herramienta que puede servir en el aula y que es muy valorada por alumnas y alumnos. Como la mayoría de los 27 estudiantes inscritos son profesores de secundaria, el interés por adquirir estas habilidades y por los resultados obtenidos es máximo.

¡Prueba conseguida! El profesor, Borja, ha recibido correctamente el microcortometraje. La alumna, Noelia ha comprimido en 30 segundos, más o menos, la esencia del bulling y una posible solución. Ambos están satisfechos del resultado. En breves momentos el jurado votará, con una aplicación también contenida en el programa implantado en el Smartphone, todos los vídeos presentados al concurso.

 

Conclusiones

Todos los equipos han logrado preparar su guion, grabar y montar la mini película con su móvil, en tan sólo 40 minutos. El jurado ha considerado ganador el vídeo de Noelia. Un plano secuencia en que varias manos atacan a otra, hasta que la situación explota y el acoso se convierte en protección. La ocasional directora de cortometrajes recibe, emocionada como una estrella de cine, un Oscar por su trabajo.

Tras el fallo del jurado y la entrega del premio, estudiantes y profesor, en círculo, analizan la experiencia. El cortometraje les ha obligado a interiorizar el concepto de acoso escolar, a traducirlo a imágenes con un hilo narrativo y construirlo y comunicarlo a golpe de tecnología. ¿Podrán ellos hacerlo así con sus alumnos? ¿Podrán aprovechar las habilidades y casi dependencia de los adolescentes para formarles en distintas disciplinas?.

“En mi instituto es impensable”, explica una profesora, “empezando porque no podemos grabar a los chicos ni permitir que se graben entre si”. “En el mío, además, no disponemos de tecnología adecuada y me temo que la dirección no permitiría el uso del móvil en horario escolar, para que no se acostumbren”, comenta otro. “Yo reconozco que no me atrevo a intentarlo. Los chavales saben muchísimo más que yo de los usos del móvil, así que si me pongo con ellos y no se ayudarles cuando encuentren dificultades me sentiría fatal, parte por sentir que hago un poco en ridículo, por sentir que pierdo autoridad intelectual y no estoy a su nivel ”, confiesa otra profesora.

En el grupo sólo uno de los profesores asegura usar el móvil como herramienta de aprendizaje, “les propongo páginas como complemento de apuntes o aconsejo que se bajen vídeos sobre los temas que estudiamos  y dejo que presenten sus trabajos en video. Están encantados y, si, puedo decirlo, están deseando que llegue mi hora de clase”.

El profesor Manero sabe que la conquista de las aulas por las nuevas tecnologías es un camino  lento, pero irremediable. Aún no son muchos profesores los que utilizan el móvil o la tableta, pero está seguro que el número crecerá en proporción exponencial. “De momento somos lobos solitarios que vamos implantando lo más nuevo en cuanto cae en nuestras manos. Pero confío en que se vaya creando una escuela, que cada uno de mis alumnos anime a sus conocidos, que cada uno de los conocidos lo extienda a su círculo y así sucesivamente. En nuestras clases hay ciudadanos del siglo XXI y tienen derecho a una educación del siglo XXI”

 

Aida Fernández

Fotografías: José Rodríguez

Comunicación UNED

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