Aprender a ser el propio conductor de tu vida

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El concepto de IE, inteligencia emocional, lleva con nosotros apenas 25 años; ahora podemos ver su aplicación a la práctica del coaching desde un punto de vista científico y riguroso; así nos lo contaron en un curso de verano en las Escuelas Pías de Madrid

Un curso con nombre y apellido. El nombre es “coaching”; el apellido, “inteligencia emocional”. Así nos lo presentaba Mario Pena Garrido, profesor contratado doctor de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación II de la UNED y director del curso Del coaching al autocoaching con inteligencia emocional, que se celebró en Escuelas Pías hace unos días. “El objetivo fundamental del curso es valorar en qué medida la inteligencia emocional, o todo lo que conlleva la inteligencia emocional, puede ayudar al coaching.

Aclarando conceptos básicos…

Hablamos con el profesor Pena, que nos dio algunas claves para comprender mejor estas técnicas y recursos de intervención teórico-práctica que tienen entre sus finalidades el desarrollo de estrategias personales que favorezcan una vida plena y consciente.

Vayamos por partes… ¿Qué es el coaching? ¿Cuál es la labor del coach?

El objetivo del coach es ayudarte, acompañarte a que tú vayas desde donde estás hasta donde quieres estar; que llegues a tu potencial. Para ello debe saber darte las herramientas para que sepas manejarte en la vida y alcances ese bienestar, esa felicidad.

Me llama la atención que el curso se llame “del coaching al autocoaching”… Si en el coaching tiene que haber una persona que te ayuda en ese proceso… ¿qué pasa en el autocoaching…?

En el coaching es una persona externa, un experto, el que te ayuda a sacar lo mejor de ti mismo. Pero no vas a tener un coach toda tu vida a tu lado, ¿no? Lo tienes solo en una época determinada de tu vida, y lo que hace es enseñarte estrategias o herramientas. Al final, eres tú quien tiene que hacer autocoaching con lo que te han enseñado… Es decir, tú, cuando te encuentres en esas situaciones problemáticas en las que el coach te ha puesto previamente, enseñándote unas estrategias y unas habilidades, en ese momento ya tienes que saber gestionar tus propias emociones y eso te ayudará a tomar una decisión u otra en un sentido determinado.

Se trataría de una enseñanza que pudieras utilizar toda la vida…

Efectivamente. Es pasar de una ayuda de alguien externo a que tú seas el propio conductor de tu vida. Siempre con el objetivo de llegar a donde tú quieres llegar, con ese potencial.

¿Y qué relación puede haber entre coaching, mindfulness, meditación…?

El coaching sobre todo es, como te decía, alguien que te acompaña; mindfulness es atención plena. Es cierto que son conceptos muy engarzados, pero con el mindfulness se trata más de que tú prestes atención a determinados aspectos. También hay alguien que te puede enseñar mindfulness, pero es una tarea muy personal. Y la meditación… puede estar más relacionada con la trascendencia; y si tiene un carácter más religioso, con la divinidad. Pero son conceptos muy ligados entre ellos, es verdad.

 

La investigación científica como garantía de credibilidad

A veces se habla de la ‘mala prensa’ del coaching. En un vídeo que nos ha mostrado Juan Carlos Pérez González en la primera sesión del curso, el humorista Broncano hace una parodia de esta práctica y en concreto señala que para hacerse coach basta con realizar un curso de 60 horas de formación específica… ¿Es esto posible? ¿O los profesionales del coaching deben tener algún tipo de estudios en Psicología?

Deberían tenerlo, como mínimo, en Psicología, ¡qué menos! O si son de Educación, que tengan una fundamentación psicológica también muy grande. Ese es uno de los problemas del coaching, como decía Juan Carlos, que hay mucho falso coach que con un cursito enseguida se pone a dar consejos para mejorar.

Luego existen diferencias entre terapia y coaching, porque con la terapia se ahonda mucho más en las causas; por ejemplo, si tienes ansiedad, depresión, una mala relación con tu padre… El coach va más a la acción, no indaga tanto en las causas, sino que te acompaña en esa búsqueda de alternativas para solucionar el problema. ¿Funciona? Pues entonces seguimos dando pasos. Y siempre el protagonismo es para el sujeto.

Con este curso queremos que todo lo que evidenciamos, al menos desde la parte de la inteligencia emocional, sea con toda la base científica que hay.

En el curso se ha contado con dos de los investigadores más reconocidos y citados a nivel europeo, representantes de los dos modelos de inteligencia emocional: el modelo de inteligencia emocional rasgo y el modelo de inteligencia emocional de habilidad.

Juan Carlos Pérez, profesor contratado doctor de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación II y director del Laboratorio de Educación Emocional de la UNED, es el mayor representante en España (“prácticamente, el único que hay”, en palabras del Mario Pena) del modelo de inteligencia emocional rasgo. El primer cuestionario de inteligencia emocional rasgo adaptado en España lo ha llevado a cabo él. Además, es el director del máster de Inteligencia Emocional de la UNED.

Y Natalio Estremera (profesor titular de Psicología de la Universidad de Málaga) es uno de los mayores expertos sobre inteligencia emocional de habilidad. Es de los más citados a nivel europeo e internacional, tiene más de 100 artículos publicados y en breve será catedrático de universidad. Al profesor Pena le recalcaba que “yo voy a decir en qué ayuda la inteligencia emocional al coaching, siempre desde la base científica”. Y continuaba Pena: “Es decir, que sirva no solo para escribir libros de autoayuda, que cualquiera de nosotros puede escribir”.

 

Teoría y práctica, el mejor aprendizaje

¿Cómo se ha estructurado el curso?

Hemos querido que el curso se divida en dos partes. Las cuatro primeras ponencias están más centradas en la inteligencia emocional, y las cuatro segundas en estrategias más propias del coaching. Y siempre desde la mayor evidencia científica que haya.

También hemos intentado que tenga una parte más teórica, como puede ser la de los expertos e investigadores. Y luego hay un taller de inteligencia emocional. Y las dos sesiones del último día también son muy prácticas, con ejercicios y algunas actividades con las que se pueden ya trabajar.

Es un curso presencial y veo que hay bastantes alumnos, y además muy participativos…

La verdad es que la gente que viene normalmente es gente interesada en el tema. En cuanto das un poquito con la clave que a ellos les motive, que coincida con sus intereses, la cosa suele ir bien. El curso va dirigido sobre todo a psicólogos, educadores… Al final, personas que trabajan con personas, realmente.

Personas que trabajan con personas. De eso se trata. El curso, que combinaba sesiones teóricas con talleres muy participativos, logró levantar a los asistentes de las sillas para jugar, para aprender, de sí mismos, del otro, y también con el otro, y conocer cómo la inteligencia emocional es relevante para nuestras vidas.

Llevamos desde los años 90 hablando de inteligencia emocional, pero investigando seriamente sobre ella solo desde el 2000. Gracias a estas investigaciones, ahora sabemos que a mayor inteligencia emocional, mejor salud tenemos, estamos más satisfechos con nosotros mismos, rendimos mejor en el trabajo y en los estudios  y nos relacionamos mejor con nuestro entorno social.

Por el momento, los expertos nos dicen que podemos mejorar nuestra inteligencia emocional, aunque en un porcentaje muy pequeño, en torno a un 14%. Sin embargo, ¿a quién no le gustaría mejorar su vida en un 14%?

Si solo mejoráramos un 10% en nuestra forma de enfrentarnos a los problemas que se nos presentan, ¿acaso no merecería la pena intentarlo?

 

Más información:

Web de los Cursos de Verano 2018

SINDISTANCIA, la actualidad de los Cursos de Verano

 

Inma Luque

Comunicación UNED

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