La margarita dijo sí

Despierto. El viento me despeina un poco, pero agradezco la brisa mañanera. Ha sido una noche de sueño agitado mas aun así me noto descansada. Oigo pasos, lo cual es habitual, en los alrededores de mi hogar suele pasear mucha gente, pero ahora los oigo acercándose a mí cada vez mas. La tranquila mañana torna en horror, alguien me arranca de mi lecho, con brusquedad y firmeza, pero creo notar una pequeña chispa de delicadeza, la cual desaparece casi inmediatamente en cuanto el extraño – lo llamo así porque no conozco su nombre- empieza, nada mas y nada menos, que, a separar mis extremidades del cuerpo; noto como los tirones de el extraño, precisos y ágiles, empiezan a desmembrarme -no es que yo le tenga mucho cariño a mis extremidades-, pero me hacían parecer bonita. Acabado el tormento, noto una ligera corriente de aire, pero no de aire normal, sino procedente de la boca de el extraño, seguida de una especie de sollozos que parecen indicar felicidad. Todo apunta a que el extraño encontrará el amor pronto.

Autor:

José Rolania

Subido por:

Rubén Pareja Pinilla