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El sábado 17 de marzo la UNED Madrid-Sur, dentro de sus actividades de Extensión Universitaria y culturales, ha organizado una visita a la antigua localidad madrileña de Colmenar de Oreja. Daniel Ruiz, profesor-tutor que acompañó al grupo, hace balance de la visita a través de este artículo.

Colmenar de Oreja es una de las villas de Madrid, ubicada en la «Comarca de las Vegas» (del Jarama, Tajo y Tajuña) y cuyo casco histórico es “Bien de Interés Cultural” desde el año 2013. El sábado de la visita estuvo dominado por la lluvia y el frío, pero esto no impidió tener una jornada redonda.

Para ponernos en situación acercándonos a Colmenar de Oreja, ya observamos lo agraciado de su ubicación en el paisaje, pues ocupa el extremo de una meseta que cae en suaves recortes hacia las vegas, provocando pintorescos cambios en el entorno, barrancos, huertas y olivares, caídas atractivas de la mezcla de tejados y entre medias las puntiagudas formas de los edificios religiosos.

Gracias a sus abundantes recursos naturales (el más importante eran las canteras de piedra de Colmenar, pero también las cuevas donde se curaba el vino, la producción de tinajas, el queso tradicional, las conservas y el abundante agua, etc,…), esta localidad era a principios del siglo XX la tercera más poblada de Madrid tras de la capital y Alcalá de Henares. Aquellos oficios de alguna forma hoy siguen vivos y engalanan la visita turística, pues en todos sitios vemos piedra, fuentes, cuevas, hornos de tinajas, el quesero más antiguo de la provincia, etc,…

El grupo quedó en el enclave urbano más conocido: la Plaza Mayor, una plaza porticada típica castellana que sin embargo difiere de aquellas en que es una «creación» del s. XVIII, pues se edificó sobre un barranco para unir ambos márgenes (en esto es absolutamente singular), lo cual puede entenderse cuando caminamos debajo de ella. Tras la Plaza nos dirigimos a la Bodega de Jesús Díaz, un negocio vivo desde hace cuatro siglos (esto es así pues la bodega ocupa parte de la antigua de los frailes, por eso es laberíntica y soberbia), donde las más actuales técnicas conjugadas en las viejas tinajas de barro, producen un vino señero. En esta explicación estuvo Antonio Díaz, quien lleva la bodega junto a sus hijos, ya en su quinta generación, dándonos unas muy específicas explicaciones sobre los procesos físicos y químicos del proceso de producción del vino que nos encantaron a todos.

Tras la Bodega nos dirigimos al Teatro Diéguez, una pequeña «joya» de edificio teatral que ya de antiguo era patio de comedias cuando hace siglos era hospital de la Caridad. Hoy en día, con más de cien años de historia, es un referente para todos los vecinos que acuden sin falta a las frecuentes representaciones, entre las que destaca la anual de Jesucristo Superstar, según nos contó Isabel Trujillo, responsable de turismo. Isabel además hizo un recorrido histórico hablándonos de Colmenar de Oreja y de cómo su origen es romano (Aurelia, pero emplazada en torno al Castillo de Oreja) y que en la Edad Media se desplazó hacia la ubicación actual sede de la Orden de Castilla, que fundó la zona entorno a su Iglesia fortificada de Santa María la Mayor.

Visitamos también está fabulosa iglesia, transición de gótico-renacimiento, con una torre campanario que según dicen es de Juan de Herrera, arquitecto del Monasterio de El Escorial. Hasta esta alta cota subimos con Ángel Galán, quien nos contó sobre qué se veía en esas kilométricas vistas, la historia de las campanas, etc.,… Al bajar la escalera de caracol de piedra vimos por última vez los enormes cuadros de Ulpiano Checa en la Iglesia. Checa es un pintor local que tuvo una trayectoria internacional. Quería a su pueblo y lo visitaba frecuentemente, gran parte de su obra de hecho fue donada a su villa natal y hoy ocupa el interesante Museo Ulpiano Checa, que ningún madrileño debería perderse si quiere conocer las mejores cosas de Madrid. Gran dibujante, pintor historicista de transición entre sus apuntes descriptivos y el impresionismo que pudo conocer de primera mano pues vivió varios años en el París de finales del s.XIX, según nos contó (con cuánto afecto) Gregorio Piña.

Nos impresionamos con los cuadros de gran formato inspirados en el mundo romano y nos recreamos en su tema favorito: los caballos. Nos explicaron como los caballos reunían la maestría del dibujo y el ansia por representar el movimiento y sus carreras de cuadrigas no pasaron desapercibidas en Hollywood inspirando el clásico de todos los tiempos: Ben Hur.

Acabamos el día rayando las 14:30 horas de la tarde y con poco tiempo de más, y el frío que hacía nos distribuimos por los bares y restaurantes de Colmenar de Oreja, conocida también por su gastronomía típica y donde se hace evidente el trato tan amable que los colmenaretes tienen hacia el visitante. Nos quedamos encantados y seguro que volveremos.

 

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 22 de marzo de 2018

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