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El profesor-tutor de la UNED Asturias, junto con los demás miembros del proyecto CRONOANTAR, ha tomado datos para reconstruir las fases de retroceso glaciar a escala de milenios en varias áreas libres de hielo del Archipiélago de las Shetland del Sur, localizado en el área de la Península Antártica.

Jesús Ruiz frente al glaciar Rocht, llegando al mar en la isla Livingston

Jesús Ruiz, profesor-tutor del Centro Asociado de la UNED en Asturias, y profesor de la Universidad de Oviedo, ha finalizado la estancia de investigación que inició el pasado 15 de enero en la Antártida, en el marco del proyecto CRONOANTAR. Su objetivo es reconstruir, a escala de milenios, las fases de retroceso glaciar en varias áreas libres de hielo del Archipiélago de las Shetland del Sur, localizado en el área de la Península Antártica. Para ello, los investigadores llevan a cabo la cuantificación de la deglaciación, temporal y espacialmente, en cuatro áreas de dicho ámbito geográfico, comparando lo que ocurre en las dos áreas deglaciadas más grandes (penínsulas Byers y Fildes) con lo que sucede en las dos más pequeñas (Potter y Hurd).

Ahora la investigación en el laboratorio dura meses y se desarrolla desde España y Francia, integrando todos los datos en su contexto. Para llegar a esta fase de trabajo de laboratorio y de posterior interpretación de los datos obtenidos, el equipo de CRONOANTAR llevó a cabo en la Antártida «la identificación de las fases glaciares, la reconstrucción de las extensiones de los glaciares, y la toma de muestras para dataciones de isótopos cosmogénicos», señala el investigador, que explica que «no trabajamos con los glaciares actuales, sino con la extensión que tenían los glaciares en el pasado».

Pero, ¿cómo consiguen establecer las distintas edades y rastrear el proceso de glaciación? Fundamentalmente, a través de dataciones cosmogénicas. Así lo explica Jesús Ruiz: “Usamos dos isótopos principalmente, Be10 y Cl36. Cuando una lengua de hielo retrocede, deja expuesta una superficie rocosa o también sedimentos (las morrenas), que empiezan a recibir la radiación cósmica. En la superficie de las rocas se comienzan a incorporar estos isótopos radiactivos. Calculando la cantidad acumulada de dichos isótopos, y la tasa de acumulación, se puede calcular la edad en la que el hielo retrocedió y dejó expuesto el lugar estudiado. Tenemos que buscar superficies inequívocas de origen glaciar, como rocas aborregadas, bloques erráticos o las propias morrenas».

Durante su estancia, el profesor presentó el proyecto CRONOANTAR con motivo de la inauguración de las nuevas instalaciones de la Base Antártica Juan Carlos I, gestionada por el CSIC, en la isla de Livingston, en presencia del ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque.

 

Centro Asociado UNED Asturias

COMUNICACIÓN UNED, 11 de marzo de 2019.

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