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Conchita y Fernando Turina, sobrinos del prestigioso compositor Joaquín Turina, fueron los guías de lujo en la visita al Palacio Bauer de Madrid que el Centro Asociado de la UNED Madrid Sur organizó el 28 de junio. Una actividad a la que asistieron numerosos alumnos de la Universidad acompañados por el profesor tutor César Yagüe. La estudiante Paloma Fuentes, que participó en la visita, hace balance de la misma.

El Palacio Bauer está situado en la Calle de San Bernardo en Madrid, esquina a la Calle del Pez. Se trata de un edificio monumental de estilo barroco clásico que fue construido alrededor de 1740 por los marqueses de Guadalcazar, y que hoy en día alberga la Escuela Superior de Canto de Madrid.

En 1861 fue adquirido por la familia Bauer, procedente de Hungría, que en poco tiempo se convirtió en la familia judía más poderosa de España, codeándose con la alta aristocracia e incluso con la realeza. La razón: eran los representantes de los banqueros Rothschild en España.

El primer Bauer que se afinco en Madrid fue Ignacio Salomón Bauer, que además del palacio situado en la Calle de San Bernardo también tuvo en propiedad el Palacete de la Granja, la Finca de la Alameda de Osuna y el Parque el Capricho en Madrid.

Salomón Bauer tuvo tres hijos, de los cuales solo uno, llamado también Ignacio, siguió sus pasos en la banca, y a él se le debe la construcción de la primera sinagoga judía en España desde la expulsión de los judíos en el siglo XV.

Ya  en la siguiente generación, con el crack de 1929, la fortuna Bauer se tambaleó y la Guerra Civil acabo definitivamente con ella. Los restos de esta importante familia entre la sociedad madrileña se encuentran en el mausoleo que los Bauer tienen en el Cementerio Ingles de Madrid.

El palacio se reformo a finales del siglo XIX y se encargo de ello Arturo Mélida. En el recibidor de entrada se encuentra una pequeña vidriera con las iniciales de la familia y unas sencillas escaleras que suben a la parte superior, en la que está el Salón de Baile, hoy convertido en teatro, un lugar con mucha decoración en la que destaca desde el órgano hasta hornacinas con cerámicas, pinturas al fresco de temática barroca, mármoles y esculturas de bronce.

Además, destaca en esta planta el tapiz del techo bordado con el escudo de los Reyes Católicos, o la Sala Pompeyana con puertas de este estilo y vidrieras en las ventanas con artistas como Miguel Ángel o Dante. Los techos son de estuco, aunque imitan a la perfección la madera, incluso todas las figuras de faunos que los decoran. Y se puede admirar un busto de bronce del primer Bauer realizado por Benlliure, o descubrir la firma de Arturo Mélida, presente en varios lugares del palacio.

En la planta superior existían en el pasado más salones hoy desaparecidos, como el Salón de los Cueros y el Salón de los Tapices, y en su momento hubo piezas de gran valor, algunas de ellas desaparecidas y otras expuestas en museos.

El Palacio Bauer cuenta con un pequeño jardín -que no estaba en origen- de abundante vegetación y una fuente en el centro, desde aquí atravesando una puerta se puede acceder al primer piso por una preciosa escalera de madera labrada con motivos renacentistas.

En 1940 el palacio fue adquirido por el Estado.

La visita la realizamos y nos la explicaron Conchita y Fernando Turina, sobrinos del compositor Joaquín Turina.

Paloma Fuentes

 

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 5 de julio de 2019.

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