0 Flares 0 Flares ×

La UNED tiene un compromiso con el acceso de las personas con discapacidad a los estudios de educación superior. Por ello, gracias a la labor del Centro de Atención a Universitarios con Discapacidad (UNIDIS), los estudiantes con discapacidad de esta Universidad reciben todo un catálogo de servicios específicos que facilitan el progreso de su aprendizaje y el desarrollo de la vida universitaria.

Es el caso de Eduardo Carnero, de 61 años, natural del municipio ourensano de Cualedro, que siendo joven universitario comenzó a perder la vista. Aquel muchacho que acababa el bachillerato quiso empezar Económicas, que pronto cambió por los estudios de Derecho en Santiago de Compostela. Siendo alumno allí, fue perdiendo vista debido a una enfermedad degenerativa: retinosis pigmentaria.

Por ello dejó de estudiar cuando tenía 21 años, hasta que hace pocos años retomó esta faceta. Carnero, que en la actualidad está matriculado en los estudios del Grado en Derecho que imparte el Centro Asociado a la UNED en Ourense, no tiene tiempo para aburrirse, pues disfruta del pueblo, de los amigos, lee, va a clases de gaita y de vez en cuando se ausenta de su pueblo para descansar.

¿Cómo fue su vida al abandonar Santiago?
A partir de ahí empecé a trabajar en una gasolinera durante unos ocho años.

¿Aún veía entonces?
Los números de los surtidores todavía los veía pero fui perdiendo vista hasta que tuve que dejar el trabajo y convertirme en pensionista. Tengo retinosis pigmentaria degenerativa. Y también fui concejal en Cualedro durante dos legislaturas, en este caso entre los años 2011-2019.

¿Qué hizo cuando se convirtió en pensionista?
Me afilié a la Once en 1999 y desde ahí empezé a estudiar Braille. No es muy difícil, son 6 puntos que tienes que identificar con el dedo, pero no tengo la rapidez suficiente para estudiar o leer con ese lenguaje. También hice un curso de quiromancia y en 2012 decidí matricularme en el Centro Asociado a la UNED en Ourense para intentar acabar la carrera que había iniciado en Compostela.

¿Qué cursos había realizado en Santiago?
Allí aprobé todo el primer curso y algunas asignaturas de segundo. Pero en aquellos años era un plan de estudios distribuido en cinco años. En la UNED, por el nuevo plan, me convalidaron asignaturas.

¿Por qué escogió esta carrera pudiendo elegir otra?
Exclusivamente para acabar la iniciada en Santiago.

¿Qué le motivó?
Pues… que tengo un hermano mayor que estudió Derecho, es abogado. Primero me matriculé en Económicas porque me gustaban más las matemáticas que las letras, aunque no tenía base por haber hecho el bachillerato por letras. Y ahí me cambié a Derecho.

Dígame qué espera de estos estudios.
Estoy estudiando Derecho como simple hobby, no tengo pensado ejercer ni nada por el estilo. Mi aspiración es graduarme, no preveo hacer el máster aunque si lo hiciese en la UNED no tendría problemas, pero si fuese en una universidad presencial no podría porque tendría que instalarme en Ourense.

¿Por qué optó por la UNED?
Porque para mí era más cómoda al tratarse de una universidad a distancia y no exigir la asistencia a clases. Y la verdad es que pensé que no era tan difícil.

¿Ah, sí?
El nivel de la UNED es sin duda muy superior al de la universidad presencial.

¿Cómo se estudia una carrera con un temario tan extenso, careciendo del sentido de la vista?
­Esa es una de las mayores dificultades porque envío libros impresos a la Once y allí me los pasan a audio, pero igual tarda un mes o mes y medio en pasarme el libro. A veces, cuando me mandan el libro en audio, estoy a punto de examinarme del primer cuatrimestre. A base de escucharlo muchas veces subrayo mentalmente. Lo importante intento memorizarlo.

¿Quién le ayuda?
En casa tengo una persona de ayuda domiciliaria y vivo con mi padre, nonagenario. Él todavía es quien me cuida a mí, disfruta de buena salud.

¿Cuánto tiempo dedica al estudio?
Unas seis horas diarias. Pero me matriculo de asignaturas sueltas, no de todo un curso, para hacer una media de tres exámenes por cuatrimestre. Este año me matriculé en Derecho del Trabajo, Derecho Penal II anual y Derecho Mercantil, que es cuatrimestral.

¿Cómo es una jornada de tutorías para usted?
Procuro que me coincidan las tutorías en un día para venir desde Cualedro las menos veces posibles. Este curso venía los jueves y viernes y tuve la suerte de que una compañera que también estudia en la UNED y que vive en Xinzo me traía hasta aquí. Otras veces me trae algún vecino y si no tengo quien me traiga, no vengo. Una vez aquí, estoy solo o con otros compañeros y el profesor en la tutoría. Los profesores tutores se portan conmigo de maravilla.

¿Cuál es la asignatura más difícil del curso que lleva?
Para mí son todas. Por la exigencia de la UNED y la amplitud del temario. Mercantil me parece la más complicada, ya me presenté tres veces al examen de esta materia.

¿Esta universidad cubre sus expectativas?
Totalmente, sí.

¿Cómo calificaría el apoyo que recibe en la UNED?
Como muy bueno. Cuando vengo a exámenes, estoy yo solo con un tutor. Si son tipo test puedo acudir con un acompañante, que me lo gestiona UNIDIS. Y los exámenes tipo desarrollo los hago en un ordenador con un programa específico, Jawz. Escribo en un teclado normal, pongo mis dedos en las teclas con el punto saliente y así me guío. Este sistema permite que me lea en voz alta lo que escribo. El ordenador empecé a manejarlo cuando entré en la UNED. Antes estuve practicando y aprendiendo en la Once.

¿Qué le dicen sus amigos, sus vecinos ante esta iniciativa de graduarse en Derecho?
Me preguntan por qué se me ocurrió estudiar Derecho si ya disfruto de mi pensión para vivir. Yo les digo que lo hago por placer, pero que en los exámenes las paso negras. A veces consulto alguna duda con mi hermano abogado, que vive lejos.

Cuando se gradúe, ¿qué proyectos rondan en su cabeza?
Cuando eso suceda, descansaré; a lo mejor me da por hacer Criminología o Ciencias Jurídicas y de la Administración. Pero de momento, no tengo nada pensado.

Un estudiante tan decidido como usted, ¿qué aficiones tiene?
Pues leer libros de audio que surte la Once, los descargo de la gran biblioteca sonora que tiene y los escucho. También me gusta la música, y estoy aprendiendo a tocar la gaita gallega. En Cualedro tenemos un grupo de gente que estamos aprendiendo. Me gustaba viajar pero ahora no lo disfruto como antes. Aun así suelo salir cuatro o cinco veces al año de Cualedro para coger un poco de oxígeno.

Centro Asociado UNED Ourense

COMUNICACIÓN UNED, 2 de julio de 2019.

0 Flares Google+ 0 LinkedIn 0 Twitter 0 Facebook 0 Email -- 0 Flares ×

Comentarios están cerrados.

0 Flares Google+ 0 LinkedIn 0 Twitter 0 Facebook 0 Email -- 0 Flares ×