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El profesor Daniel Ruiz Zurita impartió la conferencia “La despoblación en España: en busca de los pueblos perdidos” el 28 de marzo en el Aula Universitaria de la UNED en Aranjuez, organizada por el Centro Asociado de la UNED Madrid Sur dentro del programa de la IV edición de las Jornadas Reales de Primavera. El propio docente nos hace un balance de la conferencia en este artículo.

La charla se sitúa temporalmente en un momento de especial sensibilidad respecto a este problema y a pocos días de la multitudinaria manifestación del medio rural en las céntricas calles de Madrid, organizada por las asociaciones «Soria Ya» y «Teruel Existe», con la reivindicación de soluciones para el campo y muchos pueblos, desasistidos y en proceso de abandono desde hace años.

La despoblación, el proceso por el cual los habitantes de los pueblos deciden dejarlos en busca de oportunidades en la ciudad, es una sangría lenta e inexorable que viene produciéndose desde los años 60 y 70 en España. Nuestro país, eminentemente rural durante toda su historia, en equilibrio entre sus campos y los pequeños pueblos, luego en un coherente escalón vinculado a pueblos mayores y después a capitales de provincias, mantuvo cohesionado el territorio hasta la irrupción de las grandes ciudades industriales. Estas, programadas como «polos» de empleo que pondrían en marcha las fábricas, atrajeron a muchísimas familias que vivían en precariedad. Y dejaron sus casas (como un desgarro).

El proceso, si bien ya existía se acentuó extraordinariamente como consecuencia de los planes económicos de estabilización e industrialización de la Dictadura, marcando estos «polos» urbanos que fueron despoblando las provincias próximas (Madrid, Barcelona, Valencia, Valladolid, Zaragoza…). El avance de este proceso dibujó un «mapa» de distribución de la población española en el que destaca la llamada: «España vacía», término acuñado por el escritor Sergio del Molino en una reciente publicación que trata esta temática. La España vacía comprende las dos Castillas, Aragón y Extremadura, un área que mide aproximadamente la mitad del territorio español y en el que sólo vive el 10% de población. El otro 90% vive en el litoral y en las grandes ciudades de interior. Este proceso no sólo afecta ya a las aldeas y muchos pueblos, sino incluso a varias capitales de provincia.

Los vecinos de estos pueblos claman por una mejora de los servicios públicos: médico, escuela, internet y por supuesto empleo. El medio rural, dedicado desde hace siglos al sector primario sucumbe ante una empleabilidad actual centrada en el sector terciario. Las zonas despobladas, donde difícilmente llegan los servicios públicos cuentan también poco como «nicho» electoral. Mientras los pueblos se abandonan, las grandes ciudades crecen en un proceso que también es mundial: se estima que en 2050, el 68% de la población vivirá en ciudades.

Sin embargo en la «España vacía» reside nuestra memoria popular, el folklore, la identidad. El campo es la «patria» y ya cantaron el dolor de la despoblación las grandes corrientes intelectuales españolas como la Generación del 98. Es por tanto un problema que golpea una línea de flotación de lo que «somos» y es por esto que la charla ha tenido una dosis de «emotividad». Comenzó sonando «Albada» de José Antonio Labordeta.

Daniel R. Zurita

Centro Asociado UNED Madrid Sur

COMUNICACIÓN UNED, 1 de abril de 2019.

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